La diseñadora que amarra la paz con uniformes en desuso de la Policía

La diseñadora que amarra la paz con uniformes en desuso de la Policía

La diseñadora lanza una colección de maletines y morrales con prendas que desechan los agentes.

María Luisa Ortiz

A los 360.000 uniformes que desechaba la Policía Nacional anualmente se les encontró un nuevo uso como maletines, morrales y cartucheras para estudiantes.

Foto:

Robert Romero-CMMC (Corporación Mundial de la Mujer Colombia)

Por: Flor Nadyne Millán
24 de enero 2020 , 07:36 p.m.

Cada año, 360.000 uniformes n.º 4 de la Policía Nacional que quedaban en desuso eran incinerados, picados o destrozados. Además de que se convertían en un producto de desecho porque no se les encontraba otra utilidad, e incrementaban la huella de CO2 al sumarse a los miles de millones de textiles que se desperdician en el mundo en el mismo lapso.

María Luisa Ortiz, al percatarse de esta realidad, decidió con el colectivo Todos Ponen buscar soluciones a este problema y a otro que no dejaba de rondar en su cabeza: cómo ayudar a generar empleo y oportunidades a personas en proceso de reincorporación y víctimas del conflicto que necesitan llevar alimento a sus familias.

A esta diseñadora antioqueña le gusta hablar de paz, pero no se queda en el discurso, sino que prefiere actuar, proponer iniciativas que la consoliden. Quizá por eso, cuando cuenta esta experiencia –que contribuye a la reparación del tejido social colombiano y que ayuda a restaurar y regenerar desde el diseño de moda– reitera que todo surgió del trabajo en equipo e insiste en hablar en plural.

Este ejercicio, recuerda, partió de la invitación que recibió de la ONG El Transformador y la Universidad de los Andes para hallar soluciones creativas al problema que generaban los uniformes de la Policía Nacional, tras quedar obsoletos.

Así nació Manifiesto 4, lo que se considera un llamado a la moda circular, iniciativa a la que se unieron 20 diseñadores reconocidos que crearon piezas inéditas a partir de este material en desuso.

Se gestó así un modelo de economía circular sostenible. Todos Ponen, el colectivo que unió voluntades para sacar esta colección cápsula adelante, lo integran la Asociación de Obras Sociales en Beneficio de la Policía Nacional, la Corporación Mundial de la Mujer Colombia, Marquillas S. A., la Promotora de Comercio Social, Grupo Éxito, María Luisa Ortiz (en la dirección creativa) y el consumidor final, pieza fundamental en el proceso. “Sin él, la rueda no da vueltas”, precisa la diseñadora.

Hablamos más de este proyecto social con esta mujer que antes de estudiar alta costura en París (Francia), se matriculó en la Universidad de los Andes para aprender Ciencia Política y Economía, pero al poco tiempo desertó “porque soñaba con ser costurera”, dice. Una costurera que con su trabajo pudiera transformar vidas.

¿Por qué la costura es el hilo conductor de estos procesos de reparación social y responsabilidad ambiental?

Alrededor de la costura hay unión. En la casa de cualquiera de nosotros contamos con una mamá, una tía o una abuela que saben de este oficio y tienen una máquina de coser. Y a través de la costura se trabaja también en esa memoria llena de recuerdos duros y difíciles que mantienen las personas en proceso de reincorporación y reintegración a la sociedad y víctimas del conflicto.

A todos nos conecta en un mismo plano. Y también gracias a la costura estamos aportando ideas para solucionar esto que pasaba con los uniformes en desuso de la Policía Nacional y que es una práctica extendida en el mundo, desechar millones de prendas, pero ¿por qué no les damos otro uso?

maria luisa ortiz

A los 360.000 uniformes que desechaba la Policía Nacional anualmente se les encontró un nuevo uso como maletines, morrales y cartucheras para estudiantes.

Foto:

Archivo particular

¿Cómo fue el proceso de diseño y elaboración de los maletines y morrales?

Trabajamos con personas asociadas en distintos talleres regados a lo largo y ancho de Bogotá para producir 2.300 unidades que están disponibles en los almacenes Éxito hasta agotar existencias. Desarrollamos siete referencias entre maletines, morrales, cartucheras y otros artículos hechos con la tela de estos uniformes, que es ripstop, un material súper resistente y durable.

¿Cuál es el plus de estos artículos?

Diseñamos productos prácticos y durables a los que les agregamos un color extra, naranja o verde fosforescentes, que llaman la atención y que están dentro de las tendencias de moda del momento. Y, además, es una forma de que los padres de familia y sus hijos y todos nos demos cuenta de que ponemos una parte en la construcción de la paz.

La industria de la moda tiene gran responsabilidad en el manejo de residuos. ¿Ha pensado en otro tipo de iniciativas como esta?

Tengo que seguir por esta línea porque, tras este ejercicio, continúo preguntándome cómo puedo generar más ideas que les den oportunidades a otros. Y porque con esta experiencia he visto que sí se puede trabajar en equipo y se ven los resultados.

maria luisa ortiz

360.000 uniformes n.º 4, de la Policía Nacional, que quedaban en desuso eran incinerados, picados o destrozados.

Foto:

Archivo particular

¿Como cuáles?

Cada pieza cuenta una historia de cómo se puede ayudar a mantener este país en paz, hacerlo es mi responsabilidad y la de todos. Con este proyecto se les generó empleo a 30 personas, entre mujeres y hombres, cada uno con una tarea concreta. Trabajaron en la parte manual, desde que se recogen los uniformes en la Policía, se llevan a los camiones, se les quitan las insignias, se lavan, descosen y planchan para luego con las piezas que se sacaron elaborar las cartucheras, portalápices, maletines, etc.

¿La Policía qué recibe a cambio de esta acción?

Por la venta de los morrales y maletines se retorna una utilidad muy pequeña a la Policía Nacional, pero es una forma de reconocer que tomó la decisión de hacer algo y al ceder sus uniformes en desuso está ayudando a generar empleo. La utilidad que dejen las ventas es reducida, casi que simbólica, pero significativa si se tiene en cuenta lo que antes les costaba deshacerse de ese residuo. Ya no les va a costar.

¿De dónde proviene su sensibilidad social?

Siempre he tenido esas ganas de ir un poco más allá del diseño o de crear una empresa para vender ropa. Quiero ser una diseñadora que, de cierta manera, le transforma la vida a la gente. Yo lo hago desde los diseños que creo sobre medidas, los uniformes que hago para empresas y a través de proyectos sociales como Todos Ponen.

FLOR NADYNE MILLÁN - @NadyneMillan
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