‘Vivo para sostenerlo y llevarlo a cualquier parte’: la rodilla

‘Vivo para sostenerlo y llevarlo a cualquier parte’: la rodilla

La articulación más fuerte del cuerpo pide más atención y aclara que en realidad son varias en una.

Dolor de rodilla

La rodilla está formada por el fémur, la tibia, la rótula y dos discos de fibra y cartílago, que son los meniscos de los que a veces la gente se queja.

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Archivo EL TIEMPO / 123RF

Por: Carlos F. Fernández
10 de marzo 2019 , 10:00 p.m.

“Soy la más grande, la más compleja y el centro de sus extremidades, así que tráteme con respeto”. Con esta frase, la rodilla comienza esta conversación sin ningún tipo de modestia. Aunque sabe que la gente se fija en ella solo cuando duele, cuando se inflama e incluso cuando se muestra poco estética en algunas personas.

Lo cierto es que ella en realidad es la unión entre el muslo y la pierna y tal vez ampara su prepotencia en saber que es la coyuntura que soporta la mayor parte del peso del cuerpo humano cuando la gente se pone de pie.

Aunque dice no doblarse sino cuando es necesario, esta (una de las 360 articulaciones del cuerpo humano) se da una tregua para darse a conocer.

Tengo una curiosidad, ¿por qué se llama rodilla?

En realidad, como giro mucho me bautizaron con el diminutivo de la palabra rueda (rota, en latín). Bueno, de ahí también se deriva la palabra rótula, que es una parte mía.

¿Por qué dicen que es tan compleja?

Basta decir que estoy formada por el fémur, la tibia, la rótula y dos discos de fibra y cartílago, que son los meniscos de los que a veces la gente se queja. Para que me entienda, el fémur, que es el hueso del muslo, y la tibia, que conforma la pierna, me dan la forma principal, y la rótula es una polea que transmite la fuerza de los músculos que me mueven. Mejor dicho, varias articulaciones en una sola.

¿Y qué es lo que hace?

Sería muy simple decir que me encargo de doblarle y extenderle sus piernas, porque en realidad soy una máquina que se mueve a través de un ordenado sistema en el que actúan el cerebro, los nervios, los músculos, los tendones, los ligamentos y los vasos sanguíneos que logran soportarle el cuerpo, pero al mismo tiempo desplazarlo con facilidad y sin que usted lo sienta.

Soy una máquina que se mueve a través de un ordenado sistema en el que actúan el cerebro, los nervios, los músculos, los tendones, los ligamentos y los vasos sanguíneos

Pero, ¿y los ligamentos?

Mire, la mayor parte de mi estabilidad depende de ellos, porque son mis amarres y los que me sostienen tal como soy. Tengo varios, unos adentro y otros afuera. De los primeros, los más importantes son los cruzados, uno anterior y otro posterior. Y de los de afuera están los laterales, uno a cada lado, otros en la rótula y otros menores, pero no menos importantes.

¿Por qué le molestan tanto los ligamentos?

No es que me molesten, lo que pasa es que cuando recibo gran tensión sobre mi estructura se pueden lesionar y de acuerdo con el mecanismo del trauma pueden afectarse uno o varios de mis ligamentos de manera leve o incluso llegar a romperse. Esto ocurre frecuentemente cuando me utilizan para realizar ejercicio o deporte. Los daños mayores los sufro generalmente en los ligamentos laterales y en los cruzados, y como le pasó con un famoso futbolista de su país puede haber combinaciones de estos daños que comprometen los ligamentos cruzados, laterales e incluso el menisco.

¿Qué puede romper el ligamento cruzado?

En el caso del ligamento cruzado anterior, el mecanismo para romperse generalmente es por giros fuertes sobre mi estructura mientras el pie permanece firme y en contacto con el suelo. Y el posterior, aunque se me daña con menor frecuencia, se puede romper por un golpe directo en la parte de adelante cuando estoy doblado.

¿Y qué se siente?

A ver, qué pregunta. Lo primero es un dolor un macho porque es una zona que está llena de terminales nerviosas. Además, la rotura se percibe, suena, hace un chasquido, lo que la hace más traumática. Por supuesto, me inflamo y limito el movimiento para evitar más daños.

Para ir terminando, ¿qué otras cosas la pueden dañar?

Muchas. La artritis, el sobrepeso, la falta de ejercicio, el desgaste natural, las infecciones, los tumores y los golpes. Con cada daño reacciono diferente y, por supuesto, según cada uno requiero un tratamiento.

¿Cómo la cuidamos?

Lo primero es no abusar de mí, es decir, no someterme a movimientos extremos. Es clave mantenerme en buenas condiciones y para eso lograr que todos los arcos de mi movimiento estén completos, estirando antes y después de cada actividad fuerte. También es muy importante fortalecer los músculos del muslo y de la pierna y me ayuda mucho que me alivien la carga bajando de peso. No sobra decir que automedicarse cuando duelo me puede dañar.

¿Algo más?

No, solo que gracias y que si me conocen de pronto aprenden a quererme más y a cuidarme.

CARLOS FRANCISCO FERNÁNDEZ
ASESOR MÉDICO DE EL TIEMPO

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