Antigimnasia, el método de moda para dejar atrás la tensión

Antigimnasia, el método de moda para dejar atrás la tensión

Esta pedagogía busca fomentar la conciencia del cuerpo a partir del conocimiento de los músculos.

Antigimnasia

La antigimnasia se basa en movimientos sencillos, precisos y sutiles que permiten ejercitar todos los músculos.

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123RF

Por: Redacción Domingo - Con información de EFE Reportajes
06 de octubre 2018 , 10:00 p.m.

El término genera desconcierto, sobre todo entre aquellas personas para las que ir al gimnasio es casi una religión. En cambio, la antigimnasia o ‘antigym’, como se llama el método de trabajo corporal de moda, es más que una actividad física: parte de la escucha y el autoconocimiento del cuerpo para generar bienestar.

Al contrario que otros métodos, no se basa en ejercicios, explica Ana Beatriz Vásquez, profesional certificada en antigimnasia desde hace 13 años, sino en movimientos sencillos, precisos y sutiles que permiten ejercitar a fondo músculos y extremidades con un objetivo fundamental: estar y vivir mejor. Busca fomentar la conciencia del cuerpo, adueñarse de él; entender cómo funciona y cómo las diferentes partes se conectan entre sí generando bienestar.

“Es una pedagogía que surgió de un descubrimiento anatómico muy importante: la musculatura posterior del cuerpo –desde la base del cráneo hasta debajo de los pies– funciona como un solo músculo, y eso lo cambia todo. Es la que provoca que nos vayamos encogiendo con los años, que las articulaciones duelan… La antigimnasia se creó para alargar esa zona del cuerpo”, dice Vásquez, quien dirige un centro de antigimnasia en Medellín, localizado en la carrera 50 con 102. “Sin que sean clases de anatomía, buscamos que los clientes puedan nombrar cada músculo, saber dónde están localizados, que sean conscientes de sus articulaciones. El saber te da poder. Se enfoca en la autonomía, que cada persona se ocupe de su cuerpo”, añade.

“El método no requiere de una práctica exhaustiva ni precisa de demasiado tiempo, con una hora y media de rutina a la semana es suficiente”, apunta Ana Piñero, profesional especializada en esta disciplina con centro propio en Alpedrete, España. Añade que además de ayudar a recobrar el bienestar y la energía, mejora la flexibilidad y la movilidad, libera la respiración y permite controlar el estrés.

El método no requiere de una práctica exhaustiva ni precisa de demasiado tiempo, con una hora y media de rutina a la semana es suficiente

La antigimnasia fue creada en la década de los 70 por la fisioterapeuta francesa Thérèse Bertherat, a partir de los postulados sobre cadenas musculares de su compatriota Françoise Mézières, cuyo trabajo aportó una nueva visión de la mecánica corporal humana y de las técnicas de rehabilitación.

Bertherat defendía que el exceso de tensión propia de la posmodernidad acortaba los músculos de esa cadena posterior y los desproveía de su flexibilidad y capacidad de movimiento natural. A partir de esas consideraciones, desarrolló una serie de ejercicios para fomentar su alargamiento y relajación y lograr que los tendones y ligamientos regresen al lugar que les correspondía naturalmente. En 1976 publicó el libro ‘El cuerpo tiene sus razones’, en el que recoge los fundamentos que originaron esta pedagogía que se nutre de la acupuntura y el psicoanálisis. Su hija Marie retomó el legado y hoy dirige el mayor centro de antigimnasia del mundo, en París. Hoy, centenares de profesionales certificados ejercen este método en más de 15 países.

Fundamentos del ‘antigym’

Estos son los conceptos que hay que tener en cuenta para practicar esta pedagogía de forma correcta, de acuerdo con Ana Beatriz Vásquez:

En grupo

La antigimnasia se practica en grupo de no más de 10 personas porque, de esta manera, se potencia el trabajo. “A nivel mental, permite relativizar, desdramatizar y desculpabilizarse de aquellos movimientos que no se pueden realizar, pero motiva a lograrlos con el impulso del resto”, indica.

Sin imitaciones

No existen niveles. El profesional no muestra los movimientos, sino que los describe guiando a los participantes con su voz. En cada sesión se proponen nuevos en busca de la eficiencia muscular y para deshacerse de las rigideces y tensiones acumuladas. La experta añade que “la idea es comprender el movimiento desde el interior para crear un camino entre cuerpo y cerebro”.

Movimientos precisos y respetuosos

Los movimientos propuestos se corresponden con la propia fisiología de los músculos, sin forzar jamás su límite. Son, por lo tanto, extremadamente respetuosos con el cuerpo. Despiertan todos los músculos, desde el más conocido al más desconocido. “Se ejercitan desde los dedos de los pies, hasta la lengua y el periné”, dice Vásquez.

El cuerpo es un todo

Todas las partes de la anatomía son interdependientes. De hecho, gracias a la antigimnasia, es posible aliviar la nuca trabajando los pies debido a la existencia de esas cadenas musculares.

Ritmo propio

Es preferible “fallar” y descubrir lo que no se puede hacer o lo que, cada cual, aún no se atreve a hacer. Conseguir a toda costa un movimiento no es la meta. Cada persona trabaja a su ritmo, intentando acercarse al movimiento propuesto y descubrir en ese intento nuevos recursos y posibilidades de movimiento.

REDACCIÓN DOMINGO
Con información de EFE Reportajes

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