Moda sostenible, una apuesta incipiente

Moda sostenible, una apuesta incipiente

Diseñadores nacionales le apuestan a la confección de prendas conscientes con el planeta.

Moda sostenible

La más reciente colección de Juan Pablo Martínez está elaborada con jeans reciclados.

Foto:

Claudia Rubio / EL TIEMPO

Por: Juliana Villegas Arias - Especial para EL TIEMPO
22 de marzo 2019 , 09:21 p.m.

Cuando el diseñador Juan Pablo Martínez decidió cambiar radicalmente su enfoque, pues se sentía saturado y sin norte, prefirió cerrar su tienda en Bogotá antes que continuar de la misma manera. Eso fue hace nueve años. 

Sin embargo, pronto encontró un nuevo camino: la moda ‘eco’, término que conoció luego de presentar algunas prendas en Ginebra (Suiza), durante la celebración del Año Internacional de la Diversidad Biológica, que tuvo lugar en el 2010.

Casualmente los abrigos que mandó eran de lana orgánica (de ovejas alimentadas con pasto), uno de los muchos pilares del diseño sostenible. En este momento, en Colombia se hablaba poco o nada del tema.

A partir de este evento, el creador indagó en internet, donde descubrió la labor de media docena de diseñadores internacionales. Para él fue una revelación. “Esto me planteó hacer la moda desde otro nivel y generar un impacto en la gente”. Fue así como contactó un showroom de moda en Filadelfia (EE. UU.), y desde el 2013 trabaja con él.

Aunque su quehacer está alejado del glamur de las pasarelas, se siente satisfecho con los resultados. No solo lanza una colección al año, que vende fuera del país, sino que también dicta talleres a población vulnerable y artesanos a quienes les enseña cómo mejorar sus productos para que puedan vivir de su venta, y da charlas de moda sostenible.

La moda sostenible minimiza el impacto en el medio ambiente y maximiza los beneficios de las personas que trabajan en la cadena

Un comienzo tímido

Como él, marcas pequeñas y diseñadores jóvenes le están apostado en nuestro país a la creación de prendas más conscientes con el planeta. Esto quiere decir, “una moda que minimiza el impacto en el medioambiente y maximiza los beneficios de las personas que trabajan en la cadena”, afirma el diseñador.

Pero además involucra temas como el uso consciente de materiales naturales orgánicos (libres de pesticidas), cuero vegano y telas recicladas; lo hecho a mano y lo artesanal; el slow fashion o la ropa sobre medidas; el diseño que respeta las tradiciones de una región; el no desperdicio o la utilización de la tela completa (o al menos la mayor parte); el fair trade o comercio justo; la producción y el consumo responsable, y el rescate del valor de las prendas, algo que se perdió en medio del hiperconsumismo en el que se encuentra inmersa la sociedad actual.

Según Martínez, de la moda sostenible se empezó a hablar en el 2007 después del estreno del documental Una verdad incómoda, en la que el exvicepresidente de Estados Unidos Al Gore puso sobre la mesa el espinoso asunto del calentamiento global y sus efectos. En él la moda no sale bien librada, pues la industria textil es una de las más contaminantes del planeta.

Moda sostenible

Manuela Peña hace propuestas de diseño simple y atemporal.

Foto:

Cortesía de Religare

Otro punto de quiebre, dice, fue la tragedia del Rana Plaza en Daca, capital de Bangladés, donde murieron 1.127 personas; el edificio albergaba, en su mayoría, fábricas de ropa.

Según un informe publicado por EL TIEMPO el año pasado, en Bogotá una persona consume en promedio de 7 a 19 kilos de material textil al año y entre 360 y 600 toneladas de textiles van a parar diariamente al relleno Doña Juana.

Esta circunstancia, y otras muchas en las que la industria es directamente responsable, ha sido detonante para algunos diseñadores de moda que, preocupados por su huella en el planeta, han decidido hacer algo al respecto.

Marcas sostenibles
Moda sostenible

Sylvia Andrade crea piezas sobrepuestas para usar los retazos sobrantes de los cortes.

Foto:

Andrés Oyuela

La más reciente colección de Juan Pablo Martínez, por ejemplo, está elaborada con jeans reciclados y próximamente hará lo mismo con camisetas deportivas elaboradas en poliéster, material que, al igual que el plástico, demora siglos en degradarse.

La diseñadora Diana Gómez, fundadora de Lish Clothing, se sumó a esta lucha con una marca conceptualmente desligada de las tendencias y las temporadas, que usa materiales naturales –algunos orgánicos– y poliéster reciclado, y un patronaje que no deja residuos de corte.

“Este año empezamos a hacer upcycling (reciclado) de nuestras prendas de stocks más antiguos. Además, de todo el papel sobrante de nuestro patronaje hacemos etiquetas”.

La marca Sya Hand Made, creada por Sylvia Andrade, está en camino de ser sostenible en la mayor parte de sus procesos: desde la selección de materiales nobles con bases naturales o de alta calidad que aseguren una buena vejez en las prendas diseñadas, pasando por la confección de piezas atemporales, hasta un empaque elaborado con materiales reciclados.

“También contamos con marquillas que son bordadas a mano por un grupo de mujeres que va creciendo de nuestra mano a medida que la marca lo hace. Además, hemos creado colecciones con piezas sobrepuestas para utilizar los retazos sobrantes de los cortes y así disminuir la cantidad de desechos textiles en el taller”.

En la onda de las telas naturales también se encuentra la marca Religare, de la diseñadora Manuela Peña, que siempre está en búsqueda de materiales respetuosos para darle vida a su propuesta de diseño simple y atemporal.

Moda sostenible

Diana Gómez usa materiales naturales y poliéster reciclado.

Foto:

Claudia Rubio / EL TIEMPO

“Trabajamos con comunidades indígenas y preservamos sus saberes a través de la ropa; así mismo, investigamos el uso de tintes naturales”, afirma. Pero ninguna de estas iniciativas –ni las muchas otras que hay en el mercado local– resulta efectiva si el comprador no se une a la causa.

“El cambio llegará cuando el consumidor cambie la manera en que se relaciona con las prendas que adquiere. Que elija no volver a gastar en algo que no está dentro de ese marco general de sostenibilidad y compre lo que sí. Por eso, cuando quiera hacerse con una prenda al menos pregúntese: ¿quién se va a beneficiar realmente de esa compra?”, concluye Martínez.

Es un cambio cultural que toma tiempo

Aunque cada vez más marcas y diseñadores le apuestan a la moda sostenible, este sigue siendo un término relativamente desconocido para el público general.

“Al principio hay cierta reticencia a lo nuevo y son muy pocos los que se atreven a dar el primer paso; ellos son los innovadores”, explica la diseñadora Diana Gómez.

No obstante, para ella este es todavía un mercado de nicho. “Hay mucha gente que no sabe qué es, otra que sabe pero no esta dispuesta a cambiar sus hábitos, al menos no inmediatamente, y que eventualmente tendrá que migrar. Así como hay personas que lo llevan muy arraigado, otras van acercándose por motivos diferentes hasta que lo entienden y lo adoptan”.


JULIANA VILLEGAS ARIAS
ESPECIAL PARA EL TIEMPO@Juli_Villegas_A

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