La salud de un niño comienza por el cuidado de sus dientes

La salud de un niño comienza por el cuidado de sus dientes

Un estudio revela que los malos hábitos ocasionan caries y afectan la salud general del bebé.

Higiene bucal de los niños

La atención primaria de los dientes es algo que los padres deben orientar.

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123RF

15 de julio 2018 , 10:00 p.m.

Para muchos, la salud oral es sinónimo de dientes blancos y parejos, con una linda sonrisa, pero, la verdad, su significado va más allá. Se relaciona con el cuidado y la prevención de la cavidad bucal y de las piezas que la componen, y que influyen en la masticación, deglución y succión, esta última clave en la lactancia.

Además, la boca interviene en el lenguaje y apoya procesos vitales como la alimentación y la respiración. Así las cosas, una buena salud oral es primordial en etapas de la vida como la primera infancia y, en el caso de las mujeres, durante el embarazo.

Igualmente, una correcta higiene bucal puede convertirse en una barrera de protección contra males que repercuten en distintos órganos del cuerpo. Alma Godínez Morales, cirujana y dentista con énfasis en infantes y expresidenta de la Asociación Dental Mexicana, sostiene que “por la boca entran más de 120 enfermedades, lo cual hay que tenerlo en cuenta, porque si no hay salud bucal no tenemos salud general”.

En Colombia, de acuerdo con el Cuarto Estudio Nacional de Salud Bucal (Ensab IV), realizado por el Ministerio de Salud y Protección Social, la caries afecta al 98,6 por ciento de la población en algún momento de la vida, y menos del 2 por ciento de los colombianos logra llegar a los 60 años con su dentadura completa, en parte por la falta de cuidado y prevención en la primera infancia.

Los niños son un grupo prioritario en el tema, pues las lesiones tempranas de caries alcanzan al 29 por ciento de ellos, en el primer año de vida; al 83 por ciento, a los 3 años; y hasta el 89 por ciento, a los 5 años.

El estudio no solo habla de la caries, sino que las cifras no mejoran en relación con otros problemas dentales como la fluorosis (acumulación excesiva de flúor que cambia el esmalte del diente) y las enfermedades periodontales que atacan las encías. Estas afecciones pueden llevar a la pérdida de los dientes en cualquier momento.

¿Cómo prevenir?

Uno de los males que más atenta contra los dientes de los pequeños es la caries, la enfermedad crónica más común en la infancia, cuya base de proliferación es una mala higiene bucodental. Para prevenir su aparición, la especialista Alma Godínez hace hincapié en una alimentación adecuada y unos hábitos de limpieza propios en cada edad del niño.

En la infancia se puede presentar la delicada caries de biberón, que se originan por la exposición frecuente de los dientes del niño a líquidos que contienen azúcares; entre ellos, la misma leche materna, las de fórmula, los jugos de fruta y otras bebidas azucaradas.

Los azúcares que contienen estos líquidos se fijan alrededor de los dientes y las encías del bebé, y alimentan las bacterias que originan la placa. Cuando el niño consume un líquido azucarado, los ácidos atacan los dientes y la encía y, después de varios de esos ataques, los dientes comienzan a cariarse.

En el caso de los bebés que se alimentan con leche materna durante mucho tiempo, los fluidos dulces que quedan en la boca aumentan la probabilidad de que aparezcan las caries. Por ello, los expertos advierten que nunca se debe permitir que los niños se queden dormidos con el biberón en la boca.

Si el niño ya puede comer compotas y comida de sal, retire poco a poco el tetero y dele los líquidos en vasito con tapa.

En el peor de los casos, si los dientes se infectan o se caen por las caries de biberón, es posible que su hijo desarrolle malos hábitos alimenticios, problemas del habla, dientes torcidos y una mala dentición en la edad adulta. Recuerde que unos dientes sanos en la niñez, generalmente son el antecedente de una dentadura permanente, saludable y armónica.

Crear hábitos saludables

Desde recién nacido, adopte el hábito de la higiene bucal. Tome una gasa limpia; humedézcala en agua hervida y pásela por las encías del pequeño, en especial en la noche, antes de dormir, para que no descanse con residuos de leche en su boquita.

Que su bebé no duerma con biberones o alimentos azucarados en la boca, con ello reducirá el riesgo de infecciones, incluso si apenas están saliendo los dientes, así evitará la presencia de dolor, desgano para comer, molestias al dormir y problemas nutricionales.

Con la llegada del primer diente, inicie el cepillado, por lo menos una vez por día, con cepillo y crema dental con fluor indicados para cada edad.

Acompañe al niño en el proceso de cepillado y enséñele a controlar la cantidad de crema, y que cepille los dientes y muelas, superiores e inferiores.

Prevención en el embarazo

No hay duda de que el bienestar de la madre y su estado anímico en el embarazo serán la base para la salud de su hijo; por ello, dentro del seguimiento médico y cuidados propios de la gestación, algo muy importante, y que a veces se pasa por alto, es el control odontológico.

Para Christian Salazar –odontólogo y rehabilitador oral, especialista en estética dental–, la salud oral en las embarazadas es primordial, “pues es una etapa en la que se debe prestar más atención a la boca y cuidar tanto dientes como encías, ya que la flora bacteriana se modifica por la acción de las hormonas, haciendo que sean más propensas a acumular sarro y bacterias, lo que puede llevarlas a sufrir de gingivitis, caries, erosión del esmalte, movilidad dental o periodontitis”.

La doctora María Fernanda Atuesta, presidenta de la Federación Odontológica Colombiana, explica que lo que sucede durante el embarazo es que “el organismo cambia y muchos nutrientes y funciones se enfocan en apoyar la formación y crecimiento del bebé, lo que hace posible que las piezas dentales se debiliten”.

La experta continúa diciendo que esto la hace vulnerable a que “sus piezas dentales se fracturen, por esas circunstancias sistémicas que alteran fácilmente nuestras condiciones de salud general. Lo importante es tener ciertos cuidados adicionales para que el calcio y los nutrientes que pasamos al bebé no nos afecten drásticamente”.

Por su parte, la odontóloga pediatra de la Fundación Universitaria San Martín Liliam Patricia Sotelo dice que hay que procurar que la alimentación de la madre y su propia condición médica sean óptimas, ya que “la formación de los dientes del bebé empieza en el vientre hacia la sexta semana de gestación. Así que cuando la mujer se entera de que está en embarazo, ya han transcurrido unas semanas que son claves, porque de ahí en adelante empieza la formación dental del bebé”.

El doctor Salazar insiste en que las mujeres deben tener mayor cuidado dental en los primeros tres meses y los últimos dos del embarazo y, además, “evitar cirugías, procedimientos de excesivos sangrados, colocación de implantes y anestesia a lo largo de la gestación”.

Para Atuesta, presidenta de la Federación, un buen cepillado (que verifique dientes y encías), el no acostarse sin antes asear la boca, visitar el odontólogo, por lo menos dos veces al año, y alimentarse con una dieta rica en frutas y verduras, que aportan los nutrientes necesarios para una dentadura sana, le ayudará tanto a ella como al bebé que espera.

ASTRID LÓPEZ ARIAS
www.abcdelbebe.com
Facebook: @abcdelbebe.com

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