Los celos retrospectivos o la obsesión por las exparejas del otro

Los celos retrospectivos o la obsesión por las exparejas del otro

El síndrome de Rebeca surge por inseguridad y miedo irracional a perder a la persona amada.

Celos

Los especialistas aconsejan buscar ayuda profesional cuando la situación se salga de control.

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Ilustración: Alejandro Giraldo

26 de septiembre 2018 , 10:23 p.m.

Los celos son una respuesta emocional que bajo ciertas circunstancias es aceptada por la sociedad: “Te quiere tanto que está celoso”. Sin embargo, cuando se convierten en el centro de la vida de la pareja y escapan del control de la persona, pueden llegar a ser patológicos. En estos casos, la inestabilidad emocional, el sufrimiento y el engaño pueden llegar a destruir las relaciones personales.

En la mayoría de los casos, la desconfianza y la necesidad de controlar a la pareja alimentan un miedo irracional a perder a la persona amada, si bien no son indicadores de un buen amor. Cuando las conductas de comprobación propias de las personas celotípicas se centran en las relaciones pasadas, los celos se denominan retrospectivos.

Sergio Lara, psicólogo especialista en trastornos obsesivos del Instituto Psicològic Internacional (Ipitia), explica que son compatible pensar que la pareja es fiel y, al mismo tiempo, tener celos de las relaciones anteriores.

En este sentido, José María Martínez Selva, catedrático de Psicobiología de la Universidad de Murcia (España) y autor de Celos: claves para comprenderlos y superarlos, resalta el carácter irracional de este tipo de celos referidos a la imaginación del pasado.

Los celos retrospectivos, que de manera popular reciben el nombre de síndrome de Rebeca, en homenaje a la novela Rebeca, de Daphne du Maurier, llevada al cine por Alfred Hitchcock, se construyen bajo la premisa errónea de la pareja ‘que ocupaba tu lugar’. Bajo la ansiedad de los celos, la persona trata de responder a preguntas como: ¿será mejor que yo? ¿Me querrá menos que a ella?

La persona que los sufre imagina el afecto o las relaciones de su pareja con otras personas, se recrea en ellas, y, casi automáticamente, aparece la idea de pérdida. Martínez Selva señala que “el límite entre el celo normal y el celo alarmante lo marca el hecho de que la persona no lo pueda controlar y altere la vida de la pareja”.

Los celos suelen tener
un factor común en todas las personas que los sufren, hombres y mujeres, y es la gran necesidad de protección y seguridad

El celoso retrospectivo está obsesionado con la exclusividad de su amor y teme perder el dominio de la persona querida. El psicólogo Lara apunta que la persona tiene miedo a que lo que se está viviendo no sea único y especial, y que si anteriormente se rompió la relación, también pueda hacerlo ahora.

“La indagación en las relaciones anteriores busca tranquilizar la angustia”, expresa el psicólogo de Ipitia. Según el especialista en trastornos obsesivos, el celoso a menudo cree que si sabe cómo fueron sus relaciones anteriores, podrí evitar la ruptura y el sufrimiento. Sin embargo, Lara aclara que “responder a las preguntas no pone fin al problema, sino que, al contrario, la información alimenta la falta de seguridad y la baja tolerancia a la duda”.

A menudo, el celoso se compara con las exparejas. Lara puntualiza que estas comparaciones buscan una autodefinición, en este caso bajo el reconocimiento y la aprobación de la pareja. “Cuando nos comparamos estamos reafirmando y construyendo nuestra identidad”, añade.

La persona que sufre celos no solo se hace daño a sí misma, sino que también causa perjuicios a la persona amada. “A menudo aparecen reproches, alusiones dañinas para hacer sentir inferior al otro, preguntas indiscretas sobre qué pasó en determinados momentos con otras parejas, e incluso se puede llegar a la agresión”, expone Martínez Selva.

Inseguros y manipuladores

Los celos suelen tener en todas las personas que los sufren un factor común de gran necesidad de protección y seguridad. Lara señala que no existe un prototipo único de personalidad que caracterice al celoso retrospectivo, y que la causa subyacente puede variar aunque los síntomas sean similares.

En función del motivo que origina el delirio, el test Cluster para los trastornos de personalidad identifica tres perfiles: el primero está relacionado con la pérdida de conexión de la realidad y la necesidad de ser exclusivo; un segundo tipo tiene un componente más emocional asociado al miedo al abandono; en el último prima la necesidad de control y la manipulación.

Martínez Selva apunta que el tipo de celo neurótico e inseguro es el más frecuente, si bien el último es el más peligroso. “El tipo egoísta posesivo suele ser más proclive a la violencia, no solo psicológica sino física”, explica el catedrático. “Son personas que obligan a dejar una profesión, limitan la forma de vestir, alejan de los amigos... y lo hacen de forma sutil y a largo plazo”, indica el experto.

Frente a la necesidad de control, la inseguridad del celoso neurótico conduce al chantaje emocional. En este sentido, el psicólogo de la Universidad de Murcia destaca que la persona no tiene confianza en sus cualidades, en la atención ni en el afecto que recibe de la pareja. “Piensa que, comparados con otros, siempre tiene algo que perder y que él quiere más a la pareja de lo que el otro lo quiere a él”, sostiene.

Los celos retrospectivos afectan tanto a hombres como a mujeres. Sin embargo, ambos especialistas resaltan que los hombres tienden a revelarlos en menor medida, mientras que las mujeres suelen expresar más sus sentimientos. “A los hombres les cuesta más reconocer que son celosos porque evitan sentirse mal en la comparación”, reflexiona Martínez Selva.

Cómo superar los celos enfermizos

El celoso busca proteger la pareja y la relación, pero la manera de hacerlo es exagerada y contraproducente, y termina poniendo en peligro la estabilidad de la relación.

No obstante, los especialistas insisten en que es posible superar el trastorno celotípico. Para ello, Martínez Selva destaca la importancia de hablar con la pareja y establecer ciertos límites. “Lo mejor es intentar hablar sobre ello y aclarar cuál debe ser la conducta con las exparejas”.

La duración suele estar marcada por el nivel de celos y por cómo afecte la vida de pareja. “Sin duda, los celos deterioran la relación y en muchas ocasiones las rompe, pero, mediante el trabajo terapéutico y la buena disposición de quien los sufre, se pueden superar”, afirma Sergio Lara.

Ante la insistencia de las preguntas del celoso, el psicólogo remarca que la pareja no debe seguir el juego sobre el pasado. “Todas las personas tenemos derecho a un ámbito de privacidad, y hay detalles de tipo íntimo que algunas personas no resisten, y se pueden obsesionar”, puntualiza Martínez Selva, y subraya que la pareja no debe jugar a los “anticelos” porque esto solo empeoraría la situación.

El experto en psicobiología resume los consejos básicos para afrontar los celos retrospectivos en concentrarse en la relación presente, disfrutar de ella y dar señales del compromiso actual. Si el problema no se resuelve en la pareja, conviene plantearse la búsqueda de ayuda profesional.

EFE

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