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Amazonas reactiva el turismo de río, de selva y su mundo de aventura
Leticia, Amazonas

Leticia, a dos horas en avión desde Bogotá, es la puerta de entrada a los encantos del Amazonas.

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Amazonas reactiva el turismo de río, de selva y su mundo de aventura

Leticia, a dos horas en avión desde Bogotá, es la puerta de entrada a los encantos del Amazonas.

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El recorrido por comunidades indígenas y reservas naturales asegura experiencias inolvidables.

Viajar al Amazonas es desconectarse del mundo habitual. Es la entrada a la madre Tierra que se ve como un inmenso océano verde con espesos bosques húmedos, que además brinda la posibilidad de encontrarse con la magnitud de un río en todo su esplendor, el más largo y caudaloso del mundo, con sus 7.062 kilómetro de longitud y en cuyas riberas confluyen decenas de etnias y comunidades indígenas.

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En la tarea en tomar el ritmo de la reactivación económica, tras las enormes pérdidas que ha dejado la pandemia a lo largo de sus 17 meses, el turismo en el Amazona se constituye en parte fundamental para lograr un despegue definitivo en ese departamento de la Colombia profunda.

Es importante destacar que en el último mes han bajado considerablemente las cifras de contagios de covid-19, con días, incluso, sin reportar ni un solo caso, y los números de fallecimientos, pocos en todo el departamentos, también se han reducido, por lo cual la labor de las autoridades sanitarias del departamento ha sido muy destacada en el control del virus, gracias a la masiva vacunación, luego de ser uno de los más afectados.

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Por eso, viajar a Leticia, su capital, con cerca de 40 mil habitantes, se constituye en un plan ideal, en una experiencia inolvidable para aquellos que buscan tomar un respiro y quieren vivir una aventura por momentos extrema, en la cual encontrarán una completa baraja de opciones para disfrutar de recorridos en la inmensidad del río y de la selva.

El Amazonas colombiano es uno de los lugares más biodiversos del planeta, ya que en esta región habitan 635 especies de aves registradas, 210 de mamíferos, 190 de reptiles y un poco más de 20.000 tipos de plantas.

Un viaje de enseñanzas

Sin duda, es un destino natural, muy seguro y recomendado para quienes aman sentir la paz que ofrece la naturaleza, lo enigmático que genera lo inexplorado y la grata experiencia de conocer de lleno sobre las culturas indígenas.

Precisamente en el Amazonas cohabitan 22 pueblos indígenas, con 14 dialectos diferentes. Las etnias más numerosas en el trapecio amazónico son la ticuna, que significa hombres pintados de negro, la yagua, hombres pintados de rojo, la huitoto y la cocama, entre otras.

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Al hacer la travesía por el corredor de la selva se pueden encontrar una gran variedad de costumbres en las cuales las artesanías, las herramientas y los utensilios propios de estos pueblos, se constituyen en un aspecto original que marca diferencia.

Los indígenas ticuna trabajan muy bien la madera. Su artesanía es muy llamativa y la comercializan.

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Katia Puello

Las técnicas más utilizadas por estos asentamientos son la talla de la madera, quizá la más conocida, la del palo de sangre, que tiene un llamativo color rojizo; la cestería y el tejido de fibras naturales como la caracá, una palma con la cual se hacen los techos de las malokas (lugar sagrado).

La aventura por el corredor de la selva, entre los municipios de Leticia y el pueblo de Puerto Nariño, un recorrido de casi 90 kilómetros, es uno de los planes imperdibles, si se trata de conocer a fondo la cultura del departamento.

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El primer gran atractivo en el cual se puede apreciar otra de las bellezas naturales es la Reserva Natural Flor de Loto, a unos 20 minutos de Leticia en bote rápido. Allí se pueden apreciar unas pequeñas lagunas donde se levanta la Victoria Regia, el loto más grande del mundo, que crece solo en aguas quietas. Claro que unas coloridas guacamayas le darán la bienvenida al acogedor lugar que le imprime un ambiente de tranquilidad y paz interior en ese encuentro con las aves y las flores.

