Aventúrese a descubrir la magia de Santander

Aventúrese a descubrir la magia de Santander

Este departamento es un destino ideal para quienes desean pasear por tierras históricas.

Recorre Colombia

Un lugar para conectarse con la naturaleza.

Foto:

Jaime Moreno / EL TIEMPO

18 de diciembre 2017 , 02:07 a.m.

Un camino rodeado por inmensas montañas pintadas en diferentes tonos de verde y naranja nos acompañan en nuestro recorrido desde Bucarmanga hasta el municipio de Socorro, primer destino en esta ruta por algunos de los pueblos mágicos del departamento de Santander.

Para llegar a Socorro, desde la capital santandereana, es necesario tomar la vía que conduce a Bogotá. Son aproximadamente 120 kilómetros de trayecto bajo una temperatura promedio de 32 grados centígrados y el sonar a lo lejos de algún viejo vallenato cienaguero.

“Recorrer estas carreteras con el paisaje majestuoso del cañón del Chicamocha es un gran privilegio. Somos unos afortunados”, confiesa Jesús Ramírez, sentado sobre la ya trasegada motocicleta con la que lleva recorriendo semanalmente, desde hace diez años, la vía que comunica a Cúcuta con Bucaramanga.

Una breve reseña histórica diría que en las estrechas calles de Socorro, fundado el 16 de marzo de 1681, se gestaron dos de los grandes movimientos de insurrección de la historia nacional: la Revolución de los Comuneros, en 1781, y la guerra de los Mil Días, entre 1899 y 1902.

“Aquí se gestó la revolución de cinco naciones”, comenta el fotógrafo Alfonzo López, mientras paseamos por el “Camino de la Insurrección”, una calle pintoresca con edificaciones en arquitectura colonial que limita hacia la plaza central, donde se encuentran los monumentos a los santandereanos Antonia Santos y José Antonio Galán, dos líderes del movimiento independentista de hace más de doscientos años.

En su visita a este municipio no puede dejar de recorrer la catedral de Nuestra Señora del Socorro, un monumento nacional, elevado a basílica menor, que data de 1873, y otros lugares como la capilla de Santa Bárbara, el convento de los padres capuchinos, y la casa de la cultura Horacio Rodríguez Plata.

La brisa que baja de las montañas impacta suavemente nuestro rostro. Son las ocho de la mañana y al cielo de San Gil lo rodean tímidas nubes. Este municipio, ubicado a 27 kilómetros de Socorro, famoso por sus árboles centenarios, denominados gallinerales, es uno de los lugares predilectos para aquellos que buscan turismo de aventura.

“Recomiendo hacer rafting en las cascadas de Juan Kurí, un lugar hermoso y muy natural ubicado a más o menos a una hora de San Gil”, asegura Yuly Gómez, funcionaria en la agencia de deportes extremos Planeta Azul, que ofrece planes entre los 45 mil y 200 mil pesos, entre ellos crafting, senderismo, torrentismo, espeleología y parapente.

Si lo suyo no es el turismo de aventura, los restaurantes alrededor de la plaza del municipio son una oportunidad para dejarse cautivar por la carne oreada, la pepitoria, y otros manjares de esta parte del territorio nacional.

Cuando el sol de las cinco de la tarde cae sobre los tejados de las casas construidas en piedra amarilla en Barichara, incluso los pájaros se detienen a contemplar semejante espectáculo. El silencio autóctono del pueblo, interrumpido en ocasiones por vallenatos de Diomedes Díaz, ofrece la oportunidad de sentir la calma que se respira en el lugar.

Ubicada frente al parque principal del ‘pueblo lindo de Colombia’, la catedral de la Inmaculada Concepción, construida en 1838, es uno de los principales atractivos turísticos del municipio. “Aquí puedes caminar por lindas calles empedradas o simplemente tomarte un café con tus amigos, es hermosa”, asegura Lenna Louman, una joven turista alemana.

A Curití, el pueblo de los tejedores innatos, arribamos a las siete de la mañana y el cielo tenía ese tono opaco extraño en los amaneceres santandereanos. De la plaza central se destaca una atmósfera en tonos pasteles y la quietud característica de las villas en las que pareciera que se detuvo el tiempo. “El 90 % de los curiteños, si no saben tejer, al menos tienen la noción de cómo hacerlo”, confiesa Augusto Tavera, mientras teje en fique el espaldar de una silla que posteriormente venderá a algún turista.

Si va a Curití, puede pasearse por Ecofibras y en paseo guiado conocer más sobre el proceso manufactura detrás de sus reconocidas artesanías en fique.

El fin de una ruta mágica

Girón, ubicado a dos horas de Curití, declarado monumento nacional en 1963, posee un centro histórico enmarcado en casas blancas y pequeñas capillas típicas del siglos XVI, que se elevan sobre estrechas calles empedradas. En el viaje por este territorio vinculado recientemente al área metropolitana de Bucaramanga no puede dejar de visitar la Basílica Menor, la Capilla de las Nieves, la Mansión del Fraile y los puentes de cal y canto, espacios que reviven momentos del recorrido de los libertadores por tierras santandereanas.

La luna se abre paso sobre el cielo que cubre al cañón del Chicamocha. A lo lejos, en la carretera, un aviso nos despide con una sentencia: “Quien pisa tierra santandereana, es santandereano”.

Datos de servicio

Temperatura
El clima santandereano se caracteriza por sus días cálidos. Varía usualmente entre los 20 y los 30 grados centígrados.

Qué llevar
Ropa holgada, zapatos cómodos, lentes de sol, sombrero, traje de baño, repelente para mosquitos y protector solar.

Peajes
Si su presupuesto no es elevado, los hospedajes en San Gil, o en la vía a Charalá, son una buena opción. Si no es así, los hoteles de Barichara también pueden ser de su agrado.

Restaurantes
En la ruta por el departamento podrá degustar de lo mejor de la gastronomía santandereana, a precios módicos, en municipios como Socorro, Barichara y San Gil, en los que seguramente se sentirá muy bien atendido.

Otros sitios para visitar

Convento de socorro

La edificación inaugurada en 1795 aún conserva su arquitectura original, y ofrece la oportunidad de conocer más la historia del municipio y la ruta independentista de
Simón Bolívar.

Cueva de la Vaca

Esta caverna que se encuentra en el municipio de Curití, sumerge al visitante en una travesía por pasajes rocosos, cascadas y pozos naturales a cuatro metros de la superficie.

Mirador de Barichara

Desde este lugar ubicado al occidente del municipio se pueden contemplar la riqueza topográfica de la región y el camino construido por el colonizador alemán Geo von Lengerke, en el siglo XIX

Balneario pozo azul

Esta piscina natural en la ribera de la quebrada Curití, a un kilómetro de San Gil, se caracteriza por sus aguas cristalinas, vegetación espesa, lajas de piedra, trampolines y pequeñas cascadas.

Capilla de las nieves

Este mítico templo que data del siglo XVI , ubicado en el centro de Girón, posee en su interior una representación artística de la imagen de la Virgen de las Nieves, elaborada en madera y bronce.

Julián Vivas
Enviado especial de EL TIEMPO

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