Guía para disfrutar lo mejor de Guatemala, el destino de moda

Guía para disfrutar lo mejor de Guatemala, el destino de moda

El protagonista de la Vitrina de Anato enamora a viajeros con su cultura y sus maravillas naturales.

AUTOPLAY
Antigua y el lago de Atitlán, tesoros por visitar en GuatemalaRecorrido por algunos turísticos más visitados de Guatemala.
Tikal

INGUAT

Por: José Alberto Mojica Patiño
27 de febrero 2019 , 11:56 a.m.

¿En serio se va otra vez para Guatemala?”. Eso me lo preguntó un amigo cuando le dije que estaba planeando repetir. Y no solo eso: preferí regresar ante la posibilidad de un viaje de lujo a Estados Unidos. “¿Y cómo prefiere volver a Guatemala en lugar de irse a Estados Unidos?”, siguió mi amigo, impresionado. Y yo le respondí: “Es que yo volvería mil veces a Guatemala”.

¿Qué tiene ese país que me enamora y que enamora a viajeros de todo el mundo? ¿Por qué lo reseñan y recomiendan las más importantes guías de viajes? No en vano, Guatemala es el país invitado a la Vitrina Turística de Anato, que se celebra por estos días en Bogotá. 

Primero, porque es un destino auténtico, sin puestas en escena para los turistas. La gente que uno ve en la calle, con sus coloridos y vistosos atuendos indígenas, no está en una festividad popular: así se visten todos los días.

Uno entra a una iglesia y al lado de la imagen de Cristo se ofrece una ceremonia maya con hierbas e incienso. Sincretismo religioso, dirán allí para explicar esa combinación entre las costumbres ancestrales del pueblo maya y el cristianismo. Las culturas vivas de Guatemala cautivan y conmueven, y uno como viajero puede vivirlas.

También es un lugar con precios muy favorables y con una variada oferta hotelera y turística. Hay planes y servicios para el viajero más austero y para el más exigente. Y sus destinos no están llenos de turistas como sucede en su vecino México.

Y hay lugares realmente hermosos e interesantes: pueblos coloniales perfectamente conservados, sitios arqueológicos en medio de la selva, una cocina grandiosa y una infinidad de maravillas naturales hacen parte del catálogo de atractivos turísticos.

Y lo más bonito de Guatemala es, sobre todo, su gente: trabajadora, amable y fuerte, que sabe sobreponerse a las dificultades que ha tenido que soportar en toda su historia: la violencia, la inequidad social, los asuntos políticos y hasta tragedias naturales como la explosión del volcán de Fuego, en julio del 2018.

Valga decir que ese fenómeno natural no afectó a ningún turista y que la actividad de los volcanes no interfiere con la actividad de los turistas. De hecho, algunos volcanes pueden ser visitados.Esta es una guía básica de los destinos que he visitado en Guatemala. Faltan más. Ya vendrá una tercera vez. Ya vendrán muchas otras veces.

Lo más bonito de Guatemala es, sobre todo, su gente: trabajadora, amable y fuerte, que ha sabido sobreponerse a las dificultades: la violencia, la inequidad social, los asuntos políticos y hasta tragedias naturales como la explosión del volcán de Fuego, en julio del 2018. Valga decir que ese fenómeno natural no afectó a ningún turista y que la actividad de los volcanes no interfiere con los planes de los viajeros. De hecho, algunos volcanes pueden ser visitados.

Esta es una guía básica de los destinos que he visité en Guatemala. Faltan más. Ya vendrá una tercera vez. Y muchas más.

Antigua
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El arco de Santa Catalina es una de las postales más reconocidas de la ciudad de Antigua.

Foto:

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Antigua es la puerta de entrada para conocer las maravillas de este país centroamericano. Queda a 45 kilómetros al oeste de Ciudad de Guatemala, la capital (menos de una hora de recorrido desde el Aeropuerto Internacional La Aurora).

Es una ciudad colonial impecablemente conservada, proclamada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979. Caminando por sus calles uno se siente a veces en Villa de Leyva, y en otras, en Cartagena.

Antigua brota gloriosa entre volcanes y montañas, aunque realmente se llama ‘Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala’. Pero ante semejante nombre tan largo decidieron llamarla así: Antigua. Fue la capital del país en la época de la Capitanía General de Guatemala (entre 1541 y 1776) y hoy es sitio de obligada visita en este país centroamericano.

Sus calles de piedra invitan a caminar sin rumbo fijo y a disfrutar su conservada arquitectura colonial, sus casonas añejas pintadas de colores vivos; de sus galerías de arte, bares y cafés; de los mercados donde venden las artesanías locales –principalmente máscaras de madera con figuras de animales y alegorías mayas y joyas en jade– a muy buenos precios.

Es un lugar para caminar y disfrutar de su belleza y tranquilidad. También para montar en bici entre los pueblitos vecinos y para avistar aves. Y ha venido ganado terreno como destino de convenciones y bodas.

El lago Atitlán
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El lago Atitlán ha sido considerado como uno de los más lindos del mundo. Está rodeado de volcanes.

