‘El fisiculturismo afianzó mi amor propio y autoconfianza’

‘El fisiculturismo afianzó mi amor propio y autoconfianza’

Ibon Palacio, reconocida fisiculturista en Canadá, cuenta su historia y sus proyectos en Colombia.

Ibon Palacio Fisiculturista

Participó en Opa Gala Championship, en Canadá, y ganó el Over Old.

Foto:

Archivo Particular

Por: *Flor Nadyne Millán Muñoz
20 de noviembre 2019 , 07:00 a.m.

“Por mis glúteos redondos me reconocían cuando me subía a la tarima y modelaba de espalda al público. Sabían que era yo y entonces empezaban a gritar: "¡Esos son de Ibon, esos son de Ibon!”, apunta con humor esta paisa, considerada una de las mejores fisiculturistas en Canadá.

Al ver su curvilínea figura, resulta difícil creerle cuando dice que de joven la acomplejaban sus glúteos escasos y sus piernas delgadas porque hoy no hay evidencia física de esas ‘flaquezas’. Su camino en esta exigente disciplina deportiva, sin pensarlo, comenzó a construirlo a los 15 años, cuando en un gimnasio de Medellín descubrió cómo el trabajo juicioso con las pesas podía cambiar cualquier cuerpo. Eso atrapó la atención de esta amante del ejercicio, que a los 9 años se inscribió en la liga de atletismo de Antioquia, pero cuatro años más tarde se vio obligada a retirarse porque su mamá, una viuda con cuatro hijos, no tenía los recursos económicos ni el tiempo para acompañarla a los entrenamientos.

Uno puede hacer todo el ejercicio que quiera, pero si no cuida la alimentación aparecen la celulitis, por la que te descalifican en cualquier competencia, y los problemas de salud.

Tiempo después, un entrenador se percató de que esta aguerrida mujer tenía madera para el fisiculturismo y le propuso remodelar su cuerpo con esta disciplina. Y así fue. El resultado no podía ser más impactante hasta para la propia Ibón, en año y medio logró una figura de formas rotundas, con músculos perfectamente delineados y curvas de infarto. Sus piernas y glúteos ya no la acomplejaban.

Ibon Palacio Fisiculturista

Ibon Palacio es la organizadora del primer evento deportivo de fisiculturismo natural en Colombia.

Foto:

Archivo Particular

Figura que esta abuela de 42 años, mantiene. Su cuerpo no delata ni un gramo de celulitis. Su secreto radica en la concientización. “Uno puede hacer todo el ejercicio que quiera, pero si no cuida la alimentación aparecen la celulitis, por la que te descalifican en cualquier competencia, y los problemas de salud”, asegura. Sus otros secretos son su fortaleza mental y no reparar en lo que hacen los demás.

“Si tú miras a la rival que tienes al lado, pierdes el año. Yo aprendí a estar pendiente de mí y a repetirme mentalmente siempre: ¡Yo soy la mejor!”, insiste. Mantra que lo usa para todo en su vida.

Hice lo peor, me fui y no le avisé cuando él invirtió su tiempo y dinero en mí.

Esa confianza le ha servido para conseguir lo que ha querido, como pagarse sus estudios universitarios de fisioterapia en Medellín, gracias a que competía en cuanto concurso de belleza o de talentos le decían. Claro que esa firmeza en su carácter se le esfumó hace más de 22 años cuando se enteró de que estaba embarazada y le faltaban menos de tres meses para debutar en grandes competencias de fisiculturismo.

No tuvo valor para darle la cara a su entrenador, quien la había preparado durante más de año y medio para construirle ese cuerpo de concurso. “Hice lo peor, me fui y no le avisé cuando él invirtió su tiempo y dinero en mí”, confiesa con cierta vergüenza. Pero la vida tiene sentido del humor y por eso ella hoy prepara a sus atletas en ese mismo gimnasio de Medellín, donde su devoto formador intentaba encaminarla por esa senda.

Además de eso, con el tiempo su hijo Juan, de 22 años, y por quien dejó su carrera en esta disciplina, fue quien la llevó a retomar ese sueño. Entre los nuevos amigos que hizo él en sus primeros años en Canadá, a donde se mudó con Ibon en busca de una nueva vida, qué causalidad: había fisiculturistas. Y él, que creció escuchando su historia fallida en esta profesión y que conocía de cerca su frustración, la motivó para que se uniera al grupo cuando se dio cuenta de que mujeres de la edad de su mamá también competían. “De eso hace cinco años, él mismo me llevó al club donde formaban a los atletas y en seis meses estaba lista para competir”, recuerda entre risas.

Esa seguridad que se le esfumó brevemente, tras su repentino embarazo, volvió y reconoce que a veces le da problemas. Ella recuerda cómo precisamente en una de sus primeras competencias, una de las entrenadoras trató de apagarle esa confianza.

“A mí se me había caído el número que me identificaba y algunos asistentes me lo decían, pero yo no les entendía porque no sabía inglés, entonces ella se me acercó para decirme en tono despectivo: ¿Tú eres a la que se le cayó el número? ¿De dónde eres...? Le respondí que latina y me dijo: ‘¡Con razón! No exageres tanto al modelar’. Yo le conté a mi entrenador y me recomendó que no escuchara consejos de nadie y menos en competencia. Lección aprendida.

La alimentación, clave en el fisiculturismo

Ibon, que no dejó de ejercitarse mientras se dedicó a la maternidad, participó en Opa Gala Championship, realizada por la Organización Nacional de Fisiculturismo en Canadá. Y ganó el Over Old, “es decir, me quedé con el trofeo en la categoría absoluta, porque además de triunfar en mi categoría, la de las más pequeñas (ella mide 1,63 metros), me enfrenté a las campeonas de las medianas y de las más altas, y les gané. Ahí me di cuenta de que estaba hecha para esto”, afirma orgullosa.

