‘Soy más rápida que mis miedos, más rápida que lo que yo misma creía'

‘Soy más rápida que mis miedos, más rápida que lo que yo misma creía'

Por casi 10 años Linda Palma no hablaba de su enfermedad, hoy invita a otros a romper el silencio.

Linda Palma

Además de retomar su trabajo, la barranquillera se volvió imagen de la organización de la Carrera de la Mujer y de Adidas.

Foto:

Cortesía Ricardo Pinzón Hidalgo

Por: Pilar Bolívar
05 de abril 2020 , 12:39 a.m.

“Nadie sabía lo que yo padecía; me callaba y calmaba sola mis dolores y molestias. La inyección que me aplicaba me producía una incomodidad tremenda, me dejaba la piel con hematomas y me desarrolló un cuadro de depresión. El día que me solté y dije ‘soy una paciente de esclerosis múltiple’ fue lo más liberador de mi vida”, cuenta una Linda Palma segura de sí misma y convencida de que esta enfermedad llegó “para algo bueno en mi vida y en las de muchas personas”.

Pero llegar a este punto no fue nada fácil para la barranquillera de 35 años que, a la edad de 22, cuando apenas comenzaba su carrera como presentadora del canal Citytv –después de participar en el ‘reality show’ Señorita Bogotá–, y tras sufrir un ataque de vértigo en la universidad donde seguía sus estudios de Ciencia Política y Gobierno, fue diagnosticada con esta condición.

Se trata de un ataque del propio sistema inmune a la mielina, la sustancia que envuelve las fibras nerviosas o neuronas. Así, los impulsos nerviosos se ven entorpecidos o directamente interrumpidos, por eso desencadena la pérdida paulatina o completa de ciertos músculos. Y si bien no cobra la vida del paciente, debilita tanto sus capacidades básicas que lleva a muchos a la autoderrota.

“Uno no puede pretender que pase de un día para otro. Puede pasar, pero en mi caso, moldear mi mente llevó tiempo. Duré tres años con negación de la esclerosis. No creía en los diagnósticos, me sentía bien, me veía bien y era asintomática. Tuve muchas ‘peleas’ con Dios porque no entendía por qué me eligió a mí para sufrir esta enfermedad tan complicada”, cuenta la presentadora de ‘Show Caracol’, la sección de entretenimiento de ‘Noticias Caracol’ a la cual llegó en 2016 tras varios años trabajando en ‘realities’. Precisamente, dos semanas después de su anhelado debut en el set de noticias, Linda sufrió la más fuerte recaída que la sacó del aire por varios meses. El miedo se apoderó de ella.

“¿Para qué intentarlo si haré el ridículo? Ese era un miedo muy grande. Como perdí la movilidad de mis piernas y la capacidad de caminar, me llenaba de terror no poder volver a hacer todo, desde lo más elemental”, cuenta Palma.

Uno no puede pretender que pase de un día para otro. Puede pasar, pero moldear mi mente llevó tiempo. Duré tres años con negación. No creía en los diagnósticos, me sentía bien y era asintomática

Sin embargo, hoy ni el miedo ni las limitaciones físicas ocasionadas por la enfermedad son un impedimento para la presentadora, quien fue imagen de la Carrera de la Mujer 2019 y estos días protagoniza la campaña regional de una marca de ropa deportiva, además de estar a punto de lanzar su propio libro, ‘La vida es Linda’, que ahonda en su cambio de mentalidad ante la enfermedad.

¿Cómo dio el paso de luchar contra la esclerosis y, ahora, aceptarla como parte de usted?

Después de tres años de pelear, armar drama y caos, llegó el día en que me senté y dije: ‘listo, esta enfermedad hace parte de mi organismo; yo me encargo de reforzarla con mis pensamientos y mis malos hábitos’. Solo tenía dos opciones: vivir renegando y dejar que pasaran los años, o tener conciencia, aceptarla y seguir mi vida con ella. Desde entonces perdí el miedo de hablar de la esclerosis, el ‘secreto’ que guardé casi diez años. Al ser una condición irreversible, yo les digo a muchos pacientes que me escriben por redes sociales que yo sigo teniendo mi enfermedad, esta sigue en mi organismo, las lesiones están en mi cerebro, pero mi mente ha cambiado la forma en que la percibo. No verla como un enemigo, sino como herramienta para ser una mejor persona, aprender y enseñar ha sido clave para llevarla tranquilamente.

Después de la guerra silenciosa contra la enfermedad, ¿por qué se animó a escribir sobre ella?

Tomé la decisión de hablar en detalle de mi experiencia porque quiero que sea un ejemplo para la gente que puede sentirse en caos, y no solo por una cuestión médica, sino por cualquier situación que la descompense. Quiero que muchos piensen: ‘si ella pudo, yo también puedo salir adelante y sentirme bien’. También quiero recordarle a los lectores que en todos los lugares está Dios y que todo es un regalo de Él –inclusive las enfermedades– para disfrutar el momento que es la vida.

¿Cómo es su relación con otros pacientes?

A diario recibo al menos un mensaje en torno a la esclerosis múltiple. Bien sea el paciente o personas que lo rodean (familiares o amigos). Las que más me escriben son las madres de muchos que buscan un consejo a la hora de acompañar a sus hijos en sus procesos con la enfermedad. Yo les comparto mi historia para que les sirva de apoyo, pero está claro que no soy neuróloga y tampoco tengo el poder de darles un medicamento o una receta mágica porque cada tratamiento es diferente y cada paciente requiere cuidados particulares. Sería muy irresponsable de mi parte decirles ‘mira, te funciona esto, porque a mí me pareció lo mejor para X o Y situación’.

