¿Qué tal si aprendemos a ganar y a perder?

¿Qué tal si aprendemos a ganar y a perder?

Debemos ponderar la victoria o lamentar la derrota valorando los aprendizajes de los mismos.

Así vivieron los colombianos el partido

En Barranquilla, por ejemplo, los hinchas de la Selección Colombia quedaron desilusionados por la derrota ante Japón.

Foto:

Óscar Berrocal / EL TIEMPO

Por: Tatiana Munévar
19 de junio 2018 , 10:01 p.m.

Era viernes 4 de julio de 2014, transcurría el minuto 25 del segundo tiempo del partido entre Brasil y Colombia, y un gol de tiro libre de David Luiz le enseñó a Lucas Sáenz, un niño colombiano que en ese entonces tenía 8 años, todo el dolor de la derrota. Vestido con su camiseta amarilla y sus cachetes pintados con el tricolor nacional, lloró sin consuelo la caída de sus héroes deportivos.

Lucas no fue el único que sufrió ese día. A sus 45 años, Carlos Buitrago dejó de hablar después del pitazo final de ese mismo partido y funcionó en ‘piloto automático’ durante cuatro días, hasta que la selección de Alemania humilló a la de Brasil anotándole siete goles que pusieron a padecer a los aficionados cariocas y, paradójicamente, le devolvieron la alegría al hincha criollo.

Derrota y victoria, dos sentimientos a los que millones de colombianos, seguidores del fútbol y de la Selección Colombia, están nuevamente expuestos en este Mundial de Fútbol de Rusia 2018.

¿Pero qué hacer para no llevar al extremo estas dos situaciones, es decir, para disfrutar los triunfos con mesura y aceptar las derrotas con tranquilidad?

Laura Arenas Tabares, psicóloga y especialista en psicología del deporte y el ejercicio, considera que la clave está en saber y entender qué tanto la victoria como la derrota son inherentes al deporte y una posibilidad real cuando se juega un partido o se afronta una competencia. “Entender que el problema no es el resultado, sino cómo lo asumimos o reaccionamos”, dice.

Es innegable que en nuestra sociedad, el fútbol es uno de los deportes que más mueven a la gente y despierta un sinfín de emociones y expectativas. “Pero es necesario saber regularlas y vivir el evento como lo que es: un juego y una fiesta mundialista”.

Esto no quiere decir que no nos emocionemos ni gritemos con cada gol o que no nos pongamos tristes o nos sintamos frustrados ante un mal resultado.

“Pero es importante vivir y disfrutar las emociones, pero con mucha responsabilidad y coherencia. Respetando a los demás y no asumiendo conductas de riesgo que puedan terminar en situaciones lamentables”, enfatiza.

Carlos Buitrago dejó de hablar después del pitazo final de ese mismo partido y funcionó en ‘piloto automático’ durante cuatro días, hasta que la selección de Alemania humilló a la de Brasil

Las emociones

Para entender mejor estas reacciones vale la pena hablar del sistema emocional de las personas. Según la psicóloga Andrea Milena Rodríguez Torres, especialista en neuropsicología y psicoterapia neuroemocional, “en este sistema vemos que no solo es una persona la que está experimentando una determinada situación (triunfo o derrota), sino que tenemos una masa crítica que están vibrando o sintiendo de la misma manera. Y en eso nos retroalimentamos y nos apoyamos para aumentar la excitabilidad o la intensidad de cada una de las emociones”.

La experta explica que cuando las personas están en ese estado de sobreexcitación, en su cerebro se estimula todo el sistema emocional, que termina centrándose en el sistema límbico, y allí es como si las emociones se procesaran en el cerebro de un mamífero, es decir, en un cerebro donde hay una alta carga de impulsividad.
“Nosotros los humanos tenemos la corteza cerebral, que precisamente nos ayuda a regular la conducta y a fijar límites de hasta dónde podemos o debemos ir, pero cuando estamos ya retroalimentados por otros, la corteza cerebral tiende a no estar tan presente, sino a vibrar y a vivir la emoción”, reitera.

“Bajo esas circunstancias, el cerebro percibe una sensación de muerte eminente, porque no está en capacidad de procesar que se trata de un evento de entretenimiento (un partido de fútbol), sino que en el nivel del sistema límbico reacciona como si se tratara de una situación de amenaza o defensa. Y lo hace de forma impulsiva, preparando al cuerpo humano para defenderse o correr”, explica Rodríguez.

Por eso, los gritos desmedidos, los brincos, los abrazos y también las lágrimas, los silencios y la negación que acompaña a muchos de los fanáticos del fútbol durante y después de este tipo de eventos.

Las dos están relacionadas con la expectativa de lograr un objetivo, pero básicamente enfocado hacia un resultado bueno o malo

Cuestión de logros 

El tema es particular en Colombia, donde las celebraciones por las victorias deportivas suelen dejar víctimas por accidentes o riñas y las derrotas generan un estado de tristeza difícil de asimilar.

No solo porque como país vivimos necesitados de buenas noticias y de situaciones que nos unan como colombianos, sino porque ponderamos la victoria o lamentamos la derrota sin valorar el proceso o los aprendizajes obtenidos durante el proceso, explica la psicóloga y docente Viviana Restrepo.

Agrega que la victoria y la derrota son dos caras de una misma moneda. “Las dos están relacionadas con la expectativa de lograr un objetivo, pero básicamente enfocado hacia un resultado bueno o malo”.

Cuando las personas se ven expuestas a la victoria tienden a maximizar todo lo que se hizo para lograrla, y cuando es una derrota es como si percibieran la idea de un castigo.

Para Arenas Tabares es clave hacer una reflexión sobre la victoria y la derrota en función de que siempre nos han enseñado que solo somos valiosos si ganamos. “Pero es muy importante todo lo que hay detrás, todos los aprendizajes y las experiencias que traen este tipo de situaciones, mucho más allá de ganar y perder”.

Adicionalmente, Rodríguez Torres destaca el valor de enriquecernos con información que nos conecte con la realidad de los hechos para que la parte frontal, la corteza cerebral, nos ayude a regular o inhibir la conducta impulsiva.

Por su parte, Restrepo pone de ejemplo a los mismos deportistas para aprender a gestionar estas emociones. “Cuando el profesor Pékerman y los muchachos de la Selección dan sus declaraciones a la prensa, siempre hacen énfasis en la importancia de ir paso a paso, en celebrar el triunfo de un día con mesura y responsabilidad y dar lo mejor y lo que está en sus manos para seguir avanzando”.

TATIANA MUNÉVAR B.@tatimun

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