Hay que creer para ver / De tu lado con Álex

Hay que creer para ver / De tu lado con Álex

Nos cohibimos de ser vulnerables, de confiar y de expresar lo que sentimos.

Amor

Vemos la grandeza del amor como un cuento de hadas ideado para alimentar el mundo fantasioso de los niños, pero inalcanzable en la adultez.

Foto:

123rf

04 de septiembre 2018 , 10:35 p.m.

Creo no equivocarme al afirmar que las películas románticas son el género más taquillero, que los libros sobre épicos romances son los más leídos, que aún hay millones de personas que suspiran al escuchar baladas de amor y que muchos nos enganchamos en series larguísimas solo esperando un final feliz.

Nos emociona poder vivir, así sea de una manera virtual, los altibajos y la devoción de personajes lejanos que jamás conoceremos.

Nos hace vibrar el hecho de saber que entre millones de personas, dos seres se encuentran y comparten un amor profundo… ¡y que además nos hacen partícipes!

Tristemente, eso mismo que nos absorbe de estas historias es exactamente lo que nos hace tan incrédulos al pensar que ese amor existe o que los ‘simples mortales’ sí lo merecemos.

Vemos la grandeza del amor como un cuento de hadas ideado para alimentar el mundo fantasioso de los niños, pero inalcanzable en la adultez.

Vemos la grandeza del amor como un cuento de hadas ideado para alimentar el mundo fantasioso de los niños

Con los años nos invade el escepticismo y lo validamos citando estudios científicos, los cuales afirman que el enamoramiento tiene una duración fija e inmodificable, o centramos nuestra atención en las estadísticas de las tasas de divorcio o en ejemplos interminables de parejas infelices.

Culpamos a la convivencia y nos quejamos de que es "demasiado difícil y laborioso ser feliz en pareja" por lo complejo que somos los seres humanos.

Y, aunque esto puede ser cierto, ¿no será que las relaciones de amor están en vías de extinción precisamente porque dejamos de creer que son viables?

Nos hemos vuelto tan sesgados al afirmar que el amor no existe o que fácilmente se acaba que no nos permitimos el privilegio de soñar en que es posible mantenerlo

Nos hemos vuelto tan sesgados al afirmar que el amor no existe o que fácilmente se acaba que no nos permitimos el privilegio de soñar en que es posible mantenerlo. Y llevados por la creencia de que jamás podremos volar, nosotros mismos nos cortamos las alas.

Nos cohibimos de ser vulnerables, de confiar y de expresar lo que sentimos, escudados en que debemos salvarnos de la desilusión y el desamor.

Nos protegemos a tal extremo que tal vez evitemos que nos hagan daño, pero a la vez truncamos la posibilidad de darles rienda suelta a nuestros sentimientos.

Por miedo al abandono o a sufrir, no nos comprometemos a plenitud, y a causa de esa misma incredulidad, muchas veces nos conformamos con parejas que, sabemos de antemano, no nos convienen.

A riesgo de ser tildada de ingenua o ilusa, pienso que la única manera de atraer y de vivir el amor es creyendo vehementemente que existe.

ALEXANDRA PUMAREJO
De tu lado con Álex

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.