Viajar (casi) gratis: opciones más allá del ‘couchsurfing’

Viajar (casi) gratis: opciones más allá del ‘couchsurfing’

Cuidar mascotas ajenas o publicar en blogs de viaje a cambio de alojamiento son unas alternativas.

Viajes gratis por el mundo

Según sus pioneros, este tipo de cultura del viaje responde más a una filosofía de vida que a un ahorro económico.

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Cortesía Plan B Viajero

28 de octubre 2017 , 09:56 p.m.

La primera vez fue en España, en una casita en Alicante. Después, llegó el turno de Andalucía. Hacía dos años que venía viajando por Europa, probando distintos alojamientos para evitar que se esfumaran sus ahorros: desde ‘couchsurfing’ hasta hostales más o menos asequibles, casas de amigos, alquileres temporales.

“En el camino gasté mucho dinero. Fue un proceso de prueba y error”, recuerda Magalí Vidoz, una experta viajera que, cinco años después de haber emprendido la aventura de viajar por el mundo, puede decir que encontró la fórmula perfecta: cuidar las mascotas de las casas que quedan vacías cuando sus dueños viajan por trabajo o se van de vacaciones.

El ‘house sitting’ es una de las tantas alternativas de alojamiento gratuito que surgieron gracias a las redes sociales y que revolucionaron la forma de viajar para millones de personas, especialmente jóvenes con espíritu libre. Si la primera gran revolución fue el ‘couchsurfing’ (que permite conectar a personas que necesitan un lugar para dormir con otras que pueden darles posada sin cobrarles), la segunda tiene que ver con conectar necesidades concretas para que cada uno saque un beneficio.

Además de cuidar casas y mascotas, está la posibilidad de trabajar en una granja a cambio de casa y comida (‘woofing’); alojarse en casas intercambiando saberes o habilidades como idiomas, clases de cocina o servicios de diseño (Go Cambio); poner a disposición de viajeros habitaciones o departamentos con el objetivo de sumar créditos para alojarse en cualquier sitio de la red en un viaje futuro (NightSwapping) o para dormir en hostales a cambio de una mención en blogs de viajes y turismo.

“Quien practica este tipo de turismo concibe la economía y la sociedad desde vertientes no mercantilistas”, afirma Oriol Miralbell, experto en gestión turística. “Estas prácticas se expanden gracias a las nuevas tecnologías, que dan un empuje a un turismo social colaborativo y de aventura”, añade.

El experto va más allá y desestima el peso de la gratuidad. “Este tipo de cultura responde más a una filosofía de vida que a un ahorro económico”, dice.

Eso mismo resalta Magalí acerca de su función como “cuidadora de casas” y embajadora de esta cultura. “No nos gusta promover este estilo de vida/viaje como la alternativa para viajar gratis. Si bien es el gancho, a todo aquel que se acerca a nuestras redes o nos escribe le hacemos saber que esto es un trabajo voluntario que requiere altísimas responsabilidades y mucho sentido común –sostiene–. Etiquetar a ‘house sitting’ como una forma de viajar para conseguir alojamiento gratuito no es del todo correcto. Hay que pensar que el dueño de casa nos está confiando sus bienes más preciados; su hogar y sus mascotas”, dice la creadora de ‘La guía definitiva del house sitting’, un libro y sitio web donde ella y Exequiel, su novio, narran sus experiencias.

Aunque Magalí está convencida de que el alojamiento gratuito es un beneficio secundario, resalta el ahorro que le significa cuidar mascotas de casas desocupadas. Insiste en que los números son lo de menos cuando se los contrasta con la posibilidad de conocer lugares remotos que, como turista, jamás hubiera conocido. Destaca, además, que esta alternativa encaja a la perfección con el ‘slow travelling’.

Pero ¿qué pasa cuando no hay casas o animales que cuidar? “Avanzamos con ‘Workaway’, ‘Helpx’ y ‘Wwoof’. Hoy, por ejemplo, Exequiel está haciendo un voluntariado en Dinamarca, en un centro de retiros espirituales y yoga. Hace unos meses estuvo en Copenhague cuidando a tres niñas danesas en las vacaciones de verano mientras los padres trabajaban. Nos encantan los voluntariados; la energía y el intercambio es distinto”, cuenta Magalí.