El encanto de Macedonia

Una de las etnias más representativas son los ticunas. A una hora y media de Leticia, en bote rápido por el río Amazonas se llega a la comunidad de Macedonia, una de las más visitadas. Allí se concentran casi un millar de indígenas entre ticunas, yaguas y cocamas. En el recorrido se pueden apreciar bailes tradicionales con los turistas y los indígenas aprovechan para ofrecer las diferentes artesanías, también en fibras naturales como la yanchama o la chambira. También se permite tomarse fotografías con ellos a cambio de un dinero voluntario, eso sí con el máximo respeto hacia la cultura.

Vista de una maloka, lugar sagrado y de encuentro de las comunidades indígenas.

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Katia Puello

El resguardo tiene llamativas casas hechas en madera, algunas con fachadas en las cuales sobresalen los dibujos de animales de la región, como papagayos, caimanes, monos araña, delfines rosados y grises y el jaguar, aunque este felino habita en lugares casi inhabitables selva adentro.

Ese encuentro con los territorios y las comunidades indígenas hace parte de la variedad de planes que se pueden hacer tanto en los recorridos de río como en los de selva...

“Es muy importante que el visitante, el turista se lleve la mejor de las experiencias de su visita al Amazonas. Ese encuentro con los territorios y las comunidades indígenas hace parte de la variedad de planes que se pueden hacer tanto en los recorridos de río como en los de selva o en las diferentes caminatas por los senderos ecológicos. Se disfruta de la biodiversidad en flora y fauna, todo a través de un turismo sostenible. Aquí se disfruta, además, de la selva, el clima, de los ecosistemas, de la gente, la interculturalidad con las comunidades. Cuando el turista se va, se lleva una imagen totalmente diferente a la que traía y, desde luego, sale recargado”, relata Manuel Fierro, uno de los experimentados guías turísticos que trabaja con Decameron Explorer, operador de tours y excursiones, quien es natural de Puerto Nariño, creció rodeado de los ticuna y se conoce prácticamente palmo a palmo cada una de las comunidades y las reservas indígenas de ese extenso territorio verde.

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Hablar con él o con cualquiera de los guías especializados permite conocer también muchas de las anécdotas, mitos y leyendas del territorio amazónico.

Las travesuras de los monos ardilla

Otro de los planes recomendados es la visita a la Isla los Micos, que se levanta en medio de la inmensidad del río y está ubicada a unos 45 minutos navegando en lancha rápida. Es otra experiencia en la cual podrá alimentar e interactuar con centenares de monos ardilla, araña o fraile, como se les conoce popularmente (nombre científico Saimirí sciureus).

Los ardilla o araña son juguetones y devoran los bananos, hacen parte del encanto de la Isla de los Monos.

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Katia Puello

El llamado de uno de los cuidadores del lugar hace que los micos bajen de las copas de los árboles. Los pequeños primates disfrutan de los bananos, todo un postre para ellos. Sin temor, al contrario, muy amigables, los animales se acercan a los visitantes para pedir comida o recibir cariño, aunque también están listos para alguna que otra travesura como tomar algún objeto que esté guardado dentro de un morral que esté abierto. Allí también habitan otras especies de monos como los aulladores, huapos, titíes, pichicos y tocones.

En esa travesía por el imponente cauce del río Amazonas, que en Brasil es llamado río Solimões, en el tramo comprendido entre la triple frontera Brasil-Colombia-Perú y la ciudad de Manaos, también hay tiempo para observar a los delfines rosados y grises, cuyas especies se alimentan en el caudal de pequeños peces. Son tímidos, pero con un silbido del guía, el golpeteo de las palmas de las manos con el agua y el apagado del motor del bote, salen a la superficie y dejan ver el encanto de los colores. Siempre andan en grandes grupos, río arriba, donde las aguas son más frescas ya que la temperatura es menos intensa.

