Agua que no has de beber

Agua que no has de beber

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En 19 municipios se suministra agua que es inviable. Esta es la radiografía de un problema nacional.
Así se vive en el municipio con la peor agua de Colombia | EL TIEMPOSitionuevo, en el Magdalena, se ubicó último en el índice de calidad de agua para el consumo humano.
Agua de calidad

Al menos 6,2 millones de colombianos reciben en sus casas agua que representa un alto riesgo para la salud, y 368.000 de ellos están expuestos a que ese líquido contenga altas concentraciones de bacterias fecales, virus, parásitos y elementos no biológicos, como minerales y sustancias químicas, lo que lo hace inviable para el consumo.

Y si bien este 13,6 por ciento de la población colombiana se enfrenta a elevados riesgos cada vez que consume agua de la llave, no quiere decir que el resto esté a salvo. Estas cifras se dan a conocer precisamente en el Día Mundial del Agua.

De acuerdo con el ‘Informe nacional de calidad del agua para el consumo humano’ (Inca 2016), presentado el año pasado por la subdirección de Salud Ambiental del Ministerio de Salud, uno de cada tres municipios suministra agua de buena calidad. En el resto no es apta para el consumo.

Municipios colombianos con agua inviable

https://embed.eltiempo.digital/infografias/2019/03/MapaAgua/desktop/index.html

Lo que sale por la llave

El Irca toma como base seis características del agua para determinar su calidad: turbiedad, color aparente, pH (acidez), cloro residual libre o residual de desinfectante usado, coliformes totales y Escherichia coli, de acuerdo con la resolución 2115 del 2007 (ver gráficos).

En total, se tomaron 41.314 muestras, al 70,3 por ciento de las cuales se les aplicaron los 6 parámetros de análisis. De esos datos se halló que, por ejemplo, el 20 por ciento de todas las muestras tenían niveles no aceptables de Escherichia coli, una bacteria relacionada con contaminación por materia fecal.

En la tercera parte también se encontraron niveles inaceptables de coliformes totales, bacterias similares a la E. coli. Y en una de cada cinco había volúmenes inaceptables de cloro.

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En términos técnicos, estos resultados ubican el agua que se suministra en Colombia en un riesgo medio (21,6, según el índice), que al compararse con el de otros años muestra un deterioro significativo desde 2007. Aclara el informe que el declive del indicador se argumenta por el mayor número de controles, ahora obligatorios.

El agua contaminada está relacionada de manera directa con la génesis y transmisión de enfermedades como el cólera, las gastroenteritis, la disentería, la hepatitis A, la fiebre tifoidea y la poliomielitis, entre otras, resume el gastroenterólogo Ángel Alberto Castro.
De estas enfermedades, dice el especialista, la más conocida es la diarrea, que según la Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba con la vida de 361.000 niños cada año en el mundo por complicaciones derivadas de las infecciones que la motivan y, esencialmente, la falta de atención.

En el agua contaminada también se encuentran parásitos, como las amebas, y la esquistosomiasis, una enfermedad grave y crónica generada por lombrices contraídas por exposición a aguas infestadas, que afectan 240 millones de personas en el mundo.
Aunque las afectaciones por el agua no potable son para todos, la evidencia demuestra que los más afectados son los niños, principalmente los menores de 5 años. Según la médica pediatra Clemencia Mayorga, ocho de cada 10 muertes de menores de un año tienen su origen en enfermedades relacionadas con el agua.

Agrega que algunos estudios mencionan que el acceso al agua segura puede disminuir hasta en un 34 por ciento el riesgo de morir en el primer año de vida.

De hecho, el agua contaminada en el cuerpo en un niño en desarrollo puede llevar a procesos intestinales que promueven desnutrición, lo que causa una baja de defensas y, a su vez, hace que el organismo sea más vulnerable a cualquier proceso infeccioso, no solo a nivel estomacal sino en cualquier órgano, incluidas vías respiratorias. De ahí que muchas muertes por neumonías también estén relacionadas de manera directa con este problema.

Eso sin contar que la carencia de agua óptima para el consumo es uno de los primeros pasos hacia la desnutrición crónica en aquellos pequeños que logran sobrevivir, con el agravante de que estas carencias impiden un desarrollo cerebral óptimo y la capacidad para enfrentarse de manera autónoma a la vida adulta.

Es un derecho humano

La mala calidad del agua no es un problema menor. Garantizar este líquido es vital para todas las poblaciones, tanto así que su abastecimiento es uno de los derechos humanos, y lograr el acceso universal y equitativo, una de las metas de desarrollo sostenible.

Ante los sorprendentes resultados del Irca, Hernando Nieto, presidente de la Asociación Colombiana de Salud Pública, considera incomprensible e inaceptable que el elemento vital por excelencia, como es el agua, se provea con preocupantes deficiencias de calidad en gran parte del país.

Nieto agrega que en el marco del derecho fundamental a la salud, el Estado debe ser garante de que el agua llegue a toda la población en calidad y cantidad suficientes y dignas.

Con esta opinión coincide Clemencia Mayorga, médica pediatra y miembro de la Asociación Colombiana de Pediatría, para quien “la falta de agua es un factor determinante de la profundización de la pobreza porque condena a varias generaciones a sufrir sus consecuencias”.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que 800.000 personas mueren cada año en el mundo por causas relacionadas con la falta de agua potable, más que las víctimas sumadas de conflictos, sismos y epidemias, según un informe. Y 2.000 millones de seres humanos más (la cuarta parte de la humanidad) carecen de este insumo en condiciones seguras.

