La alimentación consciente del futuro

La alimentación consciente del futuro

La dieta se definirá por la carga genética. Opinión de experta en nutrición y belleza

Dieta

"La dieta del futuro será mayoritariamente vegetariana, no solamente por salud, sino por ecología", dice Hilda Strauss

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Getty Images / BBC Mundo

Por: Hilda Strauss Cortissoz
16 de noviembre 2018 , 10:26 p.m.

El gran cambio de mentalidad y el despertar espiritual se están dando en todos los aspectos humanos, incluso, en la alimentación. Ha desaparecido la indiferencia y la inconciencia en cuanto a las necesidades cotidianas. Ahora hay más análisis, más información y más cuidado por preservar la salud, por motivaciones estéticas y por una nueva consigna, casi urgente, y necesaria, de la humanidad: la prolongación de la juventud.

La revolución de lo saludable se ha detonado, y se proyecta hacia el futuro: en los años venideros la nutrición tendrá componentes que en los tiempos actuales son exóticos. Esa alimentación tendrá estudios genéticos detallados, de hábitos, de gustos por sabores y texturas, incluirá elementos prácticos y ecológicos; será una alimentación pensada y consciente.

Dentro de algunas décadas, desde el mismo momento del nacimiento, tendremos la posibilidad de saber cuáles serán las tendencias peligrosas o riesgosas de posibles enfermedades. Con ese fundamento, la alimentación tendrá el sesgo saludable según esa carga genética.

En esa tendencia, que se estandarizará y se tipificará en nuestro perfil personal, en la identificación general asignada para cada persona del planeta, como una marca que la acompañará toda su vida, la nutrición será personalizadamente saludable.

Los estudios realizados nos muestran que desaparecerán los mitos de los grupos alimenticios, entenderemos que nos estamos intoxicando con carbohidratos y que sobredimensionamos el valor de las proteínas. La dieta del futuro será mayoritariamente vegetariana, no solamente por salud, sino por ecología, sensibilidad y evolución.

Las fuentes de proteína tendrán un juicio tardío, la ganadería será obsoleta y proscrita, por improductiva, la población aumentará y la cantidad de alimento producido por metro de superficie será lo que se imponga sobre el gusto de ingerir alimentos de origen animal.

En el futuro, las proteínas serán obtenidas por biotecnología, extraídas de microalgas o bacterias, y en este renglón, el futuro de las cianobacterias, o algas azules, está asegurado. Ya se ha comprobado que son regeneradoras, curativas; una panacea microscópica. Las investigaciones de sus efectos son progresivas. Hacia allí apunta parte de la solución.

Dentro de 30 o 40 años, la alimentación estará basada en esa clase de nutrientes, por producción programable; carácter de superalimento, ecología y resultados inmediatos asombrosos.

También se desarrollarán métodos para obtener proteínas libres de grasas a partir de los insectos. Serán puntos de partida seguros para el desarrollo de la nutrición terapéutica del futuro.

En la actualidad, los países desarrollados padecen de obesidad y desperdician cantidades ingentes de alimentos, mientras que las naciones subdesarrolladas son desnutridas y no tienen medios para producir. La tendencia del mañana es la corrección de ese desbalance, la gordura será rara y caduca, y la creciente solidaridad logrará el equilibrio del déficit en los menos favorecidos. La dieta saludable será protagónica con las recomendaciones personalizadas acompañantes, según la herencia, el tipo de sangre y algunos marcadores biológicos.

Se desarrollará la forma óptima de sembrar, de cosechar, de almacenar y de transportar. Se eliminarán los venenos y los aditivos riesgosos. Todos los vegetales, sin excepción alguna, tristemente, serán modificados desde su genética, para lograr superproducciones, con el fin de que puedan soportar condiciones extremas. Van a perecer las especies originales no modificadas.

Hilda Strauss Cortissoz

Hilsa Strauss Cortissoz,empresaria y experta en nutrición y belleza.

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Cortesía: @Hildastrauss

El porvenir es de naturismo, de crudismo, de cocina saludable, de ensaladas frías, producción limpia y cercana del área de consumo, sin tóxicos ni aditivos químicos. Las futuras propuestas nutricionales tendrán origen en multimillonarios estudios de sabor, color, textura, olor, y toda una gama de expectativas sensoriales. Luego, se producirán, probablemente in situ, según la necesidad, en una especie de microfábricas caseras, no comparables con las impresoras 3D, como se ha llegado a especular, porque, para ese tiempo, habrán caído en la obsolescencia.

La ecología será de capital importancia. La basura en los mares, la pérdida de hectáreas de selva por día, la aridez, el plástico, los envases, el gasto de agua, la producción de gas carbónico, todo será determinante. La gente alcanzará un sistema de autocontrol.

Adicionalmente, la humanidad escogerá sus nutrientes según la edad, la tendencia biológica, la calidad de vida y, por estilos sociales y de convicción religiosa, que en el futuro tendrán un curioso desarrollo en nuestra civilización.

En todo esto hay buenas noticias y algunos aspectos, definitivamente, no agradables. Sin embargo, la alimentación será más consciente.

@hildastrauss

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