Estocolmo, luminaria mundial de la cultura

Estocolmo, luminaria mundial de la cultura

Los Nobel, el arte y la majestuosidad de los edificios suecos son referentes de esta ciudad. 

Estocolmo

Al estar constituida por 14 islas, Estocolmo es una ciudad interesante para recorrerla y conocerla desde sus vías fluviales.

Foto:

Andrés Hurtado

Por: Andrés Hurtado García
31 de octubre 2019 , 07:00 a.m.

Cuando yo decía Suecia, ¿en qué pensaba? Tomé un lápiz y escudriñando en mis conocimientos escribí muchos nombres, todos maravillosos, ninguno negativo.
Luego supe que mis conocimientos sobre este gran país y su cultura eran realmente mínimos comparados con la grandeza de su historia y cultura.

Estos son los pocos nombres que mi memoria atesoraba: Alfredo Nobel y sus premios, la divina Greta Garbo, la actriz Ingrid Bergman, el inmenso Ingmar Bergman, la Universidad de Upsala, el sacrificado Olof Palme, Dag Hammärskjöld, cuyo libro Marcas en el camino en efecto marcó mi vida, Abba, los premios nobel Selma Lagerlöf y Pär Lagerkvisk, Astrid Lindgren y su encantadora niña Pippi Calzaslargas, el tenista prodigioso Björn Borg, el químico Svante Arrhenius, el economista Gunnar Myrdal, el futbolista Zlatan Ibrahimovic, el astrónomo Tycho Brahe, el botánico y zoólogo Carlos Linneo –a quien los amantes de la naturaleza admiramos–, la bella actriz Bibi Andersson de las películas de Bergman: Séptimo sello y Fresas salvajes y, por último, Ericsson y Skandia. Visitando Estocolmo encontré que esta ciudad y este país atesoran mucha más cultura, arte y ciencia que los pocos nombres que yo conocía, y me alegré por ello.

Pablo Párraga me recibió en el aeropuerto de Arlanda y me llevó a conocer Estocolmo, la elegante y señorial capital llamada la Venecia del norte pues extiende sus dominios sobre canales y lagos y 14 islas unidas por 57 puentes. Un fantástico laberinto de agua, parques, palacios y jardines.

Condenó a un convicto a beber café todos los días e indultó a un reo si bebía té diariamente. Resultado: murieron primero el rey y los médicos del experimento.

Comenzamos por Gamla Stan, palabra que significa ‘ciudad antigua’ y que se encuentra en la isla Stadsholmen. Holmen significa isla. En esta parte de la ciudad se levanta el soberbio Kungliga Slottet (Palacio Real), cuyo diseño es obra del arquitecto Tessin el Joven. El palacio cuenta con 608 estancias. La magnificencia del palacio recuerda que Suecia fue la gran potencia europea en el siglo XVII y principios del XVIII. En el palacio se conserva el dormitorio real de Gustavo III, llamado el ‘rey encantador’. Allí murió luego de ser abaleado en un baile de máscaras al que alude Giuseppe Verdi en una de sus composiciones musicales.

Gustavo III fue desafortunado en su vida familiar y en su reinado marcado por el absolutismo tuvo muchos problemas, pero Suecia lo recuerda como el gran mecenas de todas las artes, siendo artista y escritor él mismo. De él se recuerda su odio al café, al que consideraba un veneno, y su devoción por el té. Es famoso su experimento: condenó a un convicto a beber café todos los días e indultó a un reo si bebía té diariamente. Resultado: murieron primero el rey y los médicos del experimento, luego murió el bebedor de té y el bebedor del café los enterró a todos.

Aquí ocurrió el Baño de Sangre de Estocolmo en 1.520. El rey Kristian II de Dinamarca, incumpliendo su palabra de respetarles la vida, asesinó a 80 nobles de la ciudad.

En la Gamla Stan se encuentra la Storkyrkan. (Kyrkan, iglesia en sueco). En esta iglesia, llena de fastuosos tesoros, predicó la reforma Olaus Petri, llamado el Lutero sueco.

Stortorget es una hermosa plaza, corazón del Gamla Stan. Aquí ocurrió el Baño de Sangre de Estocolmo en 1.520. El rey Kristian II de Dinamarca, incumpliendo su palabra de respetarles la vida, asesinó a 80 nobles de la ciudad. En esta plaza se encuentra el sobrio edificio de la bolsa que alberga el Nobelmuseet, que recoge los trabajos y genialidades de 880 premios nobel. En este edificio celebra sus sesiones la Academia Sueca, que es la que decide los premios que llevan el nombre de Alfredo Nobel.

