El machismo enferma a los hombres

El machismo enferma a los hombres

El modelo que los lleva a ser fuertes los está enfermando física y mentalmente, según un estudio. 

Hombre con su hija

El modelo machista clásico, que lleva a los hombres a ser fuertes todo el tiempo, los está enfermando física y mentalmente, según un informe de la Asociación Americana de Psicología.

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iStock

Por: Sofía Beuchat - ‘El Mercurio’ (Chile) - GDA
12 de junio 2019 , 07:34 a.m.

Las mujeres suelen ser vistas como las principales víctimas del ideal tradicional masculino. Este modelo las limita: los pone a ellos en los espacios públicos y a las mujeres, en lo privado; a ellos, en el lado de la fuerza y a ellas, en el de la debilidad; a ellos, como proveedores y a ellas, en la casa.

Pero cada vez hay más evidencia de que esta idea de masculinidad, que ha sido impuesta culturalmente por siglos y obliga a los hombres a mostrarse siempre fuertes y resueltos, también les hace daño a ellos.

“Aunque los hombres se benefician del patriarcado, también son impactados negativamente por él”, dice Ronald F. Levant, profesor emérito de psicología en The University of Akron y exdirector de la American Psychological Association (APA), en un artículo para el portal de la asociación.

Levant es, además, uno de los editores de un documento, publicado por la APA en marzo, que alerta sobre la necesidad de que los profesionales que trabajan en salud mental tomen consciencia de cómo ciertas ideas culturalmente aceptadas en torno a lo masculino tienen un efecto nocivo en la sociedad, pero, sobre todo y quizás más inesperadamente, en los hombres. 

Más de cuatro décadas de investigación han demostrado que la mirada tradicional de la masculinidad se relaciona con la violencia sexual y el uso de armas

La idea de hacer esta guía de trabajo para psicólogos y psiquiatras llevaba varios años rondando en la directiva de la APA; de hecho, tardó 13 años en estar lista. Consigna 40 años de investigaciones en torno al tema y comienza por constatar, cifras en mano, la relación entre hombres y violencia: en Estados Unidos, el 90 por ciento de los homicidios son cometidos por hombres; el 77 por ciento de las víctimas de asesinato son hombres. Y si bien el índice de intentos de suicidio es mayor en las mujeres, ellos tienen 3,5 veces más posibilidades de morir al cometerlo, porque utilizan métodos más letales, con menor rango de error.

Aunque la mayoría de los hombres no son violentos, más de cuatro décadas de investigación han demostrado que la mirada tradicional de la masculinidad se relaciona con la violencia sexual y el uso de armas, explica Levant.

Según el profesional, el germen de esta violencia se anida en un ideario de masculinidad que exacerba el uso de la fuerza y minimiza la expresión de sentimientos y las muestras de vulnerabilidad. De este modo, los atrapa en papeles que pueden resultar asfixiantes.

“Se espera que los hombres sean ‘masculinos’, lo que por lo general significa que deben ser autosuficientes, estoicos, fuertes, confiables, valientes, líderes y muy trabajadores, además de evitar conductas estereotipadas como femeninas, como la expresión de las emociones (miedo, tristeza), la empatía y el cuidado (ternura y afecto). Esta idea de masculinidad es psicológicamente dañina”, acota. 

Hay una relación entre este modelo de ‘ser hombre’ y la incidencia de problemas de salud mental, como estrés, ansiedad, dificultad para controlar los impulsos, depresión e ideas suicidas.

Explica el psicólogo que la acumulación de emociones que se niegan, pero que es inevitable sentir, genera una suerte de olla a presión que suele explotar de la peor manera. Usualmente, encuentra dos vías de salida, ninguna adecuada desde el punto de vista de la salud mental: la violencia y agresividad, cuando se vuelcan hacia los demás, y la depresión, cuando se reprimen. Por eso, explica, hay una relación entre este modelo de ‘ser hombre’ y la incidencia de problemas de salud mental, como estrés, ansiedad, dificultad para controlar los impulsos, depresión e ideas suicidas.
“La adherencia a las normas ‘masculinas’ hace que demasiados hombres caigan en el abuso de sustancias (alcohol, drogas) o tengan dificultades para superar traumas”, ejemplifica el psicólogo.

