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Recorrer los pueblos que enamoran, todo un plan para la semana de receso
Iglesia Filandia

La Parroquia de María Inmaculada, una de las construcciones emblemáticas de Filandia, Quindío.

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Hector Fabio Zamora

Recorrer los pueblos que enamoran, todo un plan para la semana de receso

La Parroquia de María Inmaculada, una de las construcciones emblemáticas de Filandia, Quindío.

El MinCIT propone seis impactantes recorridos para conocer los municipios patrimonio del país.

Visitar los 25 Pueblos que Enamoran, en los 21 departamentos del país, es un plan inmejorable para la semana de receso, que empezó este lunes. Estos municipios ofrecen recorridos inolvidables por su historia, cultura, arquitectura y naturaleza.

Los siguientes son los recorridos recomendados por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo para los interesados en visitar distintas regiones del país y reencontrarse con lo mejor de nuestro patrimonio.

Eje cafetero y Antioquia

Entre los pueblos que hacen parte de esta categoría de Pueblos que Enamoran está Carolina del Príncipe en Antioquia. Allí los visitantes se encontrarán con los colores y los rasgos arquitectónicos de la Antioquia tradicional, que han hecho que a este municipio se le conozca como el Jardín Colonial de América.

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Los balcones de las casas de este municipio son considerados patrimonio cultural y se han convertido en su principal referente, ya que su construcción data del siglo XVII.

Las fachadas tienen una estructura con diseño de portones y contraportones, puertas, ventanas y balcones, todos elaborados en madera, con vistosos calados con tallas en arcos y cornisas trabajados artesanalmente.

En los alrededores del municipio pueden visitarse los organales, unas cavernas de dos kilómetros donde la mayoría de los salones están formados por grandes rocas superpuestas que permiten la filtración de los rayos de luz.

En Caldas, uno de loa Pueblos que Enamoran es Marulanda, que cuenta con un hermoso bosque de palma de cera, y sus artesanías con productos elaborados a partir de lana de oveja, que se convierten en un atractivo especial para los visitantes.

Quindío cuenta, a su vez, con Filandia, donde vale la pena visitar la reserva Barbas Bremen, catalogada como el quinto ecosistema del país. Además de la maravilla de fauna y flora y el encanto de un paisaje natural, es un lugar mágico rodeado por una vasta vegetación.

Las calles del municipio están flanqueadas por casas de dos pisos construidas en bahareque, con balcones y elegantes fachadas de colores vivos, propios de la arquitectura típica de la colonización antioqueña. La arquitectura hace único el estilo de este municipio, portador de una herencia cultural que lo convierte en uno de los Pueblos de Encanto del Paisaje Cultural Cafetero Colombiano.

La cestería elaborada en fibras naturales es la actividad artesanal reconocida como patrimonio cultural inmaterial del municipio; como homenaje a los artesanos se celebran las Fiestas del Canasto, que buscan transmitir y recrear una interacción con la historia artesanal, contribuyendo a promover medidas encaminadas a crear condiciones para la sostenibilidad de dicho patrimonio en el tiempo.

Risaralda, por su parte, tiene a Marsella, cuyo Parque Municipal Natural la Nona fue creado para proteger el nacimiento de las quebradas la Nona, el Zurrumbo y el Maní.

Tiene un sendero de 4 kilómetros que permite apreciar la diversidad de la naturaleza y hacer avistamiento de aves. La casa de la cultura es patrimonio arquitectónico del municipio, con un patio de 276 metros cuadrados y 286 metros lineales de corredores, un espacio que permite visualizar el encanto del municipio.

La costa Caribe

Pese a su avanzado estado de deterioro, el muelle de Puerto Colombia es un atractivo que vale la pena apreciar. 

Foto:

Archivo/EL TIEMPO

En el Atlántico está Puerto Colombia, y allí se encuentra el muelle por donde ingresaron hace dos siglos al país los inmigrantes, los equipos que anunciaban la llegada de la modernidad y la maquinaria que industrializó a Barranquilla y otras ciudades del país.

