Las dietas bajas en carbohidratos son peligrosas para la salud

Las dietas bajas en carbohidratos son peligrosas para la salud

Estudio halló relación entre estos regímenes y riesgos de sufrir enfermedades coronarias o cáncer.

Alimentos influyen en los estados de ánimo

Estas dietas limitan los carbohidratos a unos 50 gramos al día, con lo que las calorías provenientes de esta fuente no alcanzan a superar el 5 por ciento.

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123RF

Por: Europa Press y Carlos Francisco Fernández
22 de septiembre 2018 , 10:20 p.m.

Las dietas bajas en carbohidratos no son seguras y deben evitarse, según un amplio estudio presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología, celebrado recientemente en Múnich, Alemania.

El autor del estudio, el profesor Maciej Banach, de la Universidad Médica de Lodz, en Polonia, expuso una investigación según la cual estas dietas deben evitarse porque “las personas que consumen una dieta baja en carbohidratos tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedad coronaria, apoplejía, cáncer y muerte prematura.

La obesidad es un importante problema de salud en todo el mundo y aumenta el riesgo de varias enfermedades crónicas, incluidas las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, la diabetes tipo 2 y el cáncer. Por eso se han sugerido diferentes dietas para perder peso, algunas de ellas bajas en carbohidratos y altas en proteínas y grasas. La seguridad a largo plazo de estas dietas es controvertida, y estudios previos han arrojado resultados contradictorios.

Este estudio en particular examinó prospectivamente la relación entre dietas bajas en carbohidratos, muerte por todas las causas y muertes por enfermedad coronaria, enfermedad cerebrovascular (incluido accidente cerebrovascular) y cáncer sobre una muestra representativa de 24.825 participantes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Estados Unidos (Nhanes) entre 1999 y el 2010.

Comparado con los participantes con el mayor consumo de carbohidratos, aquellos con la ingesta más baja tenían un 32 por ciento más de riesgo de muerte por todas las causas en un seguimiento promedio de 6,4 años. Además, los riesgos de muerte por enfermedad coronaria, enfermedad cerebrovascular y cáncer se incrementaron en un 51, un 50 y un 35 por ciento, respectivamente.

Los resultados se confirmaron en un metaanálisis de siete estudios prospectivos de cohortes con 447.506 participantes y un seguimiento promedio de 15,6 años, que encontró un 15, un 13 y un 8 por ciento de mayores riesgos en mortalidad total, cardiovascular y por cáncer, respectivamente, en comparación con las dietas altas en carbohidratos.

“Las dietas bajas en carbohidratos pueden ser útiles a corto plazo para perder peso, porque disminuyen la presión sanguínea y mejoran el control de la glucosa en sangre, pero nuestro estudio sugiere que a largo plazo están relacionadas con un mayor riesgo de muerte debido a enfermedad cardiovascular, enfermedad cerebrovascular y la aparición de cáncer”, advierte el profesor Banach.

Los participantes en el estudio Nhanes tenían una edad promedio de 47,6 años, y el 51 por ciento eran mujeres. Se dividieron según el porcentaje habitual de carbohidratos en su dieta. Los riesgos de muerte por todas las causas y causas específicas durante un seguimiento promedio de 6,4 años aumentaron con cada descenso en la ingesta de carbohidratos, y se mantuvieron significativos después de ajustar todos los factores disponibles que pudieron haber influido en la asociación.

Los investigadores también examinaron el vínculo entre la muerte por todas las causas y las dietas bajas en carbohidratos para los obesos (índice de masa corporal o IMC de 30 kg /m2 o más) y no obesos (IMC inferior a 30 kg /m2), participantes en dos grupos de edad (55 años y mayores versus menores de 55) y encontraron que el vínculo fue más fuerte en los participantes mayores no obesos.

Con respecto a los mecanismos que subyacen a la correlación entre las dietas bajas en carbohidratos y la muerte, el profesor Banach recuerda que la proteína animal, y específicamente la carne roja procesada, ya se ha relacionado con un mayor riesgo de cáncer.

“La ingesta reducida de fibra y frutas y el aumento de la ingesta de proteínas animales, colesterol y grasas saturadas con estas dietas pueden desempeñar un papel –puntualiza–. Las diferencias en minerales, vitaminas y fitoquímicos también podrían estar involucrados”.

En este sentido, destaca que su investigación resalta una asociación desfavorable entre las dietas bajas en carbohidratos y la muerte, según los datos individuales y los resultados combinados de estudios previos. “Los hallazgos sugieren que las dietas bajas en carbohidratos no son seguras y no deberían recomendarse”, concluye.

EUROPA PRESS
Madrid
En Twitter: @europapress

Los hallazgos sugieren que las dietas bajas en carbohidratos no son seguras y no deberían recomendarse

Cuidado con los regímenes cetogénicos

La dieta cetogénica, término acuñado por el médico estadounidense Russell Wilder, busca disminuir la grasa acumulada en el cuerpo, privándolo de manera casi absoluta de alimentos ricos en azúcares y carbohidratos. Al comienzo tuvo una orientación terapéutica, pero en los últimos tiempos se ha popularizado para bajar de peso. Sin embargo, no hay evidencia contundente sobre su eficacia en el tratamiento de la obesidad a largo plazo.

Los autores de un meta-análisis publicado en la revista ‘Nutrición clínica y dietética hospitalaria’, entre ellos el especialista mexicano Luis Fernando Sámano, demostraron que esta dieta presenta desventajas marcadas, como la limitación en la ingesta de vitaminas, minerales y fibra (importantes para el funcionamiento del organismo), con consecuencias como estreñimiento, halitosis, diarrea y calambres. Además incrementa los riesgos en los propensos a alteraciones cardiacas y hepáticas.

Por otra parte, de acuerdo con los coautores del estudio, en quienes siguen este régimen, se observó un deterioro en la cognición, especialmente en la capacidad de atención, en la velocidad de la memoria y en el procesamiento de información visual rápida y de la información en general. En conclusión, para los investigadores estas dietas tienen más desventajas que ventajas y no ofrecen una pérdida de peso mayor que las convencionales, “por lo que su uso no sería tan recomendable y no ofrecería beneficios valiosos, en comparación con la dieta tradicional, para reducir las prevalencias de obesidad y sobrepeso”.

CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ
Asesor médico de EL TIEMPO

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