Describir en este artículo todos los palacios, academias, museos, fastuosos hoteles, parques, jardines y puentes de Estocolmo es imposible; por donde se mire se levantan en la ciudad palacios y bellas mansiones de diversos estilos que van desde el gótico hasta el barroco, incluso se ven construcciones de estilo románico. Recorrí la Marten Trotzigs Gränd, que es la calle más estrecha de la ciudad. Tiene 90 centímetros de anchura y 36 escalones en ascenso. Solo hay paso en una dirección.

Bajando de la colina sobre la que se asienta Gamla Stan se encuentra Riddarhuset, quizá el palacio más bello de la ciudad, o casa de la nobleza. En el techo se encuentran las esculturas que representan las virtudes de los nobles: nobleza, diligencia y valor y las correspondientes masculinas: honor, prudencia y fortaleza.

Cruzando uno de los puentes se encuentra el edificio del Parlamento, (Riksdagshuset), enorme construcción de forma semicircular. Entre las muchas obras de arte que alberga llama la atención un enorme tapiz que mide 54 metros cuadrados llamado Memorias de un paisaje y en cuya fabricación se emplearon 3.500 horas. Todavía en Gamla Stan encontramos el Medeltidsmuseet, que conserva la memoria de cómo era la ciudad en la Edad Media. En el corazón de la ciudad se encuentra el Kungsträdgarden, que, como su nombre lo indica, fue jardín del rey y hoy es un lugar en el que se presentan grupos musicales populares y cuya plaza central se convierte en pista de patinaje durante el invierno.

Estocolmo

Fachada del museo de los premios Nobel.

Foto:

Andrés Hurtado

Yo quería conocer en Estocolmo todos los lugares relacionados con el premio Nobel, ya que los colombianos tenemos el honor de poseer dos de ellos: el de literatura con Gabriel García Márquez y el de la paz en cabeza de Juan Manuel Santos –aunque este premio se entrega en Oslo, Noruega–, así que me dirigí al Konserthuset, la sala de conciertos de la ciudad que fue construida a la manera de un templo griego. En el exterior se levanta el grupo escultórico Orfeo. El Konserthuset es la sede de la Orquesta Filarmónica de Estocolmo. En este escenario se realizan las presentaciones de los premios Nobel.

Quizás en mi próxima reencarnación tenga tiempo para visitar todos los encantos de esta ciudad portentosa que es referente mundial del arte, la ciencia y la cultura.

Para completar mi ‘periplo’ por los premios Nobel me dirigí al Stadshuset, que es el ayuntamiento de Estocolmo, precioso edificio que tiene influencias del gótico nórdico y que fue construido por Ragnar Östberg. Las salas y patios del ayuntamiento dejan boquiabiertos a los amantes del arte. El Salón Dorado tiene 10 millones de piezas de mosaico que son panes de oro. La torre principal, de 106 metros de altura, está rematada por tres coronas que son el símbolo heráldico de Suecia. En el Salón Azul y en el Salón Dorado se celebran las festividades de los premios Nobel. Se puede decir que todos los grandes edificios, palacios, museos, mansiones y hoteles de Estocolmo se encuentran al borde de un lago o de un canal, circunstancia que confiere a la ciudad un encanto todavía mayor.

Estocolmo es una ciudad de grandes jardines. Uno de ellos es Djurgarden, inmensa isla que fue coto real de caza. El Parlamento sueco declaró a Ekoparken el primer parque nacional urbano del mundo en 1995, y forma parte del Djurgarden. Bellísimos árboles de troncos muy gruesos se admiran por los caminos del parque que abarca 27 kilómetros cuadrados para el recreo y descanso de los ‘holmienses’. El nombre latino de Estocolmo era Holmia.

Quizás en mi próxima reencarnación tenga tiempo para visitar todos los encantos de esta ciudad portentosa que es referente mundial del arte, la ciencia y la cultura con su institución de los premios Nobel.

Si usted va

Los colombianos no necesitamos visa. Desde Madrid se vuela a Estocolmo. Se debe pagar en moneda sueca y con tarjeta de crédito. El centro de la ciudad y algunas islas se pueden recorrer a pie. La seguridad es total. El turista se puede defender hablando inglés. El servicio de buses y trenes de la ciudad es magnífico y pasan por cada paradero a una hora exacta. Dejé por descuido un morral en un bus, llamé por teléfono y a la hora me lo trajeron.

ANDRÉS HURTADO GARCÍA

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