El camino que le permite reconectarse consigo misma

El camino que le permite reconectarse consigo misma

El rol no las define. La paciencia y la autocompasión pueden servir para volver a la esencia.

Espiritualidad

El torbellino diario requiere pausas para respirar y tratar de recuperar el equilibrio perdido. Son momentos necesarios para reconectar.

Foto:

iStock

Por: May Groppo -La Nación (Argentina) - GDA
21 de julio 2019 , 01:17 p.m.

Si estamos un rato en Instagram empezamos a creer que podemos tenerlo todo, hacerlo todo, ya mismo y en simultánea. Parecería que por ver platos deliciosos y nutritivos estamos en ese momento comiendo bien o porque nos adherimos a una causa noble con un ‘like’ o un corazoncito ya estamos cambiando el planeta. Los mundos virtuales y concretos se desdibujan, y nuestra mente parece no distinguir entre tanto estímulo. Y en esos momentos en los que queremos que el dedito deje de pasar de una ‘story’ a otra, o de un capítulo de Netflix al siguiente, olvidamos que estas (y tantas otras) plataformas están diseñadas para entretenernos y distraernos.

Al mismo tiempo, nos bombardean noticias del país y del mundo cargadas de pesadez y malos augurios. Hay estudios del autor de superventas Shawn Achor junto con la empresaria Arianna Huffington que indican que exponernos a estas noticias durante tres minutos antes de las 10 a. m. ya afecta nuestro estado de ánimo por el resto del día. Y, sin exagerar, podríamos decir que si vamos por la vida en modo ‘default’, sin hacer ajustes, los estímulos externos están siendo diseñados cada vez más para que tengamos miedo y estemos distraídos e insatisfechos.

Y así andamos a veces por la vida, sintiéndonos alienadas. Llega el domingo y aparece una especie de resaca que nos hace pensar que estamos desatendiendo lo que más nos importa, mientras que por dentro sentimos que no somos suficientes. Nos falta paz.

Lo que fui descubriendo es que lo que más importa a la hora de sostener transformaciones es practicar la autocompasión, la paciencia, la palmada en el hombro a una misma. Entonces, ayuda mucho saber que no es que seamos fallidas, y también saber que nuestro ‘mambo’ no es único y que a todos nos pasa un poco lo mismo.

El contexto colabora muchísimo en cómo vivimos las cosas. Hay un contexto que es macro: la cultura en la que estamos inmersas, lo contemporáneo, la sociedad. En este contexto, tenemos que estar atentas a cuánto compramos del discurso.

Elegir el microcontexto

Pero hay otro contexto que es más personal: los lugares que visitamos, las personas con las que nos rodeamos, el trabajo, nuestros grupos sociales, lo que sucede dentro de casa y las rutinas. Este microcontexto es elegido. Aunque parezca que no, cada situación que vibre para atrás o nos resulte tóxica y provenga de este microentorno es porque nosotras así lo permitimos.

Y aunque aquí no hay planteamientos talibanes, invito a detectar si parte de este alejamiento de la esencia, confundir roles con nuestra identidad o despriorizarnos, se apalanca en un entorno que no escucha, no entiende o exige. Y tal vez le den ganas de moverse o tener nuevas conversaciones para que esto suceda de otra manera. Porque depende de usted crear su propio refugio, su base, su ‘casa’.

Y en este aspecto, quizá la clave sea recordarse siempre que es suficiente, que sus roles no la definen, que es enorme y que su vida es única, singular y conectada con todo. El escritor Eckhart Tolle dice que en el momento presente no hay problemas si lo aceptamos y lo vivimos como es, siendo quienes estamos siendo. La invito a aquietarse, a volver a las bases para descubrir que, lejos de que se derrumbe el mundo, la vida florece y es increíble.

Aquietarnos

¿Leyó este subtítulo y ya le dio un poco de ansiedad? ¿Suena de monje zen o de alguien que vive en la tercera edad? La mente nos atrapa, nos hace creer que hay que correr o si no, nos retrasaremos. Por eso podríamos reemplazar el título por ‘aquiétese’, porque volver a las bases implica reencontrarnos con lo que importa, separar la señal del ruido. ¿Cómo sería posible hacer esto si no es con una pausa primero?

Pausar es frenar lo que estamos haciendo o por hacer, y respirar varias veces al día. Frenar el automático. Lo que sucede es que se genera aire y un espacio donde empieza a ser posible contemplar. Y si volvemos al inicio, contemplar nos deja separar el estímulo de reacción y nuestras explicaciones.

Y si lo que está pasando duele o, en el fondo, no depende de nosotras, aquietarnos nos permite aceptar lo que es. Aceptar no implica aprobar o estar de acuerdo, simplemente es decir ‘esto está pasando’, sin negarlo. Como dice el dicho zen: no busques la verdad, solo suelta tus opiniones. Aquietarnos es ser sin tanto hacer, es volver a nuestras bases sin tanto alboroto mental.

Agradecer

Oprah Winfrey insiste en que no existe práctica espiritual más sencilla y poderosa que dar las gracias cada día. Y yo coincido. Como tantas otras personas hoy en día, ambas llevamos a conciencia nuestros diarios de gratitud. En ellos, cada día escribimos tres oraciones sobre algo de lo que estamos agradecidas hoy. Puede ser algo chiquito y parte de la rutina, o algo especial o enorme. Vale todo.

La gratitud es un estado interior que, al cultivarse, deja de estar vinculada con los hechos o estímulos externos. Ser agradecida permite también esa pausa, esa contemplación que tranquiliza, esa sensación de sobremesa, de estar disfrutando del ‘estar lleno’.

Mientras preparaba esta nota, nuestra psicóloga Inés Dates nos compartió un texto de David Whyte que dice: “La gratitud es ese estado de atención que muestra que entendemos y somos iguales al regalo de estar vivos”. Cuanto más caos afuera, cuanto más alienadas nos sintamos, fuera de eje, más nos sirve anclar en lo que importa, lo que es, lo que hay, apagando por un ratito la búsqueda infinita.

MAY GROPPO
LA NACIÓN (Argentina) - GDA
* Con la asesoría de la psicóloga Inés Dates.

Descarga la app El Tiempo. Con ella puedes escoger los temas de tu interés y recibir notificaciones de las últimas noticias. Conócela acá

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.