Ante el abuso sexual, no dé la espalda / Sexo con Esther

Ante el abuso sexual, no dé la espalda / Sexo con Esther

Si alguien manifiesta haber sido víctima de una situación de este tipo, es mandatorio creerle.

Denuncian abuso sexual en Unal Medellín

El abuso sexual es de las experiencias más traumáticas a las que puede exponerse cualquier persona.

Foto:

Jaiver Nieto / EL TIEMPO

Por: Esther Balac
06 de octubre 2018 , 10:35 p.m.

Imposible mantener silencio ante la oleada de víctimas de abusos sexuales que, después de varios años, empiezan a contar sus historias y en las que el factor común es, ni más ni menos, que se tardaron tanto en denunciar a sus agresores simplemente por temor a que no se les creyera.

Para la muestra está lo que Donald Trump tuiteó hace unos días: “Si el ataque a la doctora Ford (en referencia a una de las denunciantes de Brett Kavanaugh, nominado a la Corte Suprema de Estados Unidos) fue tan malo como ella dice, se hubieran presentado los cargos a las autoridades, por ella o sus padres”. Esto en una inferencia ligera de que Christine Blasey Ford prácticamente estaba mintiendo, algo inconcebible, en palabras de un mandatario.

Y quién dijo miedo, porque, de manera solidaria, un grupo de mujeres, víctimas de situaciones parecidas, se decidieron a contar sus historias guardadas; entre ellas la modelo Cara Delevingne y la actriz Ashley Judd, como si súbitamente se hubieran despojado del freno que les impedía hacerlo. Bien por ellas. Porque aquí hay que decir sin tapujos que el abuso sexual es de las experiencias más traumáticas a las que puede exponerse cualquier persona, al punto de que al tocar los elementos más íntimos, hace que las reacciones sean propias de cada individuo. De hecho, algunos para reponerse a la situación, prefieren anular la experiencia y evitar mencionarla. Otras personas se avergüenzan y terminan sintiéndose culpables y no pocas se quedan con un sufrimiento que se incrementa ante una sociedad que de manera infame normaliza estas situaciones.

Lo anterior con el agravante de que muchos agresores, sobre todo cuando sus víctimas son niños, hacen ver las situaciones como si fuera algo aceptado, pero tan íntimo que amenazan si se da a conocer, por lo que las personas pasan por la vida en medio de una confusión y un caos del que es imposible salir. Y si al sumarle que cuando algunos menores intentan hablar y no se les cree y los adultos son cuestionados de manera irracional, todo se desliza hacia una impunidad que lo único que permite es que las cosas sigan ocurriendo sin control.

De ahí que es el momento de desprenderse de prevenciones atávicas y echar mano de la premisa de que si alguien manifiesta haber sido víctima de un abuso de este tipo, es mandatorio creerle, porque es una especie de grito en busca de solidaridad, que, al darse con esfuerzo y no encontrar eco, recicla el sufrimiento de las víctimas de manera irracional.

De ahí que si a partir de ahora, frente a una voz de este tipo, se evitan los rechazos, o al menos se guarda silencio, el mundo habrá dado un gran paso sin más: a las víctimas de abuso sexual siempre hay que creerles.

Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO
En Twitter: @SaludET

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.