El universo de virus, hongos y bacterias que impacta en las personas

El universo de virus, hongos y bacterias que impacta en las personas

A diario, los humanos somos ‘bombardeados’ por millones de microorganismos y partículas químicas.

Virus, hongos y bacterias

El exposoma es alimentado por elementos particulares como las mascotas, los productos químicos que se usan en el hogar, las flores y hasta la lluvia.

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IStock

Por: Ronny Suárez
18 de noviembre 2018 , 03:30 p.m.

Si pudiéramos ver todos los microbios, productos químicos y partículas que nos rodean luciríamos como Pigpen, el personaje de la tira cómica ‘Peanuts’ (Snoopy y Charlie Brown), quien arrastra consigo en cada viñeta una oscura nube de polvo y suciedad. Así comparan los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford, en California, al universo de agentes químicos y biológicos que tenemos a nuestro alrededor y que, según dicen, nos bombardea cada día, impactando de una u otra forma nuestra salud.

Si bien ese llamado universo ha sido estudiado desde hace décadas y ya se había medido la polución del aire a gran escala, estos científicos de Stanford cuantificaron por primera vez la exposición a la que estamos sujetos a diario.

La investigación fue publicada en la revista ‘Cell’ y encontró que 15 personas, que viajaron a través de más de 50 localidades diferentes en el área de la Bahía de San Francisco, estuvieron expuestas en total a 70.000 millones de bacterias, virus, sustancias químicas, partículas de plantas, hongos e incluso pequeños animales microscópicos. Algo que ha sido considerado revelador por varios científicos colombianos consultados.

Para llegar a esa conclusión, se ejecutó un método innovador: durante varios periodos de tiempo, los voluntarios llevaron un dispositivo portátil en el brazo que tomaba muestras de aire y luego se analizaban las secuencias de ADN (ácido desoxirribonucleico) y ARN (ácido ribonucleico) encontradas.

Michael Snyder, profesor y jefe de genética de Stanford y autor principal de la investigación, explica que el pequeño dispositivo “respiró” diminutas bocanadas de aire, aproximadamente una quinceava parte del volumen de una respiración humana promedio. Él portó el aparato durante dos años y de las 70.000 millones de muestras analizadas, 40.000 correspondieron a organismos vivos.

El exposoma y la salud

Toda la amalgama microscópica estudiada por los científicos de Stanford se denomina exposoma. Este concepto comenzó a estudiarse desde el 2005, cuando Christopher P. Wild, el actual director de la Agencia Internacional para Investigación del Cáncer (Iarc, por sus siglas en inglés), lo incorporó a la literatura científica.

Wild, epidemiólogo molecular, ha centrado su amplia carrera en comprender las causas conocidas del cáncer en humanos y cómo se da la interacción entre ellas: la exposición a factores ambientales y los genes. Y es que el exposoma abarca todas las exposiciones a las que el ser humano está sometido desde su nacimiento e incluye su estilo de vida, nivel socioeconómico y entorno social, y la forma como se complementa al genoma.

Los estudios del exposoma son, en realidad, una nueva estrategia para entender el origen de las enfermedades. En efecto, investigadores del Instituto Nacional de Pediatría de México que han seguido el trabajo de Wild indicaron en un artículo publicado este año que solo una pequeña proporción de enfermedades crónicas son explicadas por factores genéticos.

El propio Wild reconoce en su primer trabajo sobre el tema, publicado en ‘Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention’ (2005), que “las exposiciones ambientales desempeñan un papel importante en las enfermedades crónicas comunes, que constituyen la mayor carga de salud en los países económicamente desarrollados”. De hecho, se cree que hasta el 90 por ciento de dichos males están relacionados con factores ambientales.

Según explica Michael Vallejo Urrego, médico genetista, epidemiólogo y jefe del servicio de genética médica de la Sociedad de Cirugía de Bogotá, Hospital de San José, el exposoma es individual y es alimentado por elementos particulares como las mascotas, los productos químicos que se usan en el hogar, las flores y hasta la lluvia.

“El exposoma es una entidad altamente variable y dinámica que evoluciona a lo largo de la vida del individuo”, dice Wild. El autor, en un trabajo posterior del 2010, publicado en ‘International Journal of Epidemiology’, aseguró que el exposoma contiene tres dominios superpuestos de factores que contribuyen al riesgo de enfermedad: externo general, externo específico e interno. En el dominio externo están el nivel socioeconómico, el capital social, el nivel de educación, la ubicación de residencia y los factores climáticos. El dominio externo específico incluye los estilos de vida, las ocupaciones y la exposición a contaminantes. Y el interno contempla factores biológicos como el metabolismo, las hormonas circulantes, la flora intestinal y el estrés oxidativo.

La utilidad

El genetista y epidemiólogo Vallejo apunta, por tanto, que el estudio de la Universidad de Stanford es importante porque, en términos prácticos, podría encontrar, a largo plazo, cómo esa nube de seres vivos y partículas que nos rodean puede causar afecciones y enfermedades.

O, como indica Snyder, analizar los miles de partículas que interactúan de forma permanente con una persona ayudará a que, por ejemplo, quienes sufren de alergias causadas por los cambios climáticos puedan identificar cuáles son esas partículas que inciden en sus reacciones alérgicas.

Una vieja relación

Jaime Castellanos, director del Instituto de Virología de la Universidad El Bosque, Ph. D. en bioquímica y experto en enfermedades infecciosas, destaca que la investigación de la Universidad de Stanford sirve para recordar la eterna relación del ser humano con su entorno.

Pero no quiere decir que la constante interacción con microorganismos y micropartículas sea una influencia necesariamente negativa para el cuerpo. Según Castellanos, el sistema inmunológico tiene la capacidad de adaptarse a las condiciones del entorno humano y un exposoma variado puede conducir a defensas más fuertes.

Incluso, asegura que en el universo de organismos que nos rodea hay bacterias “buenas”, como aquellas que ayudan a regular el pH. Y advierte que quedarse quieto o aislarse no son soluciones acertadas porque disminuiría el exposoma.

Recomendaciones

El estudio de las bacterias y los microorganismos ha encontrado que la menor parte tiene carácter patógeno para la salud humana. Pero no por eso hay que bajar la guardia en términos de higiene, dice el experto en enfermedades infecciosas Jaime Castellanos. Y recuerda los consejos básicos para reducir el impacto de los agentes nocivos: procurar beber agua potable, lavarse las manos después de ir al baño con agua y jabón, buscar lugares abiertos para respirar aire limpio y, en casa, no almacenar solventes y líquidos que generen vapores tóxicos.

RONNY SUÁREZ
Redacción Salud
@ronnysuarez_

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