Haciendo un voluntariado se puede llegar a conocer lugares superturísticos desde otra óptica
y mantener encendida lo que llamamos la ‘chispa del trabajo'

Por Latinoamérica

Gabriela de Marcos y Camilo Peña son una pareja que se la pasa viajando por América Latina sin gastar casi nada, haciendo desde ‘house y pet sitting’ hasta ‘woofing’. “Ambas cosas son muy gratificantes. El ‘woofing’ suelen ser jornadas de cuatro a cinco horas de trabajo físico arduo, por eso hay que elegir bien el tipo de trabajo para poder disfrutarlo”, recomienda Gabriela. “Se pueden encontrar trabajos de bioconstrucción, granjas agroecológicas, elaboración de artículos naturales, jardinería, etc.”, añade la viajera.

Gabriela recuerda que una de las experiencias más lindas fue cuidar la casa de una arquitecta y dos perros en las afueras de Oaxaca, en México. “La casa estaba fuera de la zona turística. De no hacer esta experiencia nos hubiéramos perdido una vista increíble de cara a las montañas, los atardeceres de película y días completos alejados del caos de la ciudad. La desventaja es que estás fijo en un lugar, ya que una parte importante del acuerdo es que las mascotas continúen con su rutina”, reconoce Gabriela, que vuelca sus vivencias y consejos en el blog planbviajero.com.

Hace dos años, María Agustina Cargnello se fue a Nueva Zelanda con una visa ‘working holidays’. “Me fui con la idea de vivir cosas nuevas”, cuenta. Decidió probar con ‘woofing’ a cambio de casa y tres comidas diarias. Mientras viajaba por las tierras donde se rodó ‘El señor de los anillos’, armó su perfil en Helpx y esperó a que le llegara la primera propuesta. “Jamás en Argentina pisé un campo, mi familia no podía creer que era yo cuando les mandaba fotos arriba del tractor o arreando vacas”, reconoce María Agustina.

“Era la granja de un hombre que vivía con sus hijos en Stratford, en medio de la nada. Llegué, me dio un mameluco, botas, y nos internamos en el campo. Aprendí a manejar el tractor, a poner vallas en una cerca para que no se escapen las vacas y a preparar los corrales para los terneritos que iban a nacer”, describe María Agustina, extasiada por la imponente vista del monte Taranaki que la acompañaba mientras trabajaba.

Otra manera de alojarse y sentarse a comer gratis en un restaurante es la que empezaron a implementar Leticia Villalba y Nicolás González, dos jóvenes que andan de viaje por Suramérica desde enero del 2015 en bicicleta. Su blog deviajealmundo.com no solo les permite llevar un diario de viaje, sino que también les abre las puertas de hoteles y restaurantes en cada país. “Nuestra idea no es viajar sin gastar dinero, sino gastar lo menos posible y vivir lo mejor posible”, explica Leticia, que probó desde ‘couchsurfing’ hasta ‘warmshower’, una comunidad de turistas que se movilizan en bicicleta. “Actualmente intercambiamos hospedaje en hostales, posada u hoteles por una mención en un artículo de nuestro blog”, comenta.

A principios de este año, Leticia empezó a escribir más profesionalmente, con guías y recomendaciones de lugares que visitó. “Les proponemos el intercambio para ahorrarnos el hospedaje. Los lugares respondían encantados. Es más, ahora hay hoteles que nos escriben para que vayamos”, cuenta. Sin duda, una buena manera de viajar por el mundo con una inversión mínima. Y sin resignar comodidad.

Fórmulas probadas por viajeros

‘Pet’ y ‘house sitting’. Consiste en cuidar mascotas en casas de dueños que se van de viaje. Las dos plataformas más confiables son Trusted House Sitters y Nomador.

‘Woofing’. Permite trabajar en granjas a cambio de alojamiento y comida. La página más popular es Wwoof. La membresía por un año cuesta 38 dólares.

Voluntariado. Es la posibilidad de alojarse en casas de locales a cambio de compartir habilidades o hacer tareas como cuidar niños. Los sitios más populares son Workayay, Helpx, Worldpackers o Go Cambio.

Mención en blog. El blog de viaje puede ser la llave que abra la puerta de un hotel. Se intercambian noches gratis a cambio de menciones en el sitio.

LAURA REINA
LA NACIÓN – Argentina - GDA@lanacion

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