El pesebre natural de Colombia

Un destino obligado en el Amazonas es Puerto Nariño, llamado el municipio "pesebre natural de Colombia", debido a las casas de madera que están ubicadas a lo largo de una pequeña cima dentro de la verde vegetación. Solo hay angostas vías peatonales adoquinadas, de manera que no transitan ni autos ni motos.

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Está ubicado a orillas del río Amazonas, en un lugar en el que su afluente, el Loretoyaco, se une al caudaloso gigante, distante 87 km de Leticia y la única manera de llegar es por vía fluvial, casi a dos horas de la capital departamental. Es habitado por unos 8.000 indígenas y gente del interior del país que se residenció allí para promover el turismo, el comercio, la pesca y la agricultura.

Desde el mirador de Puerto Nariño se puede divisar la magnitud del río Amazonas y la belleza del municipio.

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Katia Puello

Uno de sus atractivos es subir al Mirador, que se encuentra en el centro urbano y desde el cual se puede observar el esplendor de la población, la dimensión del río Amazonas y además se divisa el lago Tarapoto, donde también hay avistamiento de delfines rosados.

Otra parte de la aventura 

Ahora bien, si también desea un plan en la selva con recorridos temáticos y caminatas ecológicas, no se puede perder la visita a Mundo Amazónico, una reserva natural de unas 33 hectáreas.

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Rafael Clavijo, cofundador, explica que ese lugar pasó de ser un suelo que estaba destinado a la ganadería a una área boscosa de conservación, en la cual se puede observar una gran variedad de árboles y plantas nativas y conocer sus usos medicinales, tradicionales y comerciales, al igual que un pequeño acuario en el que se encuentran especies de los ríos y lagos de la región.

El lugar se encuentra a las afueras de Leticia, a unos 15 minutos en auto. Es un parque ecológico que busca recuperar los ecosistemas de la región y que fomenta el turismo.

Las caminatas por los senderos en Mundo Amazónico permiten compenetrarse con la selva y la madre Tierra.

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Katia Puello

“Hemos rescatado una pequeña parte de la selva cerca de la ciudad para hacerlo accesible. Se ha trabajado duro en las rutas y senderos. Contamos con una despensa de plantas aromáticas y de productos típicos del Amazonas. Los guías son indígenas que también promueven y divulgan sus diferentes culturas. Es un proyecto autosostenible ya que se produce y se comercializan los frutos de la selva. También se genera empleo y desarrollo social”, dice Clavijo con un ánimo que contagia a todos los visitantes. De hecho, la manera tan particular y precisa en la que explica los secretos es la mejor entrada a este fabuloso centro selvático.

Es como un jardín botánico de la selva, con enormes árboles centenarios, flores, plantas medicinales y frutas amazónicas.
Durante el recorrido se pueden degustar bebidas aromáticas y las propiedades naturales de las mismas, y también se conocen aspectos sobre la forma de vida y tradiciones milenarias de las comunidades indígenas del Amazonas.

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“El Amazonas se ha venido posicionando como una alternativa turística para locales y extranjeros”, puntualiza Clavijo mientras da la orden a uno de los guías de hacer el recorrido a una pareja de japoneses que visita el exótico lugar con sus dos pequeños hijos.

¿Cómo disfrutar del encanto verde?

Desde Bogotá hay vuelos diarios a la capital del Amazonas y si está en otra ciudad podrá hacer su conexión con su agente de turismo. Dos horas después, tras despegar de El Dorado, tan pronto se baje del avión sentirá el calor, el ambiente y la calidad humana de los leticianos. Esa es la impresión que se percibe en el remodelado aeropuerto internacional General Alfredo Vásquez Cobo. Allí mismo deberá pagar una tarjeta de entrada a la ciudad, un impuesto de turismo de $ 35.000 por persona. Tan pronto salga comenzará a vivir su mejor experiencia.

(Lo invitamos a ver la siguiente galería)

Turismo en el Amazonas

El muelle fluvial de pasajeros en Leticia, para esta época de verano, con el nivel de río bajo.

