Alguien prohibió el sexo en Santa Marta / Sexo con Esther

Alguien prohibió el sexo en Santa Marta / Sexo con Esther

Resulta curiosa la recomendación de Julio Salas de evitar las encamadas en el día.

Multas para quienes paguen por servicios sexuales

Ahora, si el secretario se siente con la obligación de hacer una recomendación, la única que cabe es que los samarios hagan el amor como los puercoespines: con mucho cuidado.

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Robin Utrecht / AFP - 123rf

Por: Esther Balac
18 de agosto 2018 , 10:36 p.m.

Curiosa, por no calificarla de otra forma, resulta la recomendación de Julio Salas, secretario de Salud de Santa Marta (Caribe colombiano), de evitar las encamadas en el día, porque esta actividad “genera exigencias físicas que aumentan la frecuencia cardiaca”.

Si bien en los últimos días los habitantes de esta ciudad enfrentan una sensación térmica que ronda los 40 grados, por cuenta de la elevación de la temperatura y la humedad relativa, pareciera –por lo que sugiere Salas– que muchos de ellos se dedican al aquello en plena calle, bajo el ardiente sol y sin ninguna sombra protectora que los libre de los desajustes metabólicos derivados de la inclemente canícula.

O tal vez el citado funcionario olvidó tener en cuenta que en una encamada apoteósica se queman máximo 120 calorías y que en media hora de trabajo normal se gasta la misma cantidad, por lo que él debería recomendarles a todos los samarios que se acuesten durante el día y se dediquen solo a respirar mientras pasa el calor, y no centrarse únicamente en los polvos de sus coterráneos.

Llamativa resulta esta directriz garciamarquiana que incluye el parágrafo de que el catre es más sano en la noche si lo que se busca es protegerse de infartos y de desgastes innecesarios, pero que deja de lado la evidencia de que las parejas con las hormonas en su punto son ajenas a los actos administrativos y, por naturaleza, tienden a no posponer las ganas, sin que hasta ahora se sepa de mortandades abultadas en épocas de veranos inclementes.

Por andar en estas, el servidor público también desconoce que debido a las temperaturas más altas de estos meses el pene parece más grande de lo habitual, lo que hace que muchos señores quieran sacarle provecho a esta ventaja; situación frente a lo cual no hay sugerencia que valga, así venga de voces autorizadas, y menos en la Costa colombiana.

Aunque se desconoce el nivel de aceptación que ha tenido esta peculiar intromisión de un gobierno local, algunos ciudadanos preocupados de que esta sugerencia tienda a volverse obligatoria han manifestado que preferirían morir en el acto antes de marcar con horarios el desempeño del departamento inferior.

Me parece una salida inocua del doctor Salas, porque a la hora del sexo nada hay por encima del deseo y la voluntad, bajo la premisa de que los organismos no son tontos y siempre se protegen, sin que para ello existan normas hechas en los escritorios.

Ahora, si el secretario se siente con la obligación de hacer una recomendación, la única que cabe es que los samarios hagan el amor como los puercoespines: con mucho cuidado.

Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO​@SaludET

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