Se destacan sus playas y el antiguo Palacio Municipal, la estación del Ferrocarril de Bolívar, el santuario mariano de Nuestra Señora del Carmen, el castillo de San Antonio de Salgar y la casa del telégrafo, que constituyen hoy un referente turístico e histórico.

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En Bolívar está el municipio de San Jacinto, donde el turismo de naturaleza es una gran opción, pues cuenta con la reserva ambiental del bosque seco tropical Cerro de Maco, que por su altura (800 metros sobre el nivel del mar) se convierte en un mirador excepcional que permite observar panorámicas en el horizonte visible de los municipios vecinos. Además, es considerada la estrella hídrica de la región.

En este pueblo, las artesanías tienen un lugar especial; sus hamacas tienen fama internacional, dado que la tejeduría es un oficio originario de la tradición textil de la cultura Zenú.

El departamento del Cesar tiene a Pueblo Bello, donde el valor histórico recae en Nabusímake (o tierra donde nace el sol), ese enigma escondido en la Sierra Nevada de Santa Marta, considerada la capital espiritual los Arhuacos.

Este destino permite, precisamente, conocer la cultura ancestral de esta comunidad indígena. Allí se pueden encontrar artesanías como las mochilas arhuacas y kankuamas, esteras y collares, además de las populares hamacas que le han dado renombre a la región.

El departamento de Córdoba cuenta con dos Pueblos que Enamoran: San Pelayo y su río Sinú, que lo atraviesa, y adonde llegan muchos turistas a tomar fotografías, bañarse en las playas que se forman en temporada de verano y hacer rutas ecológicas en canoa que permiten el avistamiento de muchas especies de flora y fauna. En artesanías, se destacan los instrumentos musicales de bandas de viento.

La arquitectura tiene un espacio especial en este municipio y tres obras evocan su historia: la Casa del Porro, donde funciona la galería; la antigua escuela Domiciana Galván, cuya infraestructura está dedicada a las actividades culturales, y la Iglesia San Juan Pelayo. Las dos primeras tienen una arquitectura colonial que llaman la atención a los visitantes, y la de la iglesia, más neoclásica, cuenta con una estructura cargada de religiosidad.

También en Córdoba está Tuchín, donde se puede encontrar el Centro Artesanal Mexión, muy visitado por los turistas por la amplia gama de artesanías que ofrece, elaboradas en caña flecha.

La Guajira tiene a San Juan del Cesar, caracterizado por su ubicación estratégica, cerca de las estribaciones de la Sierra Nevada de Santa Marta, donde nacen sus principales ríos: el Cesar y el Ranchería. En su recorrido por el territorio, estos ríos forman de manera natural balnearios y paisajes de inigualable belleza como el manantial de Cañaverales.

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En cuanto a la arquitectura, tiene una única combinación del legado español e indígena. Los primeros pobladores construyeron viviendas de barro y paja y posteriormente, con la llegada de los españoles, se construyeron casas de estilo español y luego republicano.

En su gastronomía se destacan platos como arroz de libro y la gallina criolla guisada con yuca Donde Tina, en el barrio 20 de julio; los desayunos con bollo limpio; las arepas de queso de La Cato, con acompañantes como el chicharrón y asadura. La Gran Petra Gámez se caracteriza por su especialidad en conejo guisado con coco.

Ofrece una gran variedad de artesanías: es tierra de alfareros, tejedoras, hilanderos y zapateros. Se destacan artículos como mochilas y utensilios para cocinar, bateas, platos, cucharas y tinajas. Así mismo, las mochilas y bolsos de fique de La Junta y las artesanías Estrella del corregimiento El Placer, con reconocimiento del Hotel Waya Guajira.

Por el centro de Colombia

En El Cocuy el turismo de naturaleza es uno de los principales atractivos.

