Crónica de un paseo por el barrio Egipto, en Bogotá

Crónica de un paseo por el barrio Egipto, en Bogotá

Jaime Roncancio cambió su vida: pasó de ser un criminal a guía de turismo en su barrio.

Breaking Borders

Turismo que busca preservar la memoria del país

Foto:

Cortesía Impulse Travel

Por: Natalia Noguera Álvarez
26 de agosto 2019 , 03:54 p.m.

“Al barrio no entraba nadie sin que lo atracaran. Nosotros ‘garciábamos’ a los extranjeros; o sea, les metíamos la mano al bolsillo para raparles la cámara, la plata, la billetera, el teléfono... Hoy, vamos a cambiar ese estigma”. Jaime Roncancio –39 años, exconvicto y guía turístico– tiene la palabra. En una esquina del barrio Egipto de Bogotá, conocido por décadas como uno de los más violentos de la ciudad y ubicado junto a los cerros orientales, se prepara para un nuevo recorrido con turistas.

La de hoy es una mañana gris capitalina y Jaime ‘Calabazo’ –o míster Pumpkin, como le dicen desde que está aprendiendo inglés– tiene un chaleco azul con un bordado que dice Breaking borders (su emprendimiento turístico) y 10ma (el nombre de su pandilla). También tiene una gorra con el logo de Impulse Travel, agencia de viajes que promociona el tour en Colombia y afuera del país. Pero tiene, sobre todo, una historia de no creer: a sus 39 años ha entrado y salido cinco veces de la cárcel, ha recibido ocho tiros, fue el líder de una pandilla de microtráfico. Pero, contra todo pronóstico, después de estar inmerso en el mundo de la violencia y superar la expectativa de vida (que era de 20 años para los jóvenes de Egipto), se dedica al turismo.

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El recorrido empieza en la entrada de Egipto, en la plaza principal, frente a la iglesia. ‘Calabazo’ cuenta que en el año 1888 arrancó la transformación de la iglesia, datada del siglo XVII. “En 1913 termina y le ponen Nuestra Señora de Egipto. Eso es porque a José y María les dijeron: ‘ábranse porque Herodes los va a matar’ ”. Esto, explica, es en ‘ñeronés’, la jerga del barrio.

La vía principal fue construida hace dos años y medio, pero antes era una muralla que servía a los ladrones para vigilar a sus víctimas. “Digamos que pasaban dos turistas. Uno mandaba una seña para decir ‘ahí está la policía’ o para decir ‘ahí va la plata". Y se alistaba pa’ robar”, cuenta.

Ahora y desde hace 21 meses, los murales adornan las paredes e ilustran la historia de la comunidad. Uno de los 25 grafitis dice: ‘Egipto vive’. “Aquí hay que andar es vivo. ¿Usted se sabe el onceavo mandamiento? No dar papaya”, dice. Señala luego una casa de ladrillos y dice que era como ‘el Hard rock de la chicha’, pero que cerró con la prohibición de 1970.

En el recorrido está Rodrigo Atuesta, CEO de la agencia Impulse. Luego de que Jaime y sus colegas empezaran a desarrollar el tour –que contó con la colaboración de la Universidad Externado y la alcaldía de La Candelaria– Rodrigo fue a verlo como un turista más y vio el potencial: “Empecé a construir una relación con Jaime y ‘el Pato’. Varios miembros del equipo empezaron a ir al tour, a hacer un registro fotográfico.

Pensamos cómo interpretarlo y ponerlo en un lenguaje, con un contenido que enganchara y que generara una compra en internet. Después de eso empezamos a comercializarlo”. Desde entonces, se vende en su plataforma.

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Cuando Jaime Roncancio recibió su primer balazo tenía 9 años. Corría la década de los 80 y las pandillas dominaban el barrio. Una, la 10ma, era liderada por su familia. En medio de un enfrentamiento con la policía, el mayor de sus hermanos cayó por un balazo y Jaime sintió el ardor de plomo en el pie. Entonces, una frase fue su sentencia: “Si lo van a matar, que lo maten peleando y no jugando”. Tenía una herida abierta y una pistola nueva.

“Yo quería crecer y ser un bandido; para mí todo fue muy fácil. Mis hermanos tenían las casas de venta (de droga). Acá las llamaban casas de trabajo. La mía era una de las más grandes, era una de adobe. El primer piso tenía el techo forrado en mata de calabaza. Había basura a los lados. Venía la policía y no veía nada”.

