‘El matrimonio y el celibato son vocación de amor'

‘El matrimonio y el celibato son vocación de amor'

Opinión del teólogo Fabián Salazar sobre qué tan viable es que la Iglesia quite el celibato.

Padre Alberto Linero

Padre Alberto Linero.

Foto:

Facebook del padre Linero

06 de septiembre 2018 , 10:52 p.m.

La decisión de Alberto Linero de dejar el sacerdocio, argumentando que se había cansado de la soledad, volvió a poner en el ojo público si la Iglesia Católica debería de quitar el celibato.

El teólogo Fabián Salazar Guerrero opinó sobre qué tan viable es esta opción y argumentó sobre el amor.

La opinión

Existen casos de sacerdotes que dejan su ministerio o que cambian de Iglesia para contraer matrimonio sin dejar el presbiterado. Cuando suceden estas situaciones en sacerdotes mediáticos, surge de nuevo la pregunta en la opinión pública, si se debería tener un clero, dentro de la Iglesia Católica Romana, que pueda optar por tener una vida matrimonial.

Frente a estos cuestionamientos la Iglesia Católica tiene una posición definida y es que no se abre a discusión de este tema. Es posible que en el futuro frente a nuevas situaciones pastorales, renovados desarrollos magisteriales y doctrinales, se ocasione cambios en esta disciplina. Sería de igual manera valioso tener en cuenta la experiencia eclesial del diaconado permanente.

Pero más que centrarse en la dualidad sacerdocio – matrimonio se pueden tener en cuenta otros marcos de referencia que los muestran como realidades con alegrías y dificultades humanas:

-El propósito debe ser la realización de la persona. Así como existen sacerdotes plenamente felices y realizados con su celibato, existen también muchos feligreses casados que se sienten viviendo una gran frustración de su vida en pareja. El asunto más allá de estar casados o no, es la felicidad y el sentido que se encuentre a la existencia en el estado en que se vive y que nace de la alegría de vivir y de la fe que lo acompaña.

-El celibato es una vocación y no todos están preparados para ello. Por eso que es prioritario un proceso inicial de discernimiento y una selección sacerdotal más ponderada, junto a un proceso permanente de acompañamiento para vivir este servicio de amor. Algunos jóvenes comienzan su carrera sacerdotal, sin tener la madurez suficiente o sin haber crecido en experiencias de vida, lo que hace que más tarde entren en crisis y esto agravado por una existencia que cae en la rutina, el estrés, la falta de tiempo para la oración y el surgimiento de la desilusión.

-El tema de fondo en la actualidad no parece ser el matrimonio sacerdotal sino la soledad que muchos sacerdotes sienten. Es conveniente decir que en muchas ocasiones, este sentimiento de soledad que experimentan los presbíteros, también es responsabilidad de las comunidades de fieles, ya que no acompañan a sus pastores con se requiere, los dejan solos en sus dificultades, los critican por todo, no los acogen cuando lo necesitan y los abandonan al pasa el tiempo, particularmente cuando están ancianos.

El asunto preocupante es que el sentimiento de soledad parece generalizarse y que cada día más gente se siente realmente sola así estén en comunidades o estén casados. Este es un llamado profundo como humanidad a preguntarse a qué se deben esos vacíos existenciales que cada día se expresan en descontento, depresión y sinsentido.

- Pensar que el sacerdocio es un estado difícil y que el matrimonio es uno fácil es desconocer la realidad de la vida. Algunos fracasan en ambos estados, pues antes que compromisos son vocación de amor que piden vencer en la cotidianidad desafíos de la convivencia, las tentaciones de la inautenticidad y los miedos reales e imaginarios. Por otra parte es también muy respetable la decisión de aquellas personas que por opción de vida, deciden permanecer vírgenes o mantenerse en este estado hasta su matrimonio, en una sociedad que parece ver con desprecio este valor.

- El celibato no es sólo una condición del estado religioso católico. Muchos científicos, voluntarios sociales, artistas, académicos, científicos entre otros, optaron por una vida célibe sin matrimonio en pro de consagrarse a sus trabajos, misiones o búsquedas. Además para muchas confesiones es una posibilidad positiva de amor universal, de libertad y de entrega a la propia vocación, de evolución espiritual y de servicio.

-El celibato no es en sí mismo malo o bueno, sino que depende de la intención de corazón y la autenticidad que lo motiva a vivirlo.

Teólogo Fabián Salazar Guerrero
Bloguero ELTIEMPO.COM

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.