El deporte como resistencia

El deporte como resistencia

EE. UU. ganó la Copa Mundial Femenina de Fútbol: una victoria llena de profundas reivindicaciones.

Selección femenina Estados Unidos

Una de las grandes figuras de la selección estadounidense en el Mundial fue Megan Rapinoe (gafas rojas), quien anotó 6 goles y dio 3 asistencias.

Foto:

EFE

Por: Karen Ariza Carranza - Razón pública
21 de julio 2019 , 04:05 p.m.

Estamos viviendo el momento más mediático de la historia del fútbol femenino. A inicios de mes, el equipo femenino de Estados Unidos consiguió su cuarto título mundial.

La conmoción causada por esta victoria ha sido tal que Mark Parker, presidente de Nike, afirmó: “La camiseta de local de USA femenil es ahora la camiseta de fútbol número 1, masculina o femenina, que más se ha vendido en Nike.com en una sola temporada”.

Estados Unidos, que no era propiamente un país futbolero, ha convertido la selección femenina en un símbolo patriótico. La bandera de la selección busca elevar el orgullo patrio con el lema: ‘Una nación, un equipo’ (‘One nation, one team’).

Entre las jugadoras destacan: Megan Rapinoe, Alex Morgan, Carli Lloyd, Tobin Heath, Julie Ertz y Rose Lavelle, quienes son las nuevas ídolos entre los futboleros. Con su lema patriótico incluyen a “una hija futbolista” en la lista de deseos del ‘sueño americano’.

La fama de la liga femenina ha sacado a relucir la piedra en el zapato del fútbol: la brecha salarial entre hombres y mujeres profesionales. La selección estadounidense femenina puso en boca de todos la pregunta: ¿qué tan lejos estamos de la igualdad salarial bajo resultados positivos?

El fútbol femenino ha demostrado ser un aliado poderoso de los asuntos de género, libertad de expresión e igualdad salarial y, últimamente, con mucha fuerza también, para la representatividad.

Tanto así que la serie de televisión ‘Los Simpson’ sacó una caricatura en apoyo a la resistencia de las futbolistas: vemos a Lisa Simpson, probablemente la caricatura más popular de una niña, imitando la popular celebración de Megan Rapinoe.

Rapinoe es la capitana del equipo y, sin duda, el nuevo ícono gay y feminista debido a su lucha en contra del sexismo, la homofobia y la desigualdad.

Embajadora del fútbol

La capitana estadounidense entendió que sin una férrea oposición pública a quienes mantienen políticas desiguales no existirá un verdadero cambio. Rapinoe ha acusado a Donald Trump de misógino, machista, sexista y racista. Además, ha acusado a la Federación Internacional de Fútbol Asociación (Fifa) de no mostrar respeto por el fútbol femenino.

El 7 de julio, Estados Unidos derrotó 2-0 a Holanda en la final del Mundial femenino. Este juego coincidió con las finales de la Copa América y la Copa de Oro, por lo que Rapinoe declaró en contra de la Fifa: “Pero si realmente te importa que la brecha deje de crecer, no programes tres finales el mismo día. Es una idea terrible ponerlas todas juntas el mismo día. Esta es la final del Mundial”, dijo.

De hecho, al terminar la final, las 57.900 asistentes de la final del Mundial en Lyon exclamaron: ¡Salarios igualitarios! –‘equal pay’ en inglés–. Aquel grito en el minuto 90 nos da la impresión de una actitud más participativa de las fanáticas del fútbol femenino en el mundo.

Jill Ellis, la directora técnica del equipo, afirmó: “Megan fue hecha para estos momentos, para ser la vocera de otros. Es increíblemente elocuente, creo que habla desde el corazón, y precisamos gente así en el fútbol, que sea honesta y llame las cosas por su nombre”.

Ellis también hizo historia en Francia al convertirse en la única mujer con este cargo que ha conseguido ganar dos mundiales consecutivos. De hecho, solo el entrenador italiano Vittorio Pozzo lo había logrado en Italia 1934 y Francia 1938.

A pesar de retar a la autoridad, Rapinoe fue indiscutiblemente la capitana de la selección nacional y el mismo Gianni Infantino, presidente de la Fifa, se mostró contento al entregarle el balón y la bota de oro del Mundial, los dos títulos individuales más importantes del certamen.

Estos hechos recientes demuestran que los liderazgos de las estrellas deportivas tienen un potencial distinto y especial en las comunidades porque son considerados ídolos, o mejor aún, héroes, como lo es ahora Megan Rapinoe para las feministas.

Rapinoe es el caso de una futbolista estrella rebelde que va en contra de lo establecido, por lo que se ha ganado la admiración del público futbolero. Casos similares son Maradona y Cruyff, que siempre le añadieron un extra al mundo del fútbol. Como ellos, Rapinoe es ahora el personaje del momento en los periódicos del mundo, y no solo los deportivos.

Seguramente seguirá creciendo como una figura que irá más allá del fútbol. Rapinoe es el nuevo ícono gay y feminista, que además justifica sus ideologías liberales e inclusivas con apoyos en escenarios deportivos del mundo. Una propaganda ideológica única y emotiva: la perfecta combinación a favor de los derechos de la mujer y la comunidad LGBTIQ.

La fiesta de celebración por la victoria de la final del Mundial femenino se celebró en las calles de Nueva York. Durante el festejo, Rapinoe tomó nuevamente la batuta para dejar un emotivo mensaje de inclusión y diversidad tras desfilar ante 300.000 personas: “Tenemos el pelo rosa y el pelo morado, tatuajes y rastas, tenemos chicas blancas, negras y lo que hay en medio. Tenemos chicas heterosexuales y chicas gays y ustedes son más que hinchas”.