Foto:

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El célebre escritor, filósofo y viajero británico Aldous Huxley describió al lago Atitlán como el más bello del mundo. Y falta ver sus aguas color esmeralda, a los volcanes y montañas que lo rodean, para entender el por qué de ese calificativo.

El lago Atitlán es uno de los destinos más visitados e interesantes de Guatemala. Y no solo es bello y no solo es el lago. Son los doce pueblos que lo rodean, cada uno, bautizado con el nombre de un apóstol; cada uno, dueño de su propia herencia maya, de su dialecto, de su indumentaria y de sus tradiciones.

El epicentro del destino es Panajachel, ubicado a 117 kilómetros de Ciudad de Guatemala (unas tres horas de recorrido) y el lugar que ofrece mayor infraestructura hotelera. Y también donde hay mayor vida nocturna.

Vale la pena quedarse allí y desplazarse hacia los pueblitos que rodean el lago: San
Pedro, Santiago, San Juan, San Pablo, San Marcos, San Antonio, San Lucas, Santa Catarina y Santa Cruz,
entre otros. Aunque desde el muelle de Panajachel salen excursiones, se recomienda tomar las embarcaciones públicas que salen para cada pueblo (y así se ahorran unos buenos pesos).

Chichicastenango

Todo en este pueblo parece la escena de una película: las mujeres, vestidas con sus trajes típicos, venden flores en las escalinatas de una iglesia, construida sobre las ruinas de un antiguo templo maya. Una abuela maya ofrece un ritual con incienso en la entrada de la iglesia.

En el cementerio del pueblo las tumbas están pintadas de colores, pues la muerte es concebida por esta cultura como un tránsito más del espíritu y no como algo triste o lúgubre. Y allí, en una capilla, una mujer ofrece un ritual con fuego en tributo a uno de sus muertos.

Chichicastenango es uno de los pueblos más emblemáticos y coloridos de Guatemala, y queda en el camino hacia el lago Atitlán (a unas dos horas de Panajachel y a unas tres horas desde la capital). Y es dueño del mercado más grande y famoso de todo el país, reconocido en todo el mundo.

Son varias manzanas dedicadas a las ventas de todo tipo de artesanías: máscaras de madera, sombreros, telares, caminos de comedor, pinturas y un universo de artesanías hacen parte de la oferta. Se vale el regateo. Pero ojo con un dato: los días de mercado son los jueves y sábados. Los demás días hay actividad, pero no es mucha la oferta.

Semuc Champey
Guatemala

Semuc Champey es un sistema de terrazas que corren sobre un río.

Foto:

INGUAT

Declarado Monumento Natural por el gobierno guatemalteco en 1999, Semuc Champey es uno de los lugares más bellos e inhóspitos del país. Es, literalmente, un río que se corre sobre otro río, formando unas terrazas de agua cristalina en medio de la selva exuberante.

El río Cahabón, que viene desbocado, cae en un sumidero y sus aguas se esconden debajo de las terrazas y reaparecen 300 metros abajo. Hay que darse un refrescante chapuzón en medio de tanta belleza.

Esta maravilla de la naturaleza queda en el municipio de Lanquín, en el departamento de Alta Verapaz, a unos 300 kilómetros desde la Ciudad de Guatemala por tierra. Otra opción es volar desde la capital hasta el aeropuerto Mundo Maya, en la provincia de Petén, y allí tomar una excursión.

El viaje es largo pero realmente vale toda la pena del mundo. Caminatas ecológicas y visitas a cuevas complementan la experiencia.

Tikal, el mundo maya
Guatemala

Panorámica del parque arqueológico de Tikal en medio de la selva.

Foto:

INGUAT

El principal santuario de los mayas no está en México, como mucha gente lo cree. Está en Guatemala, se llama Tikal y queda en el municipio de Flores, departamento de Petén.

Declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979, cuenta con unas 4.000 estructuras en los 576 kilómetros cuadrados que conforman sus dominios, pero solo 16 kilómetros forman parte de la zona arqueológica que se puede visitar.

Y solo el 15 por ciento de Tikal ha sido restaurado para revelar toda su belleza y patrimonio arqueológico. Lo demás permanece forrado por la manigua. Pirámides enteras se ven revestidas de monte.

Tikal hace parte del Parque Nacional Natural del mismo nombre y fue el centro ceremonial más grande e importante del mundo maya, comprendido por Guatemala, México, Honduras, El Salvador y Belice. Y forma parte de la Biosfera Maya.

Además de la belleza de las pirámides y templos de Tikal y de la energía sobrecogedora que los rodea –digna de la herencia ancestral de los mayas- lo que más llama la atención es la tranquilidad del lugar. No hay hordas de turistas. Así que es posible disfrutar de la magia del lugar en plena paz.

Lo mejor, para llegar, es volar desde la capital hasta el aeropuerto Mundo Maya, que queda muy cerca. Se puede por tierra, pero el viaje sería muy largo. El sitio se puede ver en una excursión de un día y el hospedaje debe ser en el municipio de Flores.



JOSÉ ALBERTO MOJICA PATIÑO
EL TIEMPO
@JoseaMojicaP

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