Ellos están comenzando a hablar de a poco sobre la presión que sienten en su papel de proveedores; en la necesidad de rendir. La sienten incluso si comparten la carga económica de la casa con su mujer, porque aunque esto los alivia un poco, al final el rol masculino es un tema cultural.

La autosuficiencia

El documento de la APA precisa que muchas características asociadas con la masculinidad tradicional no son en sí mismas negativas. Por el contrario, rescata el hecho de que cualidades como la fortaleza o la valentía pueden incluso ser prosociales, es decir, ser un aporte a la sociedad y, por lo tanto, debiesen ser potenciadas. Pero recalca que se requiere de la flexibilidad necesaria para entender los contextos e intensidades en los que estas características resultan adecuadas.

La idea central tras las investigaciones recopiladas es que la masculinidad tradicional, marcada por el estoicismo, la competitividad, la dominación y la agresión es, en términos generales, dañina. Los hombres socializados de esta manera son menos proclives a involucrarse en conductas saludables”, dice el documento.
Y alude así a otra de las grandes preocupaciones de la APA: la salud física de los hombres. Según consigna su nuevo manual sobre masculinidad, la educación en la autosuficiencia atenta contra el autocuidado. Esto significa que los hombres criados con el patrón clásico necesitan mostrarse siempre firmes, fuertes, resistentes, y por eso van menos al médico o lo hacen cuando ya su estado es más grave y puede ser más difícil intervenir con resultados exitosos. Esto es válido tanto para la salud física como para la salud mental. 

Según un estudio de la Rutgers University, publicado por la APA, los hombres más identificados con el modelo tradicional tienen la mitad de las probabilidades de ir al médico que los hombres que no se ajustan tanto a esos parámetros.

Otra investigación citada por la APA, de Boston College, muestra que los hombres ‘clásicos’ tienden a considerar ‘normales’ conductas de riesgo, como el consumo excesivo de alcohol. Incluso, hay estudios que consignan que algo tan básico para la salud como comer una buena cantidad de verduras aún no es valorado por los hombres que se identifican con el canon tradicional. “Como resultado, tienen una salud física más pobre y vidas más cortas”, puntualiza Levant. 

Tienden a presentarse estresados, porque eso es más aceptado culturalmente, aunque su problema sea depresión o consumo de alcohol o drogas


Los especialistas afirman que ellos suelen ser reacios a consultar cuando tienen problemas de salud mental. Si lo hacen, tienden a presentarse estresados, porque eso es más aceptado culturalmente, aunque su problema sea depresión o consumo de alcohol o drogas.

El documento propone estimular la conversación abierta sobre la vulnerabilidad masculina como una realidad que debe ser aceptada. A medida que más hombres sean transparentes sobre lo que de verdad sienten, sugiere, se normalizará la idea de que el autocuidado es deseable y la violencia, innecesaria.

“Los hombres tienen la sensación de que si las cosas no están OK, eso debe mantenerse en secreto”, apunta en el documento Fredric Rabinowitz, de la University of Redlands, en California. “Parte de lo que sucede es que los hombres que se guardan las cosas miran hacia fuera y ven que nadie más comparte nada de lo que ellos están sintiendo. Esto los hace sentir aislados. No se dan cuenta de que los otros hombres están escondiendo pensamientos privados sobre emociones privadas que emanan de conflictos privados”.

La meta de la APA es ayudar a los hombres a vivir una masculinidad libre de las ataduras e ideas impuestas por el modelo del ‘hombre rudo’.

Mientras, las nuevas generaciones parecen estar anidando cambios a favor de la equidad de género, que dan cierto optimismo.

La APA destaca diversos estudios en los que se observa que los adolescentes hombres tienen menos miedo de expresar emociones o sentirse vulnerables, y a involucrarse más en los cuidados parentales. Hay estudios en los que se ve a escolares rebelándose contra normas masculinas impuestas.

Sofía Beuchat
El Mercurio (Chile) - GDA

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