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Carlos Santamaría

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Dentro del hotel Decameron Decalodge Ticuna hay una maloka en la cual se aprecia la riqueza de la cultura indígena.

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Carlos Santamaría

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Uno de los planes imperdibles son las danzas de los indígenas ticuna y la exhibición de sus artesanías.

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Katia Puello

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Los pequeños botes y lanchas realizan recorridos hacia las comunidades indígenas y las reservas naturales.

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Katia Puello

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Las construcciones en madera le dan un toque especial a la reserva Flor de Loto.

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Maribet Martinez

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Otra vista del lago donde se da la Victoria Regia, en la Reserva Flor de Loto.

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Maribet Martínez

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Los bellos paisajes que se observan en la temporada seca en el Amazonas, el río baja bastante.

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Katia Puello

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Las coloridos dibujos adornan las casas madera en Puerto Nariño.

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Katia Puello

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La postal que le da la bienvenida al municipio de Puerto Nariño, un honor a las especias que rondan el río Amazonas.

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Katia Puello

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El atardecer en todo su esplendor sobre el caudaloso río Amazonas.

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Maribet Martínez

Una de esas primeras impresiones que el turista tiene la oportunidad de vivir es que cada día, desde las 5:30 p. m., casi que con la puntualidad inglesa, un llamativo y original ruido se toma toda la plaza del parque Santander, en el centro de Leticia, que es custodiada por la torre la iglesia de Nuestra Señora de la Paz.

Es un espectáculo maravilloso ver la llegada de miles de loros y golondrinas que copan los árboles para pasar la noche. Hacía las 6 de la tarde tiene su máxima intensidad.  Esto es algo que difícilmente podrán repetir en otro lugar. La algarabía se repite desde las 5 de la mañana cuando parten del lugar en busca de comida para regresar de nuevo al finalizar la tarde. Es una película que se repite sin falta al finalizar la tarde.

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Para Édgar Leal, gerente del hotel Decameron Decalodge Ticuna, visitar Leticia es una experiencia diferente en la cual pueden conocer en profundidad las diferentes culturas de tres países, gracias a la triple frontera con Brasil y Perú, al igual que conocer la historia de las comunidades indígenas, entre otras aventuras.

El Decameron Decalodge Ticuna cuenta con una decoración de estilo selvático y una confortable piscina.

Foto:

Javier Arana / EL TIEMPO

“Leticia ofrece un enorme marco cultural que impacta. La gastronomía, por sus lazos con Brasil y Perú, tiene una variedad de platos autóctonos de la región, en la cual se mezcla la preparación de pescados como el pirarucú, en todas sus presentaciones, acompañado por productos únicos y exóticos de la región o frutas como el copoazu. Pasando a Tabatinga (Brasil) se habla el portugués o el portuñol o en últimas, el lenguaje de señas, es una maravilla esa multiculturalidad”, explica el administrador del hotel, ubicado dentro de la ciudad y que ofrece cómodas cabañas en un ambiente natural y cuenta con todas las medidas de bioseguridad.

Ofrecemos los mejores planes y actividades de río y de selva, al igual que caminatas diurnas y nocturnas, entre muchos otras aventuras

“El gremio hotelero de la ciudad se ha unido para darle un nuevo impulso al turismo ecológico, entonces, en esta nueva dinámica, vamos con toda, de la mano de los proveedores, contratistas y trabajadores para reactivar el sector. Ofrecemos los mejores planes y actividades de río y de selva, al igual que caminatas diurnas y nocturnas, entre muchos otras aventuras. En fin, el turista no tiene pierde al decidirse por conocer el Amazonas y todos sus encantos”, agrega Leal, quien además destaca la comodidad de las instalaciones del hotel que cuenta con una decoración de estilo selvático con madera rústica y zonas comunes con techo de paja.