KAREN ARIZA CARRANZA * - RAZÓN PÚBLICA **
* Politóloga. Periodista e ‘influencer’ deportiva. Este artículo fue editado por EL TIEMPO.
** Razón Pública es un centro de pensamiento sin ánimo de lucro que pretende que los mejores analistas tengan más incidencia en la toma de decisiones en Colombia.

Goleadora y rebelde, la historia de Megan Rapinoe
Megan Rapinoe

Megan Rapinoe, capitana de fútbol de la selección de Estados Unidos, es abiertamente homosexual.

Foto:

Carlo Allegri / Reuters

“Soy una protesta andante”, dijo Megan Rapinoe antes del pasado Mundial de fútbol femenino. El mismo que quedará en la memoria de los aficionados como un escenario en el que las futbolistas levantaron su voz contra la desigualdad.

Pero Rapinoe no solo es una ‘protesta andante’ por sus declaraciones públicas y posiciones progresistas: hace dos años, cuando sonó el himno de su país antes de un partido entre Seattle Reign (su actual equipo) y el Chicago Red Star, la futbolista se puso de rodillas y no se levantó hasta que el himno terminó. Esto lo hizo como un acto de solidaridad con Colin Kaepernick, el jugador de la NFL que protestaba contra la violencia que sufren los afroamericanos.

Además, en un partido contra España este año, la capitana del equipo estadounidense no se puso la mano en el corazón ni cantó el himno nacional para protestar contra la postura del gobierno de Donald Trump hacia las minorías.

Rapinoe también participa en una fundación llamada Common Goal, creada por el jugador del Manchester United Juan Mata, en la que varios futbolistas donan el 1 % de su salario para financiar programas que promuevan el desarrollo social mediante el fútbol.

Ahora la conversación nos tiene que llevar al siguiente nivel. ¿Cómo van a apoyarnos? Las mujeres queremos continuar adelante. Estamos listas para la igualdad salarial

Nacida para el fútbol

Megan Rapinoe, de 34 años, es originaria de Redding, California. Cuando cumplió 3 años empezó a jugar fútbol debido a la admiración que sentía por su hermano mayor. Durante su juventud jugó en varios equipos que dirigía su padre, Jim. Luego jugó para el equipo del Olympic Development Program, en la categoría sub-14 en 1999. Cuando tenía 17 años fue parte del Elk Grove Pride en la Women’s Premier Soccer League, de la tercera categoría de fútbol estadounidense.

Después de pasar por el equipo universitario Portland Pilots de la Universidad de Portland, llegó en 2009 a su primer club profesional. Había sido fichada por el Chicago Red Stars para la primera liga femenina profesional de fútbol en Estados Unidos. Fue una experiencia que le dio gran confianza porque jugó de titular 17 de los 18 partidos que disputó con el equipo, anotó dos goles y asistió otros tres.

En agosto de ese año fue llamada para formar parte del equipo All-Star, conformado por las mejores jugadoras del campeonato. Sus primeros pasos en el fútbol profesional le permitieron jugar en Australia y Francia, hasta que en 2015 llegó al Reign, equipo donde juega actualmente.

En la selección absoluta de Estados Unidos, donde debutó en 2006, ha conseguido dos copas del mundo y tres copas de oro. Pero sus retos más importantes están más allá de la cancha: que su lucha contra la homofobia y a favor de la igualdad de género sigan impactando y dando que hablar.

Con información de EFE

Una brasileña, por encima de Neymar y Pelé
Marta

Marta, la gran estrella del seleccionado femenino de fútbol de Brasil.

Foto:

Reuters

Brasil es sinónimo de buen fútbol y por eso no es de extrañar que la persona que más goles ha anotado en los mundiales sea de ese país. Lo que no mucha gente sabe es que esa persona no es un hombre, sino una mujer: Marta Vieira da Silva.

Durante la pasada Copa del Mundo de Francia, esta futbolista de 33 años se convirtió en la máxima goleadora en la historia de los mundiales, al lograr, en sus cinco participaciones en esta competencia, un total de 17 anotaciones. Una más que Miroslav Klose (16) y dos más que su compatriota Ronaldo (15). Además, en la selección absoluta de Brasil, Marta es la reina de los artilleros con 110 goles, por encima de leyendas como Pelé (77) o Ronaldo (62), y figuras de hoy como Neymar Jr. (60).

Pero romper récords y hacer goles es apenas un paso en su lucha por la igualdad. Marta recuerda que “nadie aceptaba que una niña corriera detrás de la pelota entre niños”.

Y, aunque se sentía discriminada, nunca dejó de luchar por su pasión. Pasó por clubes de Brasil, como Santos y Vasco da Gama, y el club sueco Umeå IK. Actualmente juega en el Orlando Pride de la máxima categoría del fútbol femenino de Estados Unidos.

Cuando Brasil fue eliminada del Mundial de Francia, la capitana afirmó frente a las cámaras de televisión: “No va a haber siempre una Formiga, no va a haber siempre una Marta, no va a haber siempre una Cristiane. El fútbol femenino depende de ustedes para sobrevivir. Piensen en eso. Lloren al principio para sonreír al final”.

Con su discurso por la eliminación, Marta hizo un llamado a las niñas futbolistas a que entrenen más, a que se queden ‘más que los 90 minutos’.

Su vida y lucha hizo que ONU Mujeres la nombrara embajadora de buena voluntad. Allí “dedicará sus esfuerzos a apoyar el trabajo de ONU Mujeres para la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en todo el mundo, inspirando a mujeres y niñas a desafiar estereotipos, superar barreras y cumplir sus sueños y ambiciones, incluyendo el área del deporte”, afirman en su página web.

Marta Vieira da Silva no solo es la máxima artillera de la selección de Brasil, y del planeta fútbol, también es un ejemplo para todas las niñas del mundo.

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