Foto:

Jaime García /El Tiempo

Cundinamarca tiene dos Pueblos que Enamoran: Choachí, donde se puede visitar la Cascada La Chorrera y cuyos 590 metros de altura la convierten en la más alta de Colombia. El curso del agua que cae en esta cascada es de la quebrada La Palma, y la rodea un bosque de niebla.

Se encuentran buenas muestras de pinturas rupestres precolombinas en las veredas La Victoria, Bobadilla y Resguardo Bajo. Dice que la leyenda que las pinturas fueron hechas por el mismo Bochica, para enseñarles a los muiscas su sabiduría.

En materia gastronómica, es muy recomendable el Cocido Chiguachía, típico de esta región. Contiene nueve productos vegetales de la zona: papa, arracacha, habas, ibias, baluy, chuguas (ollucos), cubios, guatila y maíz.

En cuanto a artesanías se destaca la elaboración de muñecas típicas en hojas de maíz, con rostros en cerámica; vírgenes elaboradas en hojas de maíz, con rostros en resina y acabados en aluminio de cobre troquelado.

El otro municipio es Tenjo, donde se puede visitar la Peña de Juaica, considerada el pico más alto de la sabana de Bogotá, a 3.250 metros sobre el nivel del mar; cuenta con una gran riqueza de flora y fauna nativa.

De sus artesanías se destacan el souvenir de Tenjo, un hermoso trabajo de tallado en madera de pino, así como el tapiz templo colonial, hecho en fieltro en lana natural, que están reconocidas por Artesanías de Colombia porque resaltan la identidad del municipio, evocando elementos y materias primas del entorno en objetos de uso cotidiano.

El departamento de Santander tiene a Curití, cuya historia se cuenta en sus magníficas construcciones coloniales y las calles que evocan su fundación; también su templo municipal, el primero construido por los indios y transformado en 1670 y 1945.

Curití es conocido en la región como el pueblo de las artesanías, ya que en sus inmediaciones se cultiva la planta de fique, de la cual se deriva el proceso de producción de todo tipo de objetos. Los más famosos son los bolsos de fique, que se comercializan en el país y en el mundo.

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El departamento de Boyacá cuenta con dos Pueblos que Enamoran: El Cocuy, donde el turismo de naturaleza es uno de los principales atractivos. Allí está ubicado el Parque Nacional Natural El Cocuy, la mayor masa glaciar del país; tiene cerca de 80 ríos y quebradas y 48 microcuencas, cuyo ecosistema alberga la mayor diversidad biológica del área. Allí se encuentran especies como dantas, morrocoy, micos maiceros, venados cola blanca, osos de anteojos, cóndores águilas y frailejones.

Su rica arquitectura incluye un centro histórico y edificaciones coloniales republicanas que se mantienen intactas, elaboradas en tapia pisada, adobe y bahareque de caña brava. Estas construcciones se caracterizan por techos con amarre de cuero, tejas de barro y patios empedrados, que junto a la riqueza conceptual de su carpintería de influencia árabe y francesa, hacen las delicias de los visitantes.

Iza es el otro municipio de este departamento con un indiscutible atractivo natural. Cuenta con maravillosos paisajes que transmiten tranquilidad y armonía a quienes lo visitan, por eso, el municipio re considerado el Nido Verde de Boyacá.

En el centro histórico de este municipio resaltan la iglesia y la casa de la cultura, considerado patrimonio cultural y material del municipio. Además, es preciso resaltar que en todas sus calles se mantiene la arquitectura colonial.

Tolima Grande y sur del país

La Ceiba de la Libertad, en Gigante, Huila, sembrada el 5 de octubre de 1851.

Foto:

Abel Cárdenas / El Tiempo

Dos pueblos del Huila también están en este recorrido de los Pueblos que Enamoran: por un lado está Gigante, cuyo nombre se origina en la historia del Gigante Matambo y su amada Mirthayú, en busca de la tierra de gigantes. Se trata de dos lomas que se convirtieron en atractivos naturales y que se encuentran a la entrada del municipio, a escasos siete kilómetros, y resultan fáciles de identificar por parte de los viajeros.

