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Nos quejamos y aburrimos, pero seguimos montados en el mismo carrusel

Nos quejamos y aburrimos, pero seguimos montados en el mismo carrusel

De tu lado con Alex

04 de agosto 2021 , 12:00 a. m.

¿Algunas veces se han sentido como si estuvieran montados en un carrusel de feria? ¿Acaso no han tenido la percepción de que ustedes, sus familiares, sus hijos y su pareja van sobre un caballo color pastel que da vueltas y vueltas mientras en el fondo suena una melodía linda, pero igualmente repetitiva?

(Le puede interesar: Nunca podremos comprar tiempo, ni pasado ni futuro)

Es clave ser creativos: Nadie más va a generar los cambios que deseamos en nuestra vida. Nadie nos salvará de la monotonía del día tras día. 

Foto:

123rf

Día tras día seguimos las mismas rutinas e incluso mostramos las mismas reacciones ante los diferentes escenarios que se nos van presentando Voy a describirles el que puede ser un día normal para muchos: tan pronto se despiertan, ya están renegando porque comenzó un nuevo día y se sienten agotados; encienden el celular, escudriñan las redes sociales y no pueden evitar comparar sus vidas con las de los demás; si tienen pareja, quizás (¡solo quizás!) se volteen a darle ‘un besito de buenos días’... y luego cada uno emprende su afanado camino. ¿Y si hay hijos? Los despiertan, desayuno exprés y los mandan al colegio físico o virtual después de hacerles las ‘preguntas de rutina’.

(Vea también: Perdonar a otros para sanar nosotros)

Nos preocupamos reiteradamente por los mismos temas: el costo de
la vida. La falta de dinero. Las ganas de salir de vacaciones. El bienestar de nuestros padres e hijos. Nuestra salud. El futuro incierto. La situación nefasta del país. “¿Mi pareja realmente me ama o tiene otra/o?”.

Y así pasan los días y los años. Nos quejamos, victimizamos y aburrimos, pero seguimos montados en el mismo carrusel. Pareciera que preferimos dar vueltas y vueltas sin rumbo fijo, con tal de no sentir la incomodidad de iniciar algún cambio. Wayne Dyer decía: “Si uno siempre hace lo mismo, siempre va a obtener los mismos resultados”. Pareciera obvio, y sin embargo nos seguimos extrañando cada vez que, a pesar de repetir actos y actitudes, seguimos obteniendo los mismos resultados no deseados.

Nos sorprendemos cuando al hacerles a nuestros hijos las preguntas de siempre, ellos nos responden con los mismos monosílabos. Nos ofendemos cada vez que le gritamos al del taxi por ser atravesado y nos responde con otro insulto más ofensivo. Nos desilusionamos cuando saludamos a nuestra pareja con un besito inofensivo en la mejilla y nos devuelve el mismo... ¡o más chiquito! Nos estresamos porque no obstante desvelarnos por el futuro, no se pagan las cuentas ni tenemos solución a la vista.

(Además: Pregúntale a la tortuga)

Nadie más va a generar los cambios que deseamos en nuestra vida. Nadie nos salvará de la monotonía del día tras día. En vez de preguntarles a nuestros hijos ‘cómo estuvo el día’, intentemos contarles una anécdota simpática del nuestro. En lugar de saludar a nuestra pareja con un pico, lancémonos a darle un beso apasionado. En vez de preocuparnos, ocupémonos de nuestros problemas. En lugar de compararnos con los demás, seamos nuestra mejor versión.

La única manera de bajarnos del carrusel de la vida es decidiendo hacerlo. Hoy, ¿usted está dando las mismas vueltas o por fin va a decidir bajarse?

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