'Así ha sido mi guerra contra el cáncer de pulmón'

'Así ha sido mi guerra contra el cáncer de pulmón'

La contadora colombiana Elizabeth Camacho es una sobreviviente. Lleva siete años con la enfermedad. 

Pulmón

El 13 de abril de 2011, Elizabeth recibió el diagnóstico: cáncer de pulmón. Desde entonces comenzó su lucha.

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Por: CATALINA GALLO
22 de noviembre 2018 , 08:38 a.m.

Cuatro meses de vida era todo lo que le quedaba. Eso le dijo el médico, y Elizabeth Camacho se puso furiosa con el vaticinio y lo refutó: “Usted no es Dios”, le dijo al doctor. “Dios me da la vida y Él decide hasta cuándo”, siguió.

Tenía razón. Siete años después, sus pulmones, que han padecido cáncer, siguen respirando y son testigos de la guerra que comenzó a luchar cuando tenía 42 años. Ha sido una guerra porque ella así lo ha decidido, porque desde el primer momento enfrentó el cáncer y le dijo que no lo quería en su vida. “Cada día lucho por más días de vida”, dice.

Desde que recibió su sentencia de muerte, hasta hoy, ha pasado por cerca de 60 quimioterapias; ha participado en un estudio científico y en diferentes líneas de tratamiento –entre ellos los moleculares, que van directo a donde está el tumor–; ha estado hospitalizada varias veces y le han hecho siete cirugías.

Y ha podido ver crecer a su hijo. El día que él cumplió 18 años fue uno de los más felices de su vida; cumplió una gran meta: estar viva para verlo crecer.


“Yo le pido a Dios que me regale todos los días de vida que pueda con él, porque no lo quiero dejar solo”. Su hijo es huérfano de padre y tenía 12 años cuando a ella le diagnosticaron el cáncer.

El primer síntoma fue una tos persistente, acompañada de un dolor en la espalda, que solo se manifestaba de día cuando ella estaba expuesta al cigarrillo de otros. Inicialmente, los médicos dijeron que esa tos era una gripa y su no desaparición la atribuyeron a un supuesto mal cuidado.

La tos duró dos meses hasta cuando sus padres notaron que era excesiva. Visitó un nuevo médico, que le pidió rayos X. Las imágenes diagnósticas mostraron que los pulmones estaban muy mal. Le hicieron un tac y el resultado fue contundente: cáncer de pulmón en estado avanzado y había hecho metástasis de pulmón a pulmón.

Ella recuerda con precisión la fecha: 13 de abril de 2011. Con este diagnóstico –le enseñó un médico– cada día de vida sería una batalla ganada. Ella sabe de pacientes que, una vez diagnosticados, deciden no seguir ningún tratamiento; para la mayoría, esta enfermedad es sinónimo de muerte.Sabe que a muchos solo les dan cuidados paliativos para ayudarles a sobrellevar el dolor mientras mueren.

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En el 80 por ciento de casos, el cáncer de pulmón se debe al tabaquismo.

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La herencia

La familia de Elizabeth tenía una larga historia con el cáncer y este componente genético hizo de las suyas. Ella no forma parte del 80 por ciento de los casos de cáncer de pulmón en el mundo que se producen por culpa del cigarrillo; aunque reconoce que en alguna época sí fue fumadora social: 4 o 5 cigarrillos, una vez al mes, en una reunión. Pero ahí también estaban sus genes y contra estos no pudo pelear.

A los pacientes con cáncer de pulmón se los considera responsables de su enfermedad porque está asociada principalmente al cigarrillo.
Un estigma hacia la enfermedad. Una vez –por fortuna, solo una vez–, una enfermera le espetó que seguramente había fumado muchísimo.

El rechazo lo ha sentido más por el simple hecho de estar enferma. Durante los primeros cinco años después del diagnóstico, su vida transcurrió con tranquilidad. Se levantaba, se bañaba y salía a trabajar donde sus clientes, a quienes prestaba servicios de contabilidad. “Yo era feliz y la gente me decía: nadie se imagina que usted esté tan enferma”.

Pero hace dos años su enfermedad se agudizó y desde entonces usa oxígeno 24 horas. Ha intentado bajarlo, pero se le ponen los labios morados, le da taquicardia, tos y no puede hablar. “Esto es una dependencia”, dice.

Al principio, iba a sus reuniones de trabajo con su oxígeno, pero empezó a perder clientes. “Hay un momento en que la gente no quiere trabajar con personas enfermas. No es por el cáncer, es por ser una persona enferma. Ya casi no trabaja. Se siente muy cansada y fatigada, tiene dolores fuertes; a veces usa parches de morfina para aliviarlos. Sus días transcurren la mayoría del tiempo en casa, donde profesionales le hacen las terapias física y terapia. También recibe reflexoterapia y acupuntura.

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A los pacientes con cáncer de pulmón se los considera responsables de su enfermedad porque está asociada principalmente al cigarrillo.

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La lucha sigue

Elizabeth tuvo metástasis en el cerebro y, después de una cirugía, este cáncer se detuvo. También tiene dos puntos de cáncer en los huesos y recientemente apareció en el hígado. Ha sido un año muy difícil. Está próxima a iniciar una nueva tanda de quimioterapias.

Su hijo solo le pregunta si esta vez, con estas quimioterapias, también se le va a caer el pelo, como ya le sucedió. También le preocupa que su madre pierda peso, porque hace tan solo dos meses una de sus tías, hermana de su papá, tuvo cáncer en el estómago –que le hizo metástasis en el pulmón– y tres meses después de esto murió.

Y uno de los síntomas más fuertes de su tía fue la pérdida de peso.
Ella cuenta que hace poco la hospitalizaron porque bajó cuatro kilos en tres semanas; pero explica que no es solo por el tratamiento: también es porque los esteroides que toma la hacen sudar mucho.

Su hijo sabe que la genética no lo favorece en su relación con el cáncer y por eso se convirtió en gran amigo del deporte y de la alimentación sana. Ese ha sido unos de los aprendizajes que la enfermedad le ha dejado a Elizabeth: “tenemos que cuidarnos”. También ha aprendido a valorar más su tiempo y a las personas, y a aprovechar cada momento que tiene para estar con su hijo.

Sabe que está viva –en gran parte– porque su existencia ha sido el principal motivo para seguir adelante; porque ha sido juiciosa con los medicamentos y los tratamientos, y porque ha tenido una actitud decidida de lucha. Ahora, con 49 años de vida, cuando mira hacia atrás y recuerda ese 13 de abril de 2011 y ve dónde se encuentra hoy, se pone muy alegre y dice que se siente muy feliz.
“Esta una guerra que gané”

Foro: Innovando para respirar

El próximo miércoles 28 de noviembre, en el salón de ejecutivos de EL TIEMPO, Casa Editorial, se llevará a cabo el foro ‘Innovando para respirar, retos y oportunidades en cáncer de pulmón en Colombia’.

En el evento, apoyado por Roche y que contará con la presencia de autoridades en la materia, se hará un panorama sobre esta enfermedad en nuestro país y se hablará sobre el control de factores de riesgos, promoción de estilos de vida saludables, detección oportuna y atención de calidad para el paciente.

El evento se transmitirá en directo a través de www.eltiempo.com desde las 8:00 a.m. Mayores informes en: registrosforos@ bluemarketing.com.

CATALINA GALLO
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