En este municipio está la Ceiba de la Libertad, cuya historia nace con la abolición de la esclavitud en Colombia en 1851. Ese año el entonces presidente de Colombia, José Hilario López, visitó este municipio y fue sembrada la ceiba en su honor.

El árbol, sembrado el 5 de octubre de 1851, tiene una extensión de 8.000 metros cuadrados en ramaje y una altura de 40 metros aproximadamente; ha sido reconocido en muchas ocasiones por entes territoriales muy importantes, y se le ha llamado Símbolo Universal de la Libertad y Patrimonio Ecológico de la Humanidad y Árbol Rey de Colombia.

San Agustín es otro Pueblo que Enamora en el Huila, por su riqueza histórica y natural ya que cuenta con atractivos de flora, fauna, fuentes hídricas, y paisajes naturales, que lo convierte en lugar ideal para que los turistas gocen y disfruten de la majestuosidad y el encanto de la naturaleza. Los atractivos más reconocidos y visitados son el estrecho del Magdalena y el nacimiento del Río Magdalena.

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Gran parte de su arquitectura está integrada por construcciones con la técnica de la tapia, la cual consiste en construir muros apisonando de tierra húmeda entre dos tablas llamadas "tapiales". El lugar más reconocido en el municipio es la calle de la locería, que cuenta con llamativos balcones de madera y zócalos pintados de color verde y paredes blancas.

Es reconocido principalmente por los vestigios arqueológicos que se encuentran distribuidos por todo el territorio. La zona ha sido fuente de un gran número de investigaciones y estudios pues es el lugar más representativo y lleno de historia y enigmas por resolver.

En el Tolima se encuentra San Sebastián de Mariquita, cuya Iglesia data de 1557. En su entrada principal está en alto relieve el escudo del sumo pontífice, que solo exhiben tres iglesias en Colombia. Fue construida con piedras traídas de ríos y madera de selvas cercanas. Esta iglesia consta de tres naves, dos laterales y una central, y su torre inicialmente fue construida de tres cuerpos y con terminación en aguja; después fueron agregados dos cuerpos, dándole terminación en cúpula. En el campanario se encuentra la estatua de Gonzalo Jiménez de Quesada.

El pan mariquiteño es un símbolo gastronómico de la región, que además fue la cuna de la Real Expedición Botánica dirigida por José Celestino Mutis.

En Putumayo está el municipio de Villagarzón, localizado en el piedemonte de la llanura amazónica, formando atractivos como cascadas, ríos, reservas naturales, fauna, flora y el majestuoso paisaje, que están entre las maravillas que brinda la región Andino amazónica. Ríos cristalinos como el Vides, que se convierten en piscinas naturales, cascadas como el salto del indio, reservas como el escondite y la selva vides hacen parte de este hermoso escenario natural.

Uno de los sitios imperdibles es el caserío de Urcusique, primera población fundada por los arrieros que transitaban el camino pasando por Sacha Mates y Mocoa, y desde allí continuaban a Puerto Asís. Urcusique era otro punto obligado de los arrieros para pernoctar y descansar del largo camino que recorrían con mulas, a cuyo lomo llevaban los productos de primera necesidad con rumbo a Puerto Asís.

Por el oriente del país

Caño Cristales - La Macarena

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

En el Meta los visitantes encuentran La Macarena, mundialmente reconocido por Caño Cristales, una de las maravillas de la naturaleza que florece cuando llegan las lluvias de mitad de año. La Macarenia clavijera –planta acuática endémica de esta región del país– pinta el lecho rocoso de rosado, verde y amarillo.

Así mismo se destacan las formaciones rocosas y petroglifos que hacen parte del Escudo Guayanés, considerado una de las formaciones geológicas más antiguas de la tierra y presente en América del Sur. Muy cerca hay pinturas rupestres de las comunidades indígenas que habitaron estas tierras; se sabe que fue un lugar de culto para indígenas Tiniguas y Guayaberos.