Unas veces tomó el control. Otras, lo perdió. En la guerra por el control de la venta de droga, murieron cinco de los 11 hermanos Roncancio. Murieron primos, sobrinos, tíos, amigos. ‘Calabazo’ terminó en la cárcel. Reincidió. Reincidió y reincidió una vez más. Pero la última vez tuvo un punto de inflexión: “vi que mis tres hijos estaban jugando a policías y ladrones. Mis sobrinos con el mismo cuento. Otros niños, que cuando me fui preso estaban peladitos, los encontré en la droga, presos, muertos... Pensé: hay que cambiar esta ‘maricada’ ya”.

“Jaime duró casi 8 años en la cárcel. Cuando salió, tenía un futuro incierto. Lo más fácil era dedicarse a hurtos y comercio de estupefacientes. Pero sus tres hijos fueron factor de motivación de cambio para él”, dice Manuel Calderón Ramírez, alcalde de La Candelaria.El turismo fue la opción. Su compañero de cárcel, ‘el paisa’, le habló del tour en la Comuna 13 y le dio una idea. ‘Calabazo’ salió resuelto a convertirse en emprendedor.

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Un mural de la virgen de Guadalupe sirve de muro de redención. Está en una de las paredes del barrio y tiene a sus pies flores, velas y fotos. “Antes le hacíamos un homenaje al caído. Se le ponía plata, fósforos, marihuana. Se le tocaban canciones”, dice el guía. Luego de pasar por este punto de adoración, en donde hay súplicas y memorias, el señala la futura huerta y habla de los planes de adornarlo con grafitis.

‘Calabazo’ lleva a los turistas al corazón de Egipto. Algunos toman chicha y pasan por su casa de madera, en donde vive junto a su esposa, Bibiana, y sus tres hijos. Un grupo tiene la suerte de entrar, de sentarse en su sofá y de ver el collage de fotos de su familia, que cuelga como un cuadro en la sala. Se ve la ciudad entera desde los cerros.

Más adelante, está la casa de la señora Carmen, quien hace parte también del recorrido. Es uno de los personajes más queridos por la comunidad. Esta mujer de 80 años, que emigró a esta parte del país hace más de 50, se convirtió en una especie de enfermera. “Como no podíamos ir a la policía por heridas de bala o cuchillo, Carmen nos curaba aquí en su casa”, dice ‘Calabazo’. Sin medicinas, sin la asepsia de un hospital, atendió a jóvenes caídos en enfrentamientos criminales.

El último punto es la cancha. Con torneos de fútbol, grupos de la zona se han enfrentado sanamente y han propiciado otra manera de encuentro.

No solo la criminalidad ha bajado en el barrio desde que empezó el tour en el 2016, según cifras oficiales. El proyecto le representó a ‘Calabazo’ la oportunidad de ir a Ámsterdam (Holanda) y hablar de Breaking Borders junto a Impulse. Esto cambió su vida, dice, y se convirtió en una motivación. De hecho, va a comenzar un curso de guía turístico en el Sena.

Jaime está de pie y detrás de él, la maqueta de ciudad. “A mis dos sobrinos mayores los mataron en la vía a Choachí. Yo les compuse El yerbatero”, dice. Para terminar el recorrido, interpreta este tema que resume su historia:

“En la calle hemos crecido y hemos vivido / con experiencias, con droga y vandalismo / hemos sobrevivido a la selva de concreto / si se dan de cuenta, yo no miento / quisiera fumar, un bareto yo ensamblar / cultura, mi vieja guardia / poderme relajar, sin que vengan los tombos / Al fin y al cabo con el tiempo es que lo vamos a cobrar / una nueva generación vamos a guerriar”.

Sobre Impulse Travel

Impulse Travel es una startup colombiana de turismo sostenible. Su objetivo es lograr que los visitantes queden encantados con el país a través de historias inspiradoras que, al mismo tiempo, preserven la memoria. “Históricamente, el turismo se ha desarrollado alrededor de los recursos físicos e icónicos de los destinos. Desde Impulse hemos querido desarrollarlo sobre los recursos intangibles de los destinos.

Esa fue la primera aproximación”, explica Rodrigo Atuesta, CEO de la empresa. Más adelante, se dieron cuenta de que el turismo tiene impacto y efectos en las comunidades. “El turismo ayuda a destrabar procesos, a generar ingresos”, dice Rodrigo y por eso escogieron proyectos como Breaking Borders. En mayo, Impulse ganó el premio mayor del Booking Booster 2019 y recibió 400.000 euros y el apoyo de un mentor de la compañía para invertir el dinero en su crecimiento.

Dónde y cuándo

El tour tiene una duración de 2 horas, en promedio. Está disponible en inglés, español, portugués y alemán. Cuesta 54 dólares con el apoyo del guía de Impulse. Más información: impulsetravel.co.

NATALIA NOGUERA
REDACCIÓN VIAJAR

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