Los secretos tras la supervelocidad y resistencia de los mundialistas

Los secretos tras la supervelocidad y resistencia de los mundialistas

Los 736 futbolistas que están en Rusia adecuaron su físico y su mente para la más alta competencia.

Selección entrena

Entrenamiento de la Selección en Rusia, tras el debut ante Japón.

Foto:

Julio Muñoz /EFE

Por: Ronny Suárez - redactor de Salud
21 de junio 2018 , 11:45 a.m.

En el partido inaugural del Mundial 2018, que terminó en goleada de Rusia sobre Arabia Saudita, Aleksandr Golovin, mediocampista local, recorrió 13 kilómetros. Fue, además de figura en ese juego, el futbolista que más se movió en la primera ronda de partidos de la cita orbital, por encima de los atletas de las otras 31 selecciones. En velocidad, el goleador portugués Cristiano Ronaldo fue el más rápido de todos, tras haber alcanzado 33,98 kilómetros por hora en el partido contra España.

Golovin es una joven promesa del CSKA Moscú de la Liga Premier de Rusia y Cristiano Ronaldo, si acaso no lo sabía, la máxima estrella del Real Madrid. Ambos, por lo menos con estos datos de la Fifa, son los mejores exponentes de las capacidades que logra desarrollar un deportista de alto rendimiento.

Y si bien hay características que son propias de cada atleta, como la velocidad o la resistencia, la mayoría de los deportistas a este nivel deben sus resultados a una preparación física y mental de muchos años, que les permite –entre otros indicadores– rendir al máximo a lo largo de más de 3.000 minutos que puede tener en disputa una temporada de un año.

No se trata de fórmulas secretas ni de recetas mágicas, aunque sí de talento, disciplina, preparación y de un equipo de investigadores y científicos que están detrás de cada estrella para sacar lo mejor de sí, apunta Édgar Galeano, especialista en medicina del deporte de Bodytech.

El experto, quien ha estado a cargo de las evaluaciones de los jugadores de las selecciones nacionales en el laboratorio de fisiología del Centro de Alto Rendimiento, explica que hay todo un músculo tecnológico que, además de monitorear el rendimiento de cada deportista en entrenamientos y partidos, diseña planes personalizados teniendo en cuenta las capacidades particulares y las exigencias de un deporte que como, el fútbol, ha evolucionado. “Ahora se corren muchos más kilómetros que antes a una velocidad mayor”, indica.

Hay tres ejes fundamentales de preparación para la alta exigencia, según Galeano: fuerza, potencia muscular y resistencia intermitente. Y puntualiza: “El cuerpo de un futbolista debe estar preparado a la realidad de un partido. No se está en el mismo movimiento todo el tiempo, se trota, se acelera, se salta y se enfrentan jugadas de contacto. Por eso se trabaja en reacciones que requieren explosión”.

Galeano acota que cada jugador enfrenta una carga y una intensidad específica de acuerdo con los datos encontrados y que, en ese sentido, la preparación de un deportista de élite en una disciplina grupal como el fútbol, por lo menos desde el punto de vista físico, es cada vez más individualizada.

“Se mide todo, incluso indicadores como frecuencia cardiaca, fatiga muscular e hidratación, que dan señales sobre posibles riesgos de lesiones”, dice.

En plena competencia, hay que saber equilibrar los tiempos de entrenamiento, competencia, reposo y recuperación, agrega. “Más de dos juegos de este nivel por semana incrementa el riesgo de lesión y puede afectar el óptimo rendimiento, más si se acumulan partidos de intensidad creciente durante un mes”.

A esta altura de la temporada, tras 10 meses de competencia con sus clubes –y de al menos 24 horas de intensa actividad física semanal–, las sesiones de entrenamiento suelen concentrarse en la parte táctica y en la recuperación, insiste Galeano.

“Existen estrategias de recuperación que se utilizan desde el momento en que finaliza el partido. Van desde la parte nutricional, para restablecer el balance metabólico; asegurar el reposo y el sueño en cantidad y calidad; hasta medios físicos como el uso del frío mediante inmersión o criosauna y masajes deportivos”, finaliza.

Colombia

Carlos Sánchez y Juan Guillermo Cuadrado, jugadores fundamentales en la selección Colombia.

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La alimentación

De nada sirve toda esta infraestructura si el cuerpo del deportista no es un ejemplo de hábitos saludables. Y en este punto la nutrición es vital. Juan Carlos Galvis, especialista en medicina deportiva de Colsanitas, asegura que la dieta es clave para mantener acondicionamiento físico, fuerza, agilidad y resistencia. Para establecer esa dieta, en primer lugar, se deben valorar cuáles son sus requerimientos particulares de energía, a partir de su gasto calórico y de aspectos como peso y talla.

Lo recomendable, según Galvis, es acudir a carbohidratos, proteínas, grasas y vitaminas para cubrir el elevado gasto energético diario que implica una competencia de varias semanas, como el Mundial.

Los carbohidratos son fuente de energía para resistir el entrenamiento y los partidos y facilitan la recuperación. La proteína –principalmente aminoácidos–, busca que el jugador mantenga el tono muscular y aporte al desarrollo de nuevos tejidos. Las grasas no deben superar una cuarta parte de su plato y se deben privilegiar las que provienen de semillas y oliva, señala el especialista.

Argentina

Jugadores de la selección argentina, que comenzaron el torneo empatando con Islandia.

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EFE

La hidratación es tanto o más importante, antes, durante y después de la competencia, expone Galvis, pues la deshidratación es muy peligrosa para el deportista al implicar riesgo de arritmias y muerte, adicional a un bajo rendimiento.

“El futbolista requiere estar hidratado todo el tiempo para garantizar el desempeño deportivo, más aún en condiciones climáticas adversas como calor, alta humedad o altura. Se recomienda iniciar la práctica hidratado, durante la actividad tomar 100 mililitros cada 15 minutos y a libre demanda. Luego de la actividad se debe hacer hasta conseguir orinar de color claro”, concluye.

La preparación mental es clave
Cristiano Ronaldo

Cristiano Ronaldo, figura de la selección portuguesa.

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EFE

En el libro 'Liderazgo para equipos' (Planeta), presentado hace poco en Bogotá, el argentino Marcelo Roffé, psicólogo de la Selección Colombia entre el 2012 y 2015, explica que la intervención psicológica del futbolista se centra en establecer objetivos, desarrollar cohesión, fortaleza mental ante las adversidades y generar una mentalidad ganadora. Esta suele comenzar por el conocimiento del ser humano, mediante entrevistas y test, y se materializa con talleres, dinámicas grupales y videos motivacionales.

Para cada juego, se trabaja la técnica cognitiva de la visualización, que puede ser decisiva para mejorar la concentración y la confianza, así como la relajación para reducir la ansiedad y lograr un mejor descanso/sueño.

RONNY SUÁREZ
Redactor de Salud@RonnySuarez_

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