Economía del cuidado, otra brecha de género por cerrar

Economía del cuidado, otra brecha de género por cerrar

Las mujeres dedican 3,2 veces más tiempo que los hombres a las tareas del cuidado del hogar.

Economía del cuidado, otra brecha de género por cerrar

Se calcula que en el mundo hay 2.000 millones de personas con trabajos de cuidado no remunerados, de los cuales el 76 por ciento son mujeres, el resto, hombres.

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iStock

Por: María Camila González
04 de junio 2019 , 09:33 p.m.

Limpiar la casa, cuidar a niños y ancianos, y encargarse de las labores del hogar son oficios que en Colombia, históricamente, han hecho las mujeres sin recibir ninguna remuneración por ellos.

Esas tareas, a las que se les conoce como economía del cuidado, todavía no son reconocidas ni remuneradas como debería ser, y se constituyen en una de las principales barreras que tienen las mujeres para encontrar igualdad.

Magda Valencia, de 75 años y pensionada, cuenta que cuando se casó, su esposo le pidió que dejara de trabajar para quedarse en la casa cuidando a sus cuatro hijos. “No acepté al principio, pero tuve que hacerlo durante temporadas porque tenía que cuidar a los niños, que eran pequeños. Además, me estaba recuperando de los partos”, cuenta.

Por cuenta de esos lapsos en los que no pudo trabajar por estar en casa, Magda no pudo tener la pensión que esperaba. “Como no tenía una estabilidad laboral, no era trabajadora de planta, y los sueldos no eran tan buenos”.

Según el Dane, en el país se destinan 36,5 millones de horas al año en tareas relacionadas con el cuidado, en las que las mujeres aportan el 78,4 por ciento y los hombres, el 21,6 por ciento.

Precisamente, una encuesta que hizo la Organización Internacional del Trabajo (OIT) dice que la mayor parte de los trabajos de cuidados no remunerados son tareas domésticas (81,8 por ciento), cuidado personal directo (13 por ciento) y trabajo voluntario (5,2 por ciento). Y en ninguno de los países consultados por la OIT esa situación cambia a favor de las mujeres.

Además de las labores no pagas, están las de cuidado remunerado –relacionadas con educación, salud y trabajo social–, todavía lejos de tener buenas condiciones. Según la OIT, en el mundo, estos trabajos representan el 11,5 por ciento del empleo, en el que las mujeres también son mayoría.

Como no tenía una estabilidad laboral, no era trabajadora de planta, y los sueldos no eran tan buenos

Entre las labores con peores condiciones están las de trabajadoras y trabajadores domésticos, que en Colombia se les paga un promedio igual o menor al salario mínimo, quienes piden tener sueldos justos y prestaciones sociales. Claribed Palacios, secretaria de la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico en Colombia (Utrasd), dice que aunque en el país ya se promovieron unas leyes que obligan a los empleadores a pagarles prestaciones sociales, queda mucho por hacer para dignificar su trabajo.

“En el sindicato, la mayoría de mujeres siguen teniendo dificultades en el reconocimiento de sus derechos –explica Palacios–. Esto hace que las condiciones no mejoren y que tengamos que seguir exigiendo para que se garanticen nuestros derechos”.

Hace pocas semanas, en el Congreso se estaba debatiendo el articulado y las bases del Plan Nacional de Desarrollo, que es la hoja de ruta de la administración para los próximos cuatro años y en el que se esperaba que fueran incluidas algunas políticas para la economía del cuidado, pero ninguna fue aprobada.

Iván Jaramillo, miembro del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, cree que es urgente que se reconozca a las mujeres y a todas las personas que se dedican a esos oficios.

La ausencia de inclusión de medidas en el PND implica déficit de atención en la priorización de políticas públicas, por lo que es clave centrar la política en el reconocimiento legal y económico de este tipo de trabajo tradicionalmente feminizado. Esto debe intervenirse, pues es una gran barrera para lograr igualdad en materia de género”, afirma.

Aunque es una necesidad urgente, teniendo en cuenta que 2.000 millones de personas en el mundo trabajan ocho horas al día sin recibir algún pago, los cálculos de la OIT indican que si se sigue en el mismo ritmo de trabajo, los países en el mundo se tardarían 210 años en cerrar esa brecha de género.

“Hay estudios que demuestran que en unos 15 años habrá una crisis en ese sentido, pues muchas personas dedicadas a esto no podrán pensionarse. Es urgente que se haga algo para evitarlo”, concluye Palacios.

MARÍA CAMILA GONZÁLEZ
REDACCIÓN VIDA
@CamilaGolarte
marola@eltiempo.com

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