Es posible bajar de peso en un grupo... ¡de WhatsApp!

Es posible bajar de peso en un grupo... ¡de WhatsApp!

Su fuerza está en el apoyo de los miembros. Una empresa familiar ofrece soporte con especialistas.

Grupos de WhatsApp para bajas de peso

Al principio, la gente debe tomarle fotos, día a día, a todo lo que come y a la báscula, luego se pasa a otras fases.

Foto:

123RF

08 de septiembre 2018 , 10:10 p.m.

Martina, Marina, Carola y Milagros no se conocen, pero desde hace un mes chatean en Pagano, un grupo de WhatsApp creado con la única finalidad que las une: bajar de peso.

No se recomiendan obras de teatro ni artículos, y no se mandan chistes ni fotos de familia, pero sí se cuentan cuando roban un bocado de la comida del hijo, cuando comen un postre de más o cuando están con el ánimo por el piso y necesitan que alguien levante esa energía.

Ante la falta de tiempo y en un mundo hiperconectado, los canales de comunicación que permiten crear grupos privados como WhatsApp y Facebook se convirtieron en una herramienta para suplantar intercambios otrora presenciales y generar vínculos de tribu. Si hoy la tecnología nos permite debatir sin mirarnos a los ojos, reunir a miles de personas detrás de un proyecto en común, pedir una pizza o conocer al potencial amor de nuestra vida, ¿por qué no usarla para lograr una meta personal en grupo?

Cecilia Hernández tiene 68 años y lo entendió en el 2015, cuando decidió transformar las reuniones de gordos en grupos de WhatsApp, con un equipo de especialistas disponibles 24/7, incluso con guardias nocturnas, para los que sufren la tentación de atacar la nevera en medio de una noche de insomnio.

“Fui hiperobesa muchos años de mi vida –cuenta Cecilia– y asistí a grupos que me hicieron mucho bien, pero hoy el ritmo de vida no te facilita este tipo de encuentros, y bajar de peso necesita de un control diario y continuo. Los grupos de WhatsApp ofrecen sentido de pertenencia y son efectivos”.

“Los integrantes –continúa– no se conocen, pero en la participación diaria se genera un compromiso fuerte. Se apoyan, se reclaman y se aplauden. Y a nosotros nos permite proponer un programa de atención personalizada que incluye fines de semana y festivos”.

Este emprendimiento familiar de Cecilia –pues en él también participan sus dos hijas, Victoria y Manuela– se llama Mente & Cuerpo y ya tiene en su nómina a ocho profesionales que manejan alrededor de 180 pacientes divididos en 18 grupos y tres etapas: descenso, premantenimiento y mantenimiento.

Los integrantes no se conocen, pero en la participación diaria se genera un compromiso fuerte. Se apoyan, se sostienen, se reclaman y se aplauden

Hay que reportarse a diario

Con participantes de Buenos Aires y del interior, y otros radicados en Nueva York o Londres, los 10 miembros de cada grupo de chat envían cinco imágenes diarias: una con el peso de la balanza y el resto con las cuatro comidas diarias.

Las imágenes y la interacción forman parte del “compromiso” y es obligatorio para todos los que quieran sumarse a esta forma de perder kilos, dice Cecilia, conocida en los chat de esta comunidad con el apodo de la “madre superiora”.

Las personas que llegan a su meta son derivadas a la etapa de premantenimiento (sin fotos de sus comidas, solo del peso diario) y luego a la fase de mantenimiento, con pesaje una vez por semana.

Del otro lado, el equipo de profesionales sugiere cuándo hay que sacar dos lechugas y achicar porciones, y a su vez envía frases inspiradoras y recordatorios: “¿Están tomando los dos litros de agua del día?”, o también: “Hora de un rico caldo calentito”. No faltan los ‘tips’ alentadores cuando llega el enemigo más difícil, el fin de semana, y más si viene acompañado de cumpleaños y eventos.

“No le conozco la cara a ninguna. No charlamos y no es un chat de madres. Es un chat de dieta. La dieta es básica. Lo interesante es el acompañamiento que te genera el grupo, sin saber quiénes son. Hay reflexiones, bajada de línea y mucho emoticón. Te da cosa no cumplirla”, cuenta Marina, que pidió cambiar su nombre para mantener la privacidad.

En versión ‘detox’

Al otro lado del Atlántico, en Francia, la ‘coach’ certificada en nutrición holística y bienestar Josefina Lier lanzó este mes su sexta dieta ‘detox’, un programa de 17 días para limpiar el azúcar en sangre y bajar de peso.

Como las cinco experiencias anteriores, lo organiza vía grupo privado en Facebook. En cada experiencia, esta argentina reúne entre 50 y 60 participantes, anima, guía, hace dos Facebook Live para responder preguntas en vivo, envía videos explicativos y logra con éxito cambiar costumbres alimentarias en personas con las que quizá no se cruzará nunca en su vida.

“Lo que funciona es el efecto de tribu. Gente que no conoces, pero que se une y actúa por un interés común. Las dietas pueden ser más o menos básicas según cada nutricionista, pero lo que funciona es la contención del grupo”, cuenta esta guía nutricional radicada a 12.000 kilómetros de Buenos Aires y que tiene miembros desde Europa hasta América Latina.

En el muro de Agosto 2018-17 días Detox, las participantes no postean fotos de peso ni de platos, pero sí se la pasan subiendo imágenes de productos y preguntando si la mermelada, el yogur y la pasta de soya que consiguieron son los correctos para esa dieta.

También comparten sensaciones –“Ayer tuve todo el día dolor de cabeza, ¡horrible!” o “Anoche me costó dormir, pero hoy ya me siento más liviana”– y se motivan a medida que los días pasan.

Cuenta Lier que el grupo es como en el colegio: “Están los que participan mucho y los que no participan nada, los que animan y los que escuchan, los que preguntan y los que responden. Más que una dieta, el grupo es un desafío y todos sienten que están en la misma”.

Al igual que Mente & Cuerpo, @josefina_lier postea todos los días una frase inspiradora que sirve de aliento para llegar a la meta. Un buen ejemplo: “Nunca vas a cambiar tu vida si no cambias algo que haces a diario. El secreto de tu éxito está en tu rutina diaria”.

Los hombres son más juiciosos

Cuando a los grupos de Mente & Cuerpo se empezaron a sumar hombres de Pehuajó, una ciudad de la provincia argentina de Buenos Aires donde vive Victoria, una de las hijas de Cecilia Hernández, esta emprendedora pensó que con estos nuevos pacientes, tan acostumbrados a los asados y al vino (dos ‘religiones’ en Argentina), la tarea sería imposible. Pero se llevó una tremenda sorpresa.

“El paciente hombre es mucho más cumplidor, no deja pasar la foto, no pone excusas. Es un grupo alucinante. No dan vueltas, obedecen, son directos. La paciente mujer pregunta todo, es un caracol”, comenta Cecilia. De hecho, añade, “hoy el grupo de hombres es el que más crece” entre sus redes.

NATALIE KANTT
LA NACIÓN (Argentina) – GDA
En Twitter: @LANACION

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