Resiliencia, aliada para transformar la adversidad

Resiliencia, aliada para transformar la adversidad

Aunque estemos recorriendo caminos nublados, contamos con una cualidad que se hará luz para guiarnos

meditacion

La resiliencia es la habilidad que desarrollamos en circunstancias adversas, porque es ahí cuando descubrimos las fortalezas que muchas veces desconocemos de nosotros mismos

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Por: Catalina Suescun Torres* - para El Tiempo
12 de mayo 2020 , 12:19 p.m.

La forma repentina en la que cambió el mundo nos ha puesto a prueba a todos. Transitamos este momento con incertidumbre, muchos de los temas que son importantes en nuestra vida se han modificado. Quienes somos más optimistas, sabemos que, aunque estemos recorriendo caminos nublados, contamos con una cualidad que se hará luz para guiarnos en este momento: la resiliencia.

La profundidad de esta palabra es de gran trascendencia, nos muestra la valentía que todos tenemos, es una habilidad que desarrollamos en circunstancias adversas, porque es ahí cuando descubrimos las fortalezas que muchas veces desconocemos de nosotros mismos, es un proceso que ayuda a transformar el dolor en acciones constructivas y nos permite reconocer los instantes de oscuridad como una oportunidad para brillar. Ser resilientes es desarrollar las capacidades para afrontar cada obstáculo, superarlo y hacernos más fuertes y más sabios mediante este proceso.

Es común tener la creencia que algunas situaciones o momentos como la pérdida de un trabajo, el terminar una relación, vivir una crisis económica, el diagnóstico de una enfermedad, el fallecimiento de un ser querido o una situación de discapacidad, pueden ser insuperables y nos impedirán seguir adelante. Es justamente en esas situaciones adversas cuando cobra valor la resiliencia.

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No hay una fórmula mágica para incorporarla a la vida, pero sí unos ingredientes importantes que permiten activarla. El primero, aceptación, comprender que todas la situaciones, personas y experiencias por más absurdas que parezcan tienen la misión de ayudarnos a crecer, a desarrollar habilidades y a ampliar la consciencia.

El segundo, habilitarnos, asumir lo que está ocurriendo con la mirada y la energía de un reto y no de una tragedia, esto motiva, abre posibilidades y pone a trabajar la imaginación.

El tercero, responsabilizarnos, si bien es importante el apoyo y la cercanía de otros, debemos reconocer nuestro poder único de elegir como vivir esta experiencia.

El cuarto, activar nuestros recursos y subir la energía, esto requiere volver la mirada a nosotros, primero haciendo consciencia de la calidad de nuestros pensamientos, nuestro narrador interno, las palabras y expresiones que usamos y segundo volver a conectar con todo lo que nos sube la energía, el ejercicio, el baile, la pintura, leer, cocinar, hacer mecánica o cualquier actividad que nos ayude a cambiar la química del cuerpo.

El quinto, reconocer que no estamos solos y que hacemos parte de una gran familia humana, necesitamos de nuestros seres queridos, amigos, colegas o personas en situaciones similares, serán de gran valor para tomar fuerza. Con seguridad al pasar esta experiencia estaremos listos para compartir nuestra fuerza, apoyando y acompañando a otras personas en momentos similares.

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Todos podemos ser resilientes, pero no todos nos animarnos a ponerla en práctica. Esto requiere de un minuto heroico de valentía para ver un destello de esperanza en el camino, tomar un aliento de energía para iniciar y reconocer con humildad que estamos ante una nueva lección de aprendizaje. Es un proceso continuo y constructivo de darle un sí a la vida.

Los invito a que seamos más lo que nos sumemos en este reto de ser resilientes, de sembrar una visión y actitud constructiva

¿Y qué hacer hoy, cuando la incertidumbre nos agobia y nos sentimos frustrados ante la postergación de muchos planes?

Uno de los grandes retos que enfrentamos las personas es superar nuestras propias limitaciones generadas a partir de la mirada negativa y desesperanzadora. Recordemos que nuestra especie no solo ha sobrevivido a incontables epidemias y calamidades de todo tipo a lo largo de historia, sino que además ha salido fortalecida de ellas. Nuestra capacidad de adaptación y superación no es un mito, sino una realidad que nace de nuestra naturaleza. Precisamente por ello, numerosas personas que superan adversidades graves no solo vuelven al nivel previo de normalidad, sino que experimentan cambios positivos.

Esto nos enseña que no es posible controlar todo lo que encontramos en el camino pero sí tenemos una aliada para convertir o transformar las experiencias que vivimos. Por ejemplo, en escenarios como el actual, adquieren gran importancia las redes colaborativas de trabajo que permiten unir a profesionales y conectarlos con emprendedores, colegas, potenciales clientes y aliados en una sinergia donde se complementan y crean nuevas alternativas de empleo a partir de un esfuerzo conjunto.

Un concepto de trabajo en red que no es nuevo y que encuentra sus bases en la filosofía Ubuntu, una gran enseñanza que Sudáfrica aportó al mundo resumida en esta afirmación: “una persona es persona en razón de las otras personas". Esta filosofía plantea la necesidad de articularnos como comunidad, como familia, como sociedad. Solo así aumenta de manera progresiva la capacidad resiliente. El espíritu Ubuntu se sustenta en la suma de fuerzas y en el apoyo colectivo como poder movilizador para trabajar por un bien común.

En ese marco puede afirmarse que como profesionales, empresarios o emprendedores nuestro único fin no es ver crecer los número, ser lo más reconocidos, tener el primer puesto del mercado, sino también generar un impacto social, traducido en cómo podemos ser útiles y relevantes a una comunidad y perseguir un beneficio más cooperativo que competitivo. Para gestionar la incertidumbre y el riesgo, necesitamos más que nunca la certeza de la solidaridad, de la empatía y de la inteligencia colectiva, esto se logra pasando del yo al nosotros. No estamos solos en esto.

La crisis nos muestra hoy que actuar y proceder individualmente no es el camino para transitarla. El desafío que tenemos es lograr articularnos, cohesionarnos como comunidad, como familia, como sociedad. Si en este contexto las empresas buscan reinventarse, no solo deben hacerlo desde lo virtual, también es necesario volver la mirada hacia las personas, pues solamente a través de vernos como una misma familia, podemos lograr el progreso y aumentar la capacidad resiliente propia y de un país y del mundo.

Hoy los invito a que seamos más lo que nos sumemos en este reto de ser resilientes, de sembrar una visión y actitud constructiva, hagamos de la resiliencia una aliada en el recorrido diario de nuestras vidas.

*CATALINA SUESCUN TORRES - Fundadora y directora INSPIRA
Consultora organizacional, conferencista y facilitadora en resiliencia, liderazgo y comunicación asertiva. Docente universitaria. inspirametodo@gmail.com

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