Azúcar, sí, pero natural y en la cantidad adecuada

Azúcar, sí, pero natural y en la cantidad adecuada

Especialistas advierten que el exceso genera riesgos para la salud y el desarrollo del bebé.

Azúcar en los niños

Las frutas y verduras son alimentos naturales con la dosis de azúcar que requiere el organismo del bebé.

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123RF

16 de septiembre 2018 , 10:00 p.m.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número de lactantes y niños entre 0 y 5 años que padecen sobrepeso en el mundo aumentó de 32 millones en 1990 a 41 millones en 2016; para el 2025 llegarán a ser 70 millones.

En países en desarrollo, como Colombia, la prevalencia de sobrepeso y obesidad en niños en edad preescolar supera el 30 por ciento, según la misma OMS.

De hecho, la Encuesta Nacional de Situación Nutricional (Ensin 2015) muestra que en Colombia, el exceso de peso entre menores en edad escolar pasó de 18,8 por ciento en 2010 a 24,4 por ciento en 2015.

¿Pero qué tanta relación tienen estas cifras de obesidad con el consumo de productos como el dulce o el azúcar?

Si un bebé consume demasiado azúcar, su consumo calórico total también será superior al que necesita por día, lo cual provocará que este se almacene en forma de grasa y el bebé empiece a subir negativamente de peso”, dice Alejandra Mora, y añade: “El exceso de azúcar en su dieta afectará el crecimiento, porque se generan una oxigenación celular irregular y una mala coagulación”.

Mora explica que “si un menor engorda en exceso, se producirá una hiperplasia de los adipocitos, es decir, producirá más células de este tipo, que nunca se reducirán y lo acompañarán de por vida”.

El exceso de azúcar en su dieta afectará el crecimiento, porque se generan una oxigenación celular irregular y una mala coagulación

¿La necesitan?

La respuesta es sí, pero en su justa medida. “Los niños necesitan azúcar, especialmente después del año de edad, ya que esta es una etapa de la vida en la que el metabolismo aumenta, están en pleno crecimiento y el aporte de los nutrientes es mayor”, indica la pediatra Mora. El punto es en qué medida y de qué fuente recibirlo.

El azúcar es necesario, pues es el ‘combustible’ que se requiere para crecer y ejercitarse, pero cuando se genera un exceso de glucosa en el cuerpo, esta se guarda en forma de grasa, y es cuando se originan complicaciones en la salud y el crecimiento del pequeño.

Consecuencias del exceso

Además de los problemas de obesidad, el exceso de azúcar genera caries. Según el ‘IV Estudio nacional de salud bucal’ (Ensab IV), 2014, el último informe de su tipo en Colombia, los niños de 1, 3 y 5 años, a tan corta edad, ya presentan antecedentes de esta enfermedad.

De igual forma, una alteración en el comportamiento que se ha ligado al exceso en el consumo de azúcar es la hiperactividad infantil. La dietista y nutricionista Diana María Salinas afirma que “comer azúcares simples, como dulces, bombones y galletas, puede generar hiperactividad, ya que estos ingresan al torrente sanguíneo rápidamente y se absorben de la misma manera, aumentando la energía del menor. Sin embargo, aunque la relación entre el azúcar y el comportamiento del niño hiperactivo ha sido muy debatida, no se ha comprobado”.

Para Ana María Fonterosa, nutricionista infantil, resulta primordial que desde temprana edad se guíe a los chicos para que adopten una conducta saludable en la alimentación. “Ese momento crucial es a partir de los seis meses, cuando empiezan a recibir los primeros alimentos diferentes a la leche materna, que hasta ahora era exclusiva para él”.

Sin embargo, es bueno saber que si se trata de azúcar, antes de los seis meses, los bebés ya lo han recibido a través de la leche materna, y no en pocas cantidades. Un estudio realizado en 2016 por el Instituto de Fisiología de la Universidad de Zúrich (Suiza) encontró que la leche contiene más de 200 moléculas de azúcar diferentes, lo cual la ubica como la más dulce y compleja del reino animal.

Cuánto y cómo

Los especialistas coinciden en que un pequeño de 12 a 24 meses debe recibir, aproximadamente, de 1.000 a 1.400 calorías diarias. Para saber cuántas de dichas calorías hay en los alimentos, es necesario conocer cuántas kilocalorías (kcal) tienen. “Esta unidad de medida expresa el poder energético de los alimentos; en otras palabras, la energía calórica que recibimos a través de lo que comemos”, anota Fonterosa.

“Yo aconsejo a los padres que no califiquen el sabor insípido de las comidas que dan a sus pequeños, porque esa es una sensación del adulto. Para el bebé, todo lo que come es nuevo, así que si una comida está simple, no le afectará”.

Las expertas consideran que es tarea de los padres crear buenos hábitos alimentarios en los niños y dar ejemplo. La primera “regla de oro”, dice Salinas, es utilizar el azúcar en mínimas cantidades al preparar las comidas y retirarla de la mesa. “Si un niño ve a sus padres añadiendo más azúcar a jugos y comidas buscará imitarlo, y esto se volverá una costumbre y luego, un mal hábito”.

ASRTID LÓPEZ ARIAS
ABC del Bebé

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