Viagra cerebral / Sexo con Esther

Viagra cerebral / Sexo con Esther

Hay que ponerle atención a la kisspeptina, una hormona para la atracción y el comportamiento sexual.

Relaciones sexuales

Se dice que la tal kisspeptina sería como una panacea para solventar problemas del bajo vientre.

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123RF

Por: Esther Balac
16 de febrero 2019 , 11:05 p.m.

Sin más, dicen los estudios que una de cada tres personas tiene algún problema de corte psicosexual que bloquea el desempeño pleno sobre la cama, a tal punto que la mojigatería y los tabúes impiden que esto se verbalice y, por el contrario, promuevan que la norma sea alardear sobre lo que no se tiene. En otras palabras, los más fantoches son los más precarios sobre el catre.

El asunto es que la carencia de ganas, la eyaculación precoz, la anorgasmia y otros males del departamento inferior son tomados a la ligera o, lo que es peor, manejados con herramientas de baja eficacia, más cercanas a la charlatanería que a la terapéutica seria. Basta con ver la cantidad de afrodisíacos, untos, menjunjes y dispositivos inocuos que se ofrecen sin control en farmacias y a través de las redes y medios masivos de comunicación.

Todo esto, valga decir, por falta de un conocimiento veraz sobre la mecánica que en el cerebro regula el deseo sexual, lo que permite que por esas grietas se deslicen teorías absurdas y, consecuentemente, la aparición de soluciones que fácilmente pescan incautos.

Pero esto parece haber llegado a su fin porque estudios recientes han descubierto con claridad la forma como el cerebro gestiona lo relacionado con el aquello, a tal punto que hay que ponerle mucha atención a la kisspeptina, una hormona que se genera en el hipotálamo (una parte importante del cerebro).

Según los investigadores, dicha hormona es vital para la atracción y el comportamiento sexual, pues determina todos los aspectos relacionados con las ganas, la atracción y hasta la ovulación, con lo que se permiten nuevas posibilidades para el tratamiento de personas que padecen de apatía sobre la cama.

Es como una especie de regulador maestro que ya empieza a probarse y, desde su descubrimiento, ha sido objeto de más de 2.000 investigaciones y estudios, pero hasta ahora se empiezan a conocer sus verdaderos efectos.

Se dice que la tal kisspeptina sería como una panacea para solventar problemas del bajo vientre. Una verdadera viagra cerebral que, sin duda, hay que esperar con entusiasmo.

Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO
En Twitter: @SaludET

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