De las más pequeñas (ella mide 1,63 metros), me enfrenté a las campeonas de las medianas y de las más altas, y les gané. Ahí me di cuenta de que estaba hecha para esto.

Y si hay algo que le guste de esta práctica es que pueden participar mujeres de cualquier edad “incluso mayores de 60 años, conocidas como las Gran Masters y que son las abuelas. Yo soy Master porque estoy en la categoría de los 35 a los 45 años”, puntualiza. Pero, sin duda, lo que más le llama la atención es participar en las categorías conocidas como naturales, porque los competidores construyen sus cuerpos atléticos sin ningún tipo de esteroides ni hormonas sino con ejercicio y buena alimentación. “En la primera competición con ellos me gané seis copas, en tres categorías”, dice.

Esta antioqueña ha participado con la Canadian Physique Alliance y la IFBB Pro League en eventos nacionales e internacionales en Canadá, Estados Unidos y Suramérica. Hoy, con su esposo, el empresario canadiense Uwe Petroschke, son los promotores del primer Natural Colombia International Pro Qualifier (Calificador Internacional de Naturales Colombia), que se realizó el pasado fin de semana en el Hotel Hilton Corferias, en Bogotá. Participaron 70 atletas de Colombia, Brasil, Costa Rica, Canadá y Estados Unidos.

El evento es el primer peldaño para pisar el escenario del mítico Olympia, el certamen más importante de fisiculturismo mundial, realizado en Las Vegas, Estados Unidos, y convertirse en una estrella mundial del fitness, “una vitrina tanto para quienes participan por primera vez como para los más experimentados atletas de todo el mundo que quieren ganarse el derecho a alguna de las ocho tarjetas IFBB Pro que los certificará como profesionales”, agrega.

El objetivo de esta aguerrida paisa es constituir una liga en Colombia y formar un equipo con el que pueda competir internacionalmente en representación del país. Ella insiste que aquí hay mucho talento. Por eso este sábado se disputaron ocho categorías: Bikini, Wellness, Men's Physique, Women’s Physique, Bodybuilding, Classic Physique, Fitness Coreográfico y Figure.

La gente que desconoce esta cultura te ve como enferma porque el cuerpo está seco, muy marcado y no es raro que a uno le digan que parece forrado en los huesos.

Palacio participaba hasta hace poco en la categoría Bikini, que agrupa a las mujeres consideradas como las reinas de este tipo de competiciones “porque además de que lucen más femeninas, tienen figuras que no son exageradamente voluptuosas”, repara.
Por esos atributos, Ibon es fácil de identificar en cualquier competencia. Pero desde que cambiaron las reglas en esa categoría y, según ella, el ideal de competidora es aquella con glúteos tipo americano, es decir alargados, no redondos, como los de las latinas, decidió cambiarse a la Wellness. El próximo año hará su debut en Canadá.

Ibon Palacio Fisiculturista

"Yo aprendí a estar pendiente solo de mí y a repetirme mentalmente siempre: ¡Yo soy la mejor!”, dice Ibon Palacio. Y ese mantra lo usa para todo en su vida.

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IStock

“Estar en la Bikini no es sencillo porque demanda mucha disciplina en la alimentación y el ejercicio y más en los días previos a la competencia. La gente que desconoce esta cultura te ve como enferma porque el cuerpo está seco, muy marcado y no es raro que a uno le digan que parece forrado en los huesos”, dice.

Pero ser Wellness también tiene su nivel alto de exigencia. Ibon debe subir de peso. Ella comenzó su proceso en septiembre pasado, un mes después ya había aumentado 20 libras y todavía le falta. “El cambio es brusco, se incrementa el volumen corporal, pero la cintura debe mantenerse diminuta y los glúteos y piernas deben ser más grandes, por eso debo intensificar mi trabajo con las pesas y variar mi alimentación”, asegura.

Ese alimento que no puede faltaren su estricta dieta de campeona no se demora en decir que la espiritualidad, sazonada con una pizca de autoconfianza y una buena cantidad de disciplina férrea.

Cuando estaba en la categoría Bikini no podía superar los 50 kilos de peso. “Y en Wellness debo estar cercana a los 70 kilos, pero de músculo, no de grasa”, dice. A Ibon la alienta todavía más participar en esta categoría “porque es una de las favoritas de los seguidores del fisiculturismo: las mujeres son más grandes y voluptuosas, como nosotras las latinas, y nuestro tipo de belleza, que no es común en Canadá, es admirado, por eso todos quieren tomarse fotos con las competidoras Wellness”, asegura.

Ella es muy buena cocinera, por lo menos de los menús fitness que necesita, y no es raro verla a donde quiera que va con la comida que prepara. La papa, el arroz y la yuca son sus carbohidratos favoritos (“porque son carbohidratos limpios que suben la masa muscular y no la grasa”), y no consume fritos, dulces, lácteos ni harinas blancas, como pan.

Una vez al mes puede darse gusto con un pedazo de pizza o una hamburguesa, aunque, a decir verdad, los quesos y los dulces es lo único que extraña. Pero si le preguntan por ese alimento que no puede faltar en su estricta dieta de campeona no se demora en decir que la espiritualidad, sazonada con una pizca de autoconfianza y una buena cantidad de disciplina férrea.

*FLOR NADYNE MILLÁN MUÑOZ
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