El Orfagato, un refugio para los gatos sin hogar en Bogotá

El Orfagato, un refugio para los gatos sin hogar en Bogotá

Lina Cáceres fundó este hogar de paso hace cuatro años y los cuida hasta que encuentran una familia.

El Orfagato, la casa de los gatos sin hogar en BogotáEste es un sitio que funciona como un hogar de paso para los gatos que no tienen familia en Bogotá. Lina Cáceres, su fundadora, asegura que su proyecto de vida es cuidar gatos por pasión.
El orfagato

Este es un sitio que funciona como un hogar de paso para los gatos que no tienen familia en Bogotá. Lina Cáceres, su fundadora, asegura que su proyecto de vida es cuidar gatos por pasión.

Por: Aura Saavedra Álvarez
06 de julio 2018 , 09:51 p.m.

Las llaves para abrir la puerta suenan y un maúllo se escucha en el interior. El sonido parece demostrar la curiosidad que siente Casquito, el primer gato que sale a indagar quiénes son las personas que ingresarán a su espacio.

Sus patas blancas se estiran, su cuerpo con algunas manchas negras también lo hace y su cola se pone rígida y vertical indicando un estado de alerta. Esa escena parece ser normal en su vida, porque a diario debe ver a personas desconocidas que tienen el deseo de adoptarlo a él o a alguno de sus compañeros.

Gato

Casquito es uno de los 28 gatos que viven temporalmente en El Orfagato. 

Foto:

César Malgarejo

Prácticamente se siente el dueño de la casa, pues llegó allí porque el destino así lo quiso. Nadie lo entregó, nadie llamó a avisar que lo dejaría por un tiempo. Simplemente se sentó afuera de las rejas de la fachada a esperar que alguien le abriera. Tal vez sabía que en ese sitio había más animales que, al igual que él, están buscando una familia.

Como Casquito, 28 gatos viven actualmente en el Orfagato, “un hogar de paso que busca unir gatos felices con familias felices”, asegura Lina Cáceres, su fundadora, quien viste una camisa con gatos pequeños estampados por todas partes.

Sentada en un sofá beige lleno de rasguños y con Casquito recostado sobre sus piernas, Cáceres –antes que profesora o estudiante de doctorado en Psicología en la Universidad de los Andes– se presenta como cuidadora de gatos. Su más grande pasión.

El Orfagato

Lina Cáceres le dedica su vida al cuidado de los gatos hace cuatro años.

Foto:

Cesar Melgarejo.

Recuerda que la idea de crear el hogar de paso surgió justo cuando estaba recolectando información para la tesis de su doctorado, que se centra en la educación para la prevención del maltrato animal. “En ese proceso me di cuenta de que había mucha necesidad, entonces comencé con voluntariados de rescate y control humanitario de gatos sin hogar”, asegura.

Su tarea, en ese entonces, consistía en recoger guacales llenos de gatos en alguna parte de la ciudad, llevarlos a una veterinaria donde serían esterilizados y luego devolverlos al punto inicial. Todo lo hacía por amor y por el profundo respeto que siente por los animales.

La labor que ella realizaba sin pedir nada a cambio se transformó en cuidar personalmente a los gatos y fue ahí cuando nació oficialmente el Orfagato
, un refugio gatuno ubicado en el barrio Gran América, en el occidente de la capital. Comenzó en su apartamento refugiando a Amalia, Teo, Filomena y Flora, cuatro hermanos cachorros rescatados de una bodega del barrio 7 de Agosto y ahora, cuatro años después, 172 gatos han recibido el cuidado, amor y atención de Cáceres. 

Casi todos han encontrado un hogar, excepto dos que tuvieron que ser liberados de manera controlada porque ya no eran aptos para convivir con una familia que los quisiera adoptar como un animal de compañía. “A veces pasan esas cosas y hay gatos que son difíciles de entregar por su temperamento”, asegura.

Mientras toma una bebida caliente en un pocillo –que como todo en la casa tiene un gato estampado– Lina se acuerda del caso de Juanpiro: un gato que vivió en el hogar durante un año y medio esperando encontrar alguna familia.

“Era un gato negro, a la gente no le parecía muy agraciado porque tenía los dientes por fuera y parecía un murciélago. Sus hermanitos murieron y eso lo volvió agresivo. Al final lo pudimos socializar y encontró su familia, es un gato superfeliz. Incluso, tiene cuenta en Instagram: Juanpiro el gato”, cuenta Cáceres.

Cada gato logra encontrar un hogar gracias al cuidado y trabajo de socialización que realiza Cáceres. Todos los días se levanta a las siete de la mañana para hacer un recorrido por los cinco cuartos que están adecuados con gimnasios, colchonetas, arena, agua y comida para los gatos que están separados según su temperamento y edad.

Para el sostenimiento de los gatos, además de las donaciones que recibe por parte de los voluntarios, cuenta con una tienda en el primer piso donde los asistentes pueden encontrar desde pocillos, almohadas, camisetas y pañoletas temáticas hasta pequeñas casas para los animales y alimentos de todo tipo.

“Es una labor difícil pero a la vez gratificante. Compartir con ellos, hacer que las familias sean felices con sus animales de compañía y haciéndolos parte de la familia, eso siempre ha sido genial y es de lo más bonito que me ha dejado esta labor”, asegura Cáceres.

Fidel, Ofelia, Maruja, Martini, Tambor, Piano, Macarena, Ukelele, Cálcifer, Julia, Berlín, Sahara, Arizona, Muriel, Guadalupe y hasta Casquito –que pareciera no querer irse del hogar– están esperando una familia que esté dispuesta a adoptarlos y a darles el amor que necesitan.

A pesar de que le entristece cada despedida, Cáceres sabe que ha hecho su trabajo con responsabilidad y que por eso El Orfagato seguirá siendo un hogar con puertas abiertas para seguir transformando vidas.

Si quieren ayudar...
  • La mayor ayuda que pueden darle al Orfagato es adoptar. Y los adoptantes deben ser de Bogotá, pues tras la adopción se hacen visitas domiciliarias.
  • El responsable principal debe tener 25 años o más y ser económicamente estable e independiente.
  • Se debe cancelar la cuota de adopción de 70.000 pesos por gato.
  • El adoptante debe tener un gimnasio con rascador de mínimo 80 centímetros de altura y un guacal apropiado para transportar un gato adulto.
  • Casi todos los gatos menores de un año los entregan únicamente en pareja o a casas que ya tengan gatos. Si desean un solo gato, debe ser alguno mayor a seis meses y que sea apto para vivir sin más gatos.
  • Otra forma de apoyar es llevando alimentos para gatos, cobijas o juguetes, o comprando los productos que allí venden.

    Informes: facebook.com/elorfagato.
    Teléfono: 300 412-4303

AURA SAAVEDRA ALVAREZ
Escuela de Periodismo de El Tiempo
​En Twitter: @AuraSaavedra_ 

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