En Casanare, el municipio de Maní cuenta con grandes atractivos para los amantes de la naturaleza. Están el río Cusiana, la laguna del Tinije, la laguna Popure y la Reserva Natural Tierra de Paz, en donde se pueden desarrollar diversas actividades como el turismo de naturaleza, senderismo, canotaje o avistamiento de flora y fauna.

Sus artesanos se especializan en productos tallados en madera, como garceros, llaveros, portallaves, servilleteros y fauna llanera, que cautivan a sus visitantes.

En este municipio existe además un lutier dedicado a la elaboración de instrumentos musicales llaneros, como bandolas, cuatro, maracas y arpas. Otra rama artesanal que caracteriza este municipio es la que se dedica a los textiles y elabora chinchorros, hamacas, atarrayas y tejidos en cuero de excepcional belleza.

El Pacífico impresionante

En Guapi, Cauca, los avistamientos de ballenas son comunes, en la segunda mitad del año.

Foto:

Juan Pablo Rueda / CEET

El Cauca tiene el municipio de Guapi, que atrae a los viajeros por su Parque Nacional Natural Gorgona, conformado por Gorgona y Gorgonilla, considerados un pequeño paraíso de diversidad, dado que comprende desde ecosistemas marinos hasta bosque húmedo tropical. Gorgona fue prisión de máxima seguridad durante 25 años.

En materia de artesanías, en este municipio se especializan en la técnica Eperara con la paja tetera, una planta que se da en el monte boscoso y es procesada para convertirla en bolsos, canastas, productos para el hogar y sombreros.

En el Valle del Cauca está Ginebra, un municipio famoso por su gastronomía, que invita a los visitantes a comer allí su sancocho de gallina cocinado en fogón de leña.

En sus calles puede recorrer el Puente de Piedra, la Iglesia Nuestra Señora del Rosario, monumentos a la bandola y la plazoleta del Mono Núñez. Además, en el puente de piedra se encuentra una caída de agua de 8 metros entre dos peñascos, en donde se puede hacer avistamiento de aves.

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Nuquí, en Chocó, cuenta con aguas cálidas que contienen sales minerales de volcán, ideales para los baños medicinales y de relajación. En el recorrido por este hermoso municipio se puede disfrutar del sendero de los Anturios, caracterizado por una rica vegetación y diversidad de aves, así como con 585 metros de recorrido desde la playa, de la comunidad de Jurubirá.

En cuanto a la gastronomía, la recomendación es visitar Zotea, el primer Centro Integral en desarrollarse en la región. Se trata de una experiencia comunitaria de la comunidad de Coquí, que se ha consolidado como un espacio de intercambio de conocimientos alrededor del uso gastronómico, y que rescata elementos de la culinaria ancestral. De otro lado, la comunidad embera elabora artesanías en madera oquendo, como bastones, vasijas, lanchas y figuras de animales como el delfín, la ballena, aves y tortugas.

Sandoná, en el departamento de Nariño, es un pueblo rico en turismo de todas las clases. Entre sus atractivos están la cascada La Joaquina, ubicada a 4 kilómetros del casco urbano, donde se imponen la naturaleza y los paisajes únicos en el municipio nariñense. La cascada de Belén, una majestuosa caída de agua ubicada al oriente del sector urbano del municipio de Sandoná, en el barrio Belén –por el que lleva su nombre-, tiene 125 metros de altura y una esplendorosa caída de agua de 50 metros.

Tiene una de las obras religiosas más bellas de América: la Basílica Nuestra Señora del Rosario, declarada Bien de Interés Cultural de Carácter Nacional. Este importante templo neogótico de 66 metros de altura tiene tres naves y cinco entradas, para su construcción se utilizó principalmente la piedra sillar encontrada en la ribera del río Ingenio, y en su interior se encuentra la majestuosa imagen del Señor de los Milagros tallado en madera de cedro.

Con información del MinCIT

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