El anciano y el escorpión / De tu lado con Álex

El anciano y el escorpión / De tu lado con Álex

En nuestras relaciones, constantemente nos pica el escorpión de la rabia, la envidia y los celos. 

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En nuestras relaciones, constantemente nos pica el escorpión de la rabia, la envidia, los celos, la inseguridad y los miedos.

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123.rf

Por: Alexandra Pumarejo
19 de junio 2018 , 09:56 p.m.

Les quiero compartir una fábula que leí hace algunos días, que me impactó mucho. Un anciano caminaba a la orilla de un río cuando vio un escorpión aferrándose a una hoja para no caer en la fuerte corriente. Sin pensarlo dos veces, le tendió la mano para mantenerlo a salvo, pero apenas lo hizo, el animal le clavó sus tenazas. Ante semejante dolor, el hombre retiró la mano, pero al ver que el escorpión seguía en la cuerda floja, volvió a extenderla. Esta vez, el escorpión lo atacó con mayor fuerza y precisión. El anciano cayó al suelo agonizando de dolor, con la mano hinchada y ensangrentada.

Un caminante que se había percatado de toda la escena se acercó y le dijo: “Usted es muy estúpido. ¿Cómo se le ocurre ayudar a un escorpión? Es un animal vil y peligroso. ¿Es consciente de que por ayudarlo, él podría haberlo matado?”.

El hombre, con el poco aliento que tenía, le respondió:
“Querido hermano, la naturaleza del escorpión es picar, pero esto no quiere decir que yo tenga que cambiar la naturaleza mía, que es salvar. Yo fui fiel a mi esencia, así como él fue fiel a la suya”.

Me encantó esta historia porque es un reflejo de lo que nos pasa a tantos, especialmente en estos momentos de discordia y polarización. Una y otra vez nos atacan a causa de nuestras creencias, valores, puntos de vista y actos. Y en lugar de mantenernos centrados en nuestra esencia, nos dejamos envenenar y respondemos con la misma ponzoña. Permitimos que la agresión ajena nos arrebate la bondad propia.

El reto de la vida es permanecer fieles a nosotros mismos antes de sucumbir a la tentación de vengarnos, odiar, juzgar o agredir a quienes nos han atacado

En nuestras relaciones, constantemente nos pica el escorpión de la rabia, la envidia, los celos, la inseguridad y los miedos. ¿Y qué hacemos? En lugar de mantener nuestra esencia de amor y entender que únicamente podemos ser responsables de nuestros propios actos, dejamos que esa mordida nos desestabilice, nos tumbe y nos obnubile. Una y otra vez perdemos de vista el hecho de que nuestra esencia, si es noble y buena, no tiene lugar para la mezquindad ajena.

El reto de la vida es permanecer fieles a nosotros mismos antes de sucumbir a la tentación de vengarnos, odiar, juzgar o agredir a quienes nos han atacado. Tal vez uno caiga, e incluso sufra, pero nada puede ser peor que perderse uno mismo cuando desciende al nivel de alguien más. Hagamos lo correcto porque es nuestra naturaleza y porque está en nuestra esencia... No serlo sería convertirnos en alguien más.

ALEXANDRA PUMAREJO@detuladoconalex

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