El paquete turístico

Gracias a las alianzas estratégicas, Decameron, en asocio con Latam Airlines y Assist Card, ofrece un paquete turístico al Amazonas hecho a la medida y a los gustos de cada familia o turista que quiera disfrutar.

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Así lo explica Carlos Santamaría, coordinador nacional de grupos de Decameron, quien resalta la importancia de este destino colombiano que está hecho para un turista que busca experiencias diferentes a las que brinda el mar, la playa y el sol.

El pirarucú es uno de los platos más esquistos del Amazonas.

Foto:

Geovanna Norato

“Es un lugar ideal para aventureros, para guerreros. Podrán tener una compenetración con la naturaleza, con la selva, con el río, bajo como está por esta época de temporada seca o alto en la temporada de lluvias, en un ambiente que nos brinda la posibilidad de desconectarnos de la tecnología y del mundo exterior. La idea es darle un impulso a este gran destino para que el turista se sienta a gusto con lo mejor y se lleve las mejores vivencias y a su vez replique la experiencia”, explica Santamaría.

La idea es darle un impulso a este gran destino para que el turista se sienta a gusto y se lleve las mejores vivencias y a su vez replique la experiencia

“Decameron le arma el paquete completo, al gusto, al tiempo y a la necesidad del turista, que incluye vuelo por Latam Airlines, alojamiento, traslados en destinos, tours, incluyendo la asistencia médica con Assist Card, todo eso para que el visitante no se tenga que preocupar por nada, solo se dedique a disfrutar de la aventura en un mundo totalmente diferente, con todas las certificaciones y los protocolos de bioseguridad”, resalta el coordinador nacional de grupos.

"Hemos elaborado una gran estrategia con las distintas agencias de viajes para también darle un empujón a este maravilloso destino. Históricamente, Leticia, Puerto Nariño y en general todos los destinos que se pueden disfrutar en el Amazonas presentan una alta cuota de visitantes extranjeros. Ellos vienen y se convierten en eco de las travesías por río y la selva y ese voz a voz ha incrementado la visita, especialmente de turistas de Alemania, Países Bajos, Francia, Bélgica, Inglaterra, México y Estados Unidos. Y esto también está ocurriendo con los visitantes del interior del país. Cada vez más llegan turistas de Antioquia, Santander, Tolima, Valle del Cauca y el eje cafetero, apenas por mencionar algunas regiones. De eso se trata, de consolidar este tipo de turismo de aventura que nos ofrece el Amazonas", puntualizó el representante de Decameron.

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Como punto adicional, la aventura la complementa con una llamativa charla nocturna en la maloka del hotel a cargo de un chamán, que hablará de la historia, los mitos, las narrativas y la sabiduría indígena, además de hacerle un ritual que le permitirá llenarlo de energía tras ese encuentro con la madre tierra del Amazonas.

Por eso y todo los demás encantos, visitar Leticia y recorrer parte del río y la selva en ese inmenso territorio indígena será una de las mejores vivencias, no se arrepentirá de nada, está garantizado.

Si usted va:

* Es muy importante llevar ropa cómoda, preferiblemente de algodón y de colores claros y camisetas de manga larga. Evite los colores oscuros ya que atraen la atención de los insectos.

* También es importante usar zapatos cerrados o botas, especialmente en los humedales y en las temporadas de lluvia, de octubre a junio. La temporada seca va de junio a finales de septiembre, generalmente.

* Es necesario estar vacunado contra la fiebre amarilla y porte el carné. Si no la tiene, debe aplicarla al menos 10 días antes del viaje. También es recomendable tener el esquema completo de vacunas contra el covid-19.

* Es importante consumir líquidos constantemente. El calor tropical y la humedad causan la deshidratación.

* No sobra llevar analgésicos y los antihistamínicos. Quizá sea necesario tratar un dolor o la molestia causada por la exposición al sol o picaduras de insectos.

* Siga las recomendaciones de los guías turísticos especializados.

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JAVIER ARANA - ENVIADO ESPECIAL DE VIAJAR
En Twitter: @arana_javier

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