'Las tabacaleras actúan de manera criminal'

'Las tabacaleras actúan de manera criminal'

Patricia Sosa, activista mundial en la lucha contra el tabaco, hace fuerte llamado a los gobiernos.

Cigarrillo

Tres millones de muertes al año, por enfermedades cardiovasculares, produce el consumo de tabaco según la OMS.

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EFE

03 de septiembre 2018 , 12:00 a.m.

“Las estrategias inmorales de las tabacaleras doblegan las políticas antitabaco, con el agravante de que sus productos mortales están amparados por las leyes”.

De esta forma Patricia Sosa, directora para América Latina y el Caribe del Programa Mundial Niños Libres de Tabaco (Tobacco Free Kids), se refiere a los obstáculos que impiden que las campañas que tienden a evitar que la gente se siga muriendo por culpa del cigarrillo lleguen a buen término.

Sosa, quien estuvo en Colombia como observadora de los avances de la política antitabaco en el país, insiste en que las tabacaleras “actúan de manera criminal” porque son conscientes de que ofrecen productos mortales y se las ingenian para venderlos.

Después de varias reuniones y de citas con las autoridades sanitarias y organizaciones civiles, se declaró preocupada por la publicidad tan agresiva como velada que existe en este país para inducir el consumo de cigarrillos, incluso en niños, “bajo la falacia de que cada vez se ofertan productos más inocuos porque vienen con empaques llamativos y porque no generan humo”.
Esta activista mundial habló en exclusiva para EL TIEMPO.

¿Hay algún nivel de consumo de tabaco que sea inocuo?

Ninguno. Un solo cigarrillo ya es dañino.

Y si se sabe eso, ¿por qué la gente fuma?

Primero, porque los productos se ofrecen libremente; segundo, porque las estrategias de mercadeo de la industria tabacalera son muy poderosas, y tercero, porque se promocionan a todo nivel bajo el engaño de que hoy hay derivados del tabaco más sanos.

Pero cada vez hay menos fumadores...

Eso es cierto. Colombia tiene, en la ley 1335 del 2009, un respaldo jurídico de los más avanzados del mundo en contra del tabaco y eso ha permitido tener unos efectos positivos muy importantes. Sin embargo, es preocupante, que los niños aprendan a fumar a edades más tempranas como consecuencia de un mercado criminal que se expande para compensar las pérdidas de fumadores entre los adultos.

¿No está exagerando?

De ninguna manera. Saber que en Colombia hay regiones en las que los niños empiezan a fumar antes de los 12 años, es algo que no deja tranquilo a nadie. Y esto es algo más que una simple rebeldía juvenil, porque se ha comprobado hay grandes intereses económicos.

Hoy se venden cigarrillos sin humo que se promocionan como menos peligrosos. ¿Qué opina?

La gente debe saber que ningún producto que contenga tabaco está libre de riesgos. Los nuevos dispositivos que calientan el tabaco, sin quemarlo, son un engaño; insisto: cualquier dosis de tabaco puede ser letal.

Pero hay estudios que dicen que estos productos reducen en un 95 por ciento las sustancias tóxicas....

Si eso fuera cierto –porque dudo mucho de que se hayan hecho estudios independientes sobre el tema– el cinco por ciento restante debería ser suficiente para prohibirlos.

¿En los fumadores muy adictos estos productos serían más favorables?

Estas personas deben tratarse como enfermos y sus adicciones deben ser manejadas de manera especializada. Envenenarlos más con estos productos es una mala estrategia.

¿Quiere decir que los adictos al cigarrillo no los están tratando como debe ser?

El tabaquismo es una enfermedad y quienes la padecen deben ser considerados por los sistemas de salud como enfermos. Y en muchas partes del mundo, inclusive en Colombia, esto no se reconoce. De ahí que la gente se queda sola con su adicción. Algo que es sensiblemente equivocado. Los adictos al cigarrillo son una especie de drogadictos que merecen tratarse al tenor de la salud pública.

¿En cuánto se ha disminuido el tabaquismo en Colombia?

Existe la percepción de que ha disminuido bastante y eso es bueno. Pero las curvas tienden a estabilizarse, tanto que la Organización Panamericana de la Salud considera que en los últimos cuatro años esta disminución apenas ha sido de algo más del 4 por ciento. Algo muy frágil, que exige revisar las políticas.

¿Pero sacar el cigarrillo de espacios cerrados o los pictogramas en las cajetillas no le merece buenos comentarios?

Son logros importantes. Pero lamentablemente son más visibles en las capitales que en las ciudades intermedias y pequeñas. Desafortunadamente, el cigarrillo está pegado a la cultura y a algunas costumbres, algo sensiblemente peligroso.

¿Qué piensa sobre los impuestos al tabaco?

Esas cargas impositivas son muy buena recomendación; sin embargo, por favorecer a los cultivadores y a la misma industria, Colombia tiene un impuesto muy bajito, al que se le suma el falso argumento de que al aumentarlo se les incrementaría el contrabando.

patricia

Patricia Sosa, directora para América Latina y el Caribe del Programa Mundial Niños Libres de Tabaco.

Foto:

Archivo particular

¿Qué le recomienda a Colombia?

Que como país subdesarrollado está en la mira de las tabacaleras para levantar sus empresas y expandir su mercado a costillas del bienestar de la gente. Sería bueno fortalecer las políticas e impedir que productos sustitutos o disfrazados, y otros dispositivos, tengan normas diferentes a las que marcan la regulación del tabaco. Son engaños peligrosos que la comunidad no debe dejar pasar. 

Además, debería acabarse el lobby para evitar las dádivas, las prebendas y los sobornos que la industria del tabaco otorga a muchos legisladores en el mundo, siendo que Colombia no es la excepción.

Pero es una industria legal...

No debería serlo. Prohibir el cigarrillo de manera absoluta debe ser un objetivo indeclinable. La industria tabacalera debe migrar hacia otros mercados y no seguirse sosteniendo en éste, en el cuál sus productos ocasionan la muerte de sus consumidores.

¿Eso no es un atentado a la libre empresa y una decisión autoritaria?

En modo alguno, si se tiene en cuenta que el tabaco y sus derivados son productos que en solo este país acaba con la vida de manera directa o indirecta de más de 20.000 personas cada año. Esa sola cifra ubica a sus generadores como una industria criminal. Que como país subdesarrollado está en la mira de las tabacaleras para levantar sus empresas y expandir su mercado a costillas del bienestar de la gente. Sería bueno fortalecer las políticas e impedir que productos sustitutos o disfrazados, y otros dispositivos, tengan normas diferentes a las que marcan la regulación del tabaco. Son engaños peligrosos que la comunidad no debe dejar pasar.
Además, debería acabarse el lobby para evitar las dádivas, las prebendas y los sobornos que la industria del tabaco otorga a muchos legisladores en el mundo, siendo que Colombia no es la excepción.

Pero es una industria legal...

No debería serlo. Prohibir el cigarrillo de manera absoluta debe ser un objetivo indeclinable. La industria tabacalera debe migrar hacia otros mercados y no seguirse sosteniendo en éste, en el cuál sus productos ocasionan la muerte de sus consumidores.

¿Eso no es un atentado a la libre empresa y una decisión autoritaria?

En modo alguno, si se tiene en cuenta que el tabaco y sus derivados son productos que en solo este país acaba con la vida de manera directa o indirecta de más de 20.000 personas cada año. Esa sola cifra ubica a sus generadores como una industria criminal.

CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ
Asesor médico de EL TIEMPO
En twitter: @SaludET

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