¿Cómo ha sido el rol de su familia en su proceso?

Mi familia –incluyo en ella a mi novio, Diego Pulecio– fue vital, sobre todo porque a pesar del dolor y la preocupación o expectativa que estuvieran sintiendo por mi condición, nunca me trataron ni me vieron con lástima; siempre me impulsaban a sentirme y a estar bien. Y eso es importante para que los pacientes tengamos una recuperación óptima, nos exijamos y no nos quedemos en ‘pobrecito yo’. Sí, necesitas a alguien que te diga: ‘te amo y sabes que conmigo cuentas, pero pa’ delante porque no puedo permitirte la autocompasión’.

¿Y con Dios?

Mi relación con Dios mejoró mucho, aunque siempre ha sido buena. Ahora no lo cuestiono, sino que le agradezco infinitamente que esto me haya pasado. Lo amo más porque entendí que me envió esta prueba en ese momento de mi vida porque tenía que vivirla, porque me convirtió en un mejor ser humano y porque quería que yo le llevara luz a la gente que me rodea y la única forma en la que podría aprender eso era pasando por esa situación. Si discutí, peleé o renegué en algún momento, es una reacción normal del ser humano al estar asustado ante miles de dudas y de pensamientos –no me siento mal de haber actuado así porque era la forma en la que las cosas debían pasar–; y ahora sigo más que dispuesta a ayudar a la gente que puede estar pasando un momento de negación debido a algún temor.

¿Cuál fue ese gran miedo que hoy mira por el retrovisor?

Tenía varios, pero me asustaba mucho el no ser capaz o no poder hacer las cosas. La gente no esperaba tanto de mí y me decían: ‘tú no podrás hacerlo’, ‘¿para qué lo intentas si con tu condición eso no se puede lograr?’. Y me dejé apoderar por esa mentalidad. Cuando empecé a correr, que fue un reto que asumí el año pasado al ser elegida imagen de la Carrera de la Mujer 2019, sentí, de nuevo, mucho miedo porque nunca había corrido; menos después de la recaída. Cuando acepté pensaba: ‘¿qué tal que llegue a la mitad y no pueda?, ¿qué tal me fatigue y no pueda seguir?, ¿qué tal, qué tal, qué tal?…’. Estaba bloqueada. A pesar de todo, empecé a pensar: ‘voy a conseguirlo’, y lo seguía intentando. Pero volvía la duda y siempre me debatía entre sí puedo, no puedo.

Y ¿cómo lo logró?

Cuando nos reunimos con la organización de la Carrera de la Mujer, les puse muchos peros: pero es que no hago deporte, pero ¿qué tal haga el ridículo?, etc. Estaba muy cerrada; sin embargo, el presidente de la carrera me habló de una forma tan sincera y me contó su experiencia con el deporte, que me llamó mucho la atención. Sobre todo me llamó la atención que ellos creyeron en mí y no por mi imagen, sino por lo que soy capaz de lograr. Me inscribí en el gimnasio, contraté un entrenador personal, empecé a modificar mis hábitos alimenticios y todo empezó a cambiar. Al ver al mes y medio o dos meses que corría un kilómetro, y al poco tiempo, dos kilómetros y que iba avanzando mientras cada día me exigían más y más porque mi cuerpo, mi mente y mi corazón respondían, eso fue lo más valioso.

¿Y el ego? ¿Pudo ser otro miedo?

Tanto la esclerosis como el ego fueron dos grandes temores y no pondré uno sobre otro. En un momento de mi vida me sentí imprescindible para el trabajo; asumí: ‘si no soy yo, nadie más podrá hacer lo que yo hago, nadie podrá hacer las cosas tan bien y con tanta pasión como las hago yo.’ Y tener que desprenderme de eso y darme cuenta de que en realidad son miles de personas que también lo hacen con ese empeño fue muy complicado; y fue peor cuando me vi acostada en la cama sin poder moverme, ni hablar ni ver bien, sin una serie de facultades necesarias no solo para mi trabajo, sino elementales para vivir, y fue cuando dije: ‘extraño mi vida, mi trabajo, quiero estar en el set, pero no tengo ninguna opción de lograrlo porque no tengo ninguna herramienta a mi favor’. Esa parte fue tan fuerte, y por ello tanto el ego como la enfermedad tuvieron el mismo impacto en lo que hoy es mi vida y en mi proceso.

¿Cómo pasó de la inmovilidad a ser el motor de una campaña para Adidas?

La campaña se llama ‘Faster than’, que significa ‘Más rápido que’, y me eligieron como una figura que puede inspirar o motivar a que mucha gente se quite el miedo y se atreva a realizar cosas, a decirse: ‘soy más rápido que mis miedos, soy más rápido que lo que yo mismo creía’. Y me invitaron por la recuperación que tuve de la esclerosis múltiple. Efectivamente, fui más rápido que mi propia mente. Nunca me imaginé haciendo todo lo que hago ahora (inclusive corriendo). Seguramente dentro de este camino tendré muchas historias por escuchar, pues todos tenemos la capacidad de ir más rápido que nuestros temores.

PILAR BOLÍVAR
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