Comer bien, la respuesta cuando hay que trabajar en las noches

Comer bien, la respuesta cuando hay que trabajar en las noches

Los trabajadores nocturnos suelen dormir menos, por lo que se exponen a sufrir más enfermedades.

Alimentación en las noches

Aunque algunas personas prefieren trabajar de noche, es aconsejable mantener buenas prácticas de alimentación y hacer las tres comidas principales en horarios fijos.

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123RF

25 de agosto 2018 , 11:00 p.m.

Hace unos años, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad centró sus esfuerzos en dar a conocer que cuanto menos se duerme hay más riesgo de sufrir sobrepeso. Precisamente, las personas que trabajan por la noche suelen caracterizarse por dormir poco, y una de las situaciones más complicadas que deben enfrentar es adaptar la alimentación y sus rutinas a sus horarios de noche.

Pero ¿por qué dormir poco predispone a engordar? En una entrevista con Infosalus, con motivo de la publicación de ‘Adelgaza por fin con la dieta Alea’ (Zenith), el dietista y nutricionista Roberto Cabo explica que son varios los motivos, el principal de los cuales es un fenómeno fisiológico que provoca que el cuerpo, si duerme menos de seis horas durante el día, sienta más hambre y le cueste sentir la sensación de saciedad. “Cuando dormimos poco aumenta la hormona que nos hace sentir hambrientos y disminuye aquella que nos hace sentirnos saciados. Por otra parte, el cansancio inevitable al que va unido el dormir pocas horas nos vuelve más pasivos. En consecuencia, el gasto calórico basal disminuye y nos resulta más sencillo engordar. Además, dormir poco hace que tengamos más horas disponibles para comer”, explica el experto.

Con ello, el codirector de la consulta dietética Alea, en Salamanca (España), avisa que están muy relacionados los trabajos con turnos rotatorios con una mayor prevalencia de sueño. “En estos casos es muy fácil que se desestructuren los ciclos vigilia–sueño. El no dormir a la misma hora contribuye a mantener una alimentación poco saludable”, indica.

En estos casos es muy fácil que se desestructuren los ciclos vigilia-sueño. El no dormir siempre a la misma hora contribuye a una alimentación poco saludable

Es más, Cano recuerda un informe del Consejo General de Enfermería que muestra la rutina de una paciente enfermera con turno rotatorio en el hospital. “En el documento se puede constatar que en el gremio de la enfermería (se puede extrapolar a otras profesiones con turnos de noche como vigilantes y empleados de fábricas, por ejemplo), la prevalencia de enfermedades cardiovasculares, de algunos tipos de cánceres, de trastornos neuropsicológicos y digestivos y de sobrepeso u obesidad es mucho mayor comparada con la del resto de la población o profesiones”, sostiene.

En lo que respecta a la relación entre los hábitos alimentarios y las enfermedades digestivas, también indica que quienes trabajan de noche sufren más dispepsia (náuseas, pesadez y dolor de estómago, ardor y flatulencia), pirosis (ardor de estómago), úlcera gastroduodenal o gastritis, entre otras patologías.

“En relación con el sobrepeso se puede entrever que algo tiene que ver el que no se respeten los ciclos circadianos (luz-oscuridad) de las personas: se produce justamente el desajuste hormonal antes mencionado. Por ello, durante el día, la persona sentirá más hambre y será más complicado calmarla. Además, la sensación de fatiga hará que uno tienda a moverse lo menos posible, por lo que será más sencillo acumular peso”, añade.

No hay excusa

Así, el dietista y nutricionista aconseja intentar buscar una rutina y estructuración para mantener un horario constante de alimentación que incluya las tres comidas principales. Asimismo, recomienda que las personas con turnos indefinidos o nocturnos se preparen la comida en sus hogares y se la llevan al trabajo. Para ello es importante que se organicen para comprar los ingredientes necesarios que les permitan mantener una dieta saludable que prevenga de enfermedades. “Se habla de las tres ‘c’: compra, cocina y come. Si compras, vas a cocinar de forma saludable probablemente. Si lo has cocinado, lo vas a comer y si comes de forma ordenada, vas a estar bien alimentado y esto se va a reatroalimentar y vas a querer seguir haciéndolo así”, concluye.

Para que no lo afecte la noche

- La tarde en la que vaya a entrar a trabajar de noche, cene temprano. Procure que su cena se parezca más a una comida (en cantidad) que a las cenas de siempre.

- Haga dos paradas y coma algo en cada una de ellas. El primero podría ser en torno a la medianoche y el segundo, aproximadamente a las cuatro de la mañana. “Por ejemplo, una pieza de fruta y un vaso de leche descremada en el primer parón y, en el segundo, otra pieza de fruta con una tostada con queso también descremado y una infusión”, sostiene Roberto Cabo.

- Ya en casa, tomar algo ligero, como una pieza de fruta o un lácteo, como un yogur light con una infusión. Acuéstese pronto para dormir al menos seis horas.

- Al despertar, probablemente será la hora de almorzar. Ese día haga una comida más ligera y continúe con la rutina habitual.

- Evite alimentos muy grasos o azucarados porque entorpecen la digestión. “Un exceso resulta perjudicial”, avisa el experto.

- Tenga siempre agua cerca e hidrátese. Esto hace que se retengan menos líquido, bastante común en las personas con turnos de noche, y que vaya mejor al baño porque las heces se ablandarán.

EUROPA PRESS

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