En un intento por medir el impacto de la contaminación del agua, el Instituto Nacional de Salud (INS) dio a conocer hace poco, en el informe ‘Carga de la enfermedad ambiental en Colombia’, que el 71,6 por ciento de las muertes por enfermedad diarreica aguda, que afecta principalmente a niños menores de cinco años y a adultos mayores de 60, tiene como principal desencadenante la calidad del agua.

Esto sin contar que el consumo de agua contaminada causó 1.209 muertes en el 2016, lo que representa cerca del 10 por ciento de todos los fallecimientos relacionados con factores ambientales en el país.

Galería Sitionuevo

Esteban Hernández, de 6 años, juegan en una tina improvisada con agua de la llave, la cual es considerada la peor del país en materia de consumo humano de acuerdo a un informe del Ministerio de Salud del 2016.

Vanexa Romero/EL TIEMPO
Galería Sitionuevo

La cabecera municipal de Sitionuevo, Magdalena (Colombia), queda a la orilla del Río Magdalena y cuenta con un puerto el cual conecta con el departamento del Atlántico.

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Trabajadores del pueblo refuerzan la ladera del río para evitar la erosión, la alcaldía los contrata para ello pues llevan años haciéndolo de manera artesanal.

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Karen Hernández, de 39 años, de Sitionuevo, vive con su familia en el pueblo y utiliza una alberca en el patio para satisfacer las necesidades de la casa.

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La mayoría de las casas cuentan con poncheras para lavar los platos, costumbre heredada desde cuando no contaban con acueducto.

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Jaqueline Mendoza, de 38 años, líder social en Sitionuevo, Magdalena (Colombia), denuncia que el agua del pueblo no es apta para el consumo humano y por lo tanto tienen que echarle cloro al agua que almacenan para hacerla potable.

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La niña Eyleen toma agua en la casa de su amiga Milagros, hija de Luz Dominguez (azul). Eyleen vive al otro lado del pueblo y lo cruzó para consumir el líquido pues en su sector no tenía agua.

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El barrio Simón Bolívar, Segunda Etapa, es uno de los más deprimidos en Sitionuevo, Magdalena (Colombia), y sus habitantes no cuentan con la mejor higiene en el sector.

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Una vecina se sirve sopa de la olla de la señora Fany Fontalvo, quien vende el producto a mil pesos con agua que hierve luego de haberle echado cloro tal como la mayoría de la gente hace en Sitionuevo.

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Los niños del barrio Simón Bolívar, Segunda Etapa, en Sitionuevo, Magdalena (Colombia), juegan en tinas improvisadas con agua de la llave para calmar la sofocación.

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Nueva Venecia, corregimiento de Sitionuevo, Magdalena (Colombia), ubicada en la Ciénaga de Pajaral, dentro de la Ciénaga Grande de Santa Marta, es donde más se presentan enfermedades relacionadas con el consumo de agua no potable.

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De igual manera, Buenavista y Palermo, corregimientos también de Sitionuevo, Magdalena (Colombia), tampoco cuentan con agua potable de calidad.

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Sitionuevo, Magdalena (Colombia), cuenta con una planta de tratamiento de agua desde diciembre del 2016 de acuerdo a su alcalde José Gómez. ​

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La planta de tratamiento bombea el agua del Río Magdalena y luego pasa por distintos dispositivos para comenzar el proceso potable.

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A pesar de llevar dos años y tres meses de funcionamiento, en ocasiones sale agua turbia de la llave en algunas zonas del corregimiento debido a las antiguas redes por donde pasa el líquido.

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La empresa Licuas, la cual trabaja un proyecto con el Plan Departamental de Agua del Magdalena, es la encargado de asesorar la Planta de tratamiento de Agua de Sitionuevo.

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El alcalde José Gómez, asegura que en la alcaldía no han recibido ninguna queja con respecto a la calidad del agua de la llave en la cabecera del pueblo.

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El Técnico Oscar Vizcaino, de 47 años, Coordinador de la Planta de Agua del Piñon, otro municipio del Magdalena a dos horas y media por carretera, revisa una de las bombas de extracción del agua del Río Magdalena.

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La planta de agua de El Piñon, Magdalena (Colombia), es manejada desde sus inicios por la empresa Emporio (E.S.P), la cual es una cooperativa.

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Debido a la sequía, una de las bombas de extracción de agua es acercada a la orilla del río para mejorar la obtención del líquido y así comenzar su procesamiento de potabilización en El Piñón.

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El Piñón, Magdalena (Colombia), es un municipio a la orilla del Río Magdalena se encuentra a dos horas y cuarenta minutos de Barranquilla vía terrestre y tan solo a unos minutos por medio del ferry en Salamina, Magdalena. A pesar de estar más alejado de una gran urbe, su calidad de agua es óptima para el consumo humano.

Vanexa Romero/EL TIEMPO

Créditos:

Carlos F. Fernández y Ronny Suárez - Redacción SALUD de EL TIEMPO. Video y fotografías: Vanexa Romero  Twitter: @SaludET.
Diseño digital: Claudia Cuadrado, Alejandro Baracaldo y Giovany Ariza Mendoza

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