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'Hagan lo que las hace felices'
Diana Trujillo

Diana Trujillo, una de las líderes de ingeniería en la Nasa, durante las transmisión del reconocimiento especial otorgado por el Jurado Nacional del Premio Cafam a la Mujer.

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Diana Trujillo , nuestro ‘brazo’ en la Nasa, recibe reconocimiento del Premio Cafam a la Mujer.

“A veces tenemos el problema de que nos damos por vencidas porque todo el mundo dice: ‘ahora no, más tarde’, como si lo de nosotras tuviera que esperar todo el tiempo, porque no es el momento o porque primero hay que cuidar a los demás”, fueron las palabras de la colombiana Diana Trujillo Pomerantz, nuestro ‘brazo’ en la Nasa, tras recibir el reconocimiento especial otorgado por el Jurado Nacional del Premio Cafam a la Mujer durante el foro Mujeres más fuertes por Colombia.

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“Me da orgullo tener el privilegio de recibir este reconocimiento porque me hace pensar que podemos continuar divulgando la importancia, no sólo de las mujeres, sino nuestra contribución de en todos los campos”, agregó la caleña quien al mismo tiempo invitó a las niñas y jóvenes a soñar alto y trabajar por ello, con los pies en la tierra.


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“A las chicas, para que se dejen seducir por la ciencia, les digo que encuentren lo que las hace felices, independientemente de lo que las personas digan. Que se aferren a ese sueño que tienen y lean sobre los modelos de error para que puedan definir sus objetivos, –basándose en lo que otros hacen hecho – y elijan lo que no quieren hacer”, enfatizó la ingeniera aeroespacial que asumió el reto de determinar si alguna vez existió vida en Marte, caracterizar su clima, determinar su geología y prepararse para la exploración humana al planeta rojo.

‘Si quieren ser felices, sean científicas’

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Con la participación de seis mujeres inspiradoras, resilientes e influyentes en el contexto de la crisis sanitaria del Covid-19 en nuestro país como la Mayor General Clara Esperanza Galvis Díaz, directora general del Hospital Militar Central; Marta Lucía Ramírez, vicepresidenta de la República; Dolly Montoya Castaño, rectora de la Universidad Nacional de Colombia; María Adelaida Arango Hoyos, vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Grupo Nutresa; Zulma Cucunubá, epidemióloga e investigadora del Imperial College de Londres y Johana Bahamón, presidenta ejecutiva de la Fundación Acción Interna y Mujer Cafam 2020 – 2021, el foro Mujeres más Fuertes por Colombia, convocado por el Premio Cafam a la Mujer y que fue moderado por Brigitte Baptiste, rectora de la Universidad EAN, y María Consuelo Araujo Castro, gerente de Proyectos Urbanísticos de Cafam, hizo del tema de la mujer en la ciencia su columna vertebral.

“Todo el mundo ha querido ser epidemiólogo en la pandemia, y eso ha sido positivo: fomentar esa curiosidad, que las personas se pregunten por qué se toman ciertas decisiones, cuáles son la bases científicas, cual es la evidencia detrás de cada paso que como sociedad damos, porque son decisiones que afectan su vida. El vínculo entre ciencia, sociedad y política, creo que es una gran oportunidad”, dijo Cucunubá.

Mujer Cafam

El Foro Mujeres más Fuertes por Colombia fue moderado por Brigitte Baptiste, rectora de la Universidad EAN, y María Consuelo Araujo Castro, gerente de Proyectos Urbanísticos de Cafam.

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Sin embargo, las cifras de estudiantes universitarias en carreras adscritas a las ingenierías y la ciencia no son alentadoras. Según Brigitte Batpiste, “los hombres son predominantes en ingeniería y matemáticas (…)De los estudiantes universitarios, el 30 por ciento son mujeres. Y en otras universidades, es sólo el 20% . De ahí que debamos hacer un esfuerzo gigantesco, desde la academia, para la paridad”.

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Y ello se debe, en gran medida, a los estereotipos culturales tan arraigados. “En la Universidad Nacional tenemos solo el 37% de estudiantes mujeres. Hicimos una prueba de 50/50 en La Paz, que es una nueva sede para hacer un examen equitativo y recibir 50% hombres y 50% mujeres, pero como esto aun no tiene piso jurídico (debemos buscarlo) vinieron las demandas de los hombres que sacaron más puntaje y no entraron. Es un problema cultural general ya que los jóvenes, a pesar de esta condición, también vienen permeados por esa cultura ancestral”, aseguró la química farmacéutica Dolly Montoya Castaño, rectora de la Universidad Nacional de Colombia.

Y si bien en las áreas de la salud, el número de estudiantes de esta universidad son equiparables entre hombres y mujeres, en las ingenierías el peso masculino salta a la vista. “Estos roles que nos ha dado históricamente la sociedad nos han llevado a que las mujeres tengamos menos inclinación hacia esas áreas; pero es la oportunidad de empoderar a las madres para hacerles ver a sus hijas que sí existe una posibilidad de vida en la ciencia, que es posible que las mujeres podamos vivir de nuestro trabajo intelectual y esto pasa por generar oportunidades muy cercanas a las regiones, de acceso a la tecnología y por ver modelos de mujeres locales en la ciencia que pueden generar trasformaciones”, agregó la epidemióloga Zulma Cucunubá quien advirtió la gran importancia que cobrarán las carreras adscritas a la ciencia, en la etapa que se avecina y que, según los expertos, se enfocará en el cambio climático.

“La epidemiología es sólo una de las áreas y vienen retos importantes para la sociedad: viene el cambio climático probablemente, el reto más importante que vamos a tener tras la pandemia. Para asumirlo, necesitaremos más científicas y científicos. De ahí, a importancia de fomentar la ciencia y de facilitar el acceso a la educación en ciencia”.

Vocación de servicio: el arma de doble filo

Aunque el Foro también sirvió de arena para plantear el tema de la corresponsabilidad en el ambiente familiar, de cuidado de los hijos y labores del hogar compartidas, también se destacó el rol fundamental de las mujeres en las áreas de la salud, debido a su vocación de servicio y a su dedicación innata.

Cuando entran las mujeres a posgrado, se gradúan más rápido que los hombres y presentan mejores rendimientos; lo sabemos por estadística. Y en el pregrado ocurre lo mismo: las mujeres tienen mejores resultados y rinden más. Debe ser por el tema del juicio y la dedicación inherentes a la mujer”, dice la Rectora de la Universidad Nacional.

“En ciertas especialidades médicas hablamos que sólo las mujeres deben ejercerlas. Y eso lo hemos cambiado y hoy les puedo decir, que en el Hospital Militar Central, uno de los de de más alta complejidad del país, tengo mujeres en ortopedia, urología y otras especialidades que antes eran ‘masculinas’” indicó la Mayor General Clara Esperanza Galvis Díaz, directora general del Hospital Militar Central quien también reconoció la dificultad de romper paradigmas en las fuerzas militares.

“Ha do ha sido duro romperlos, pues finalmente era un campo hecho para los hombres. Poco a poco, entramos las mujeres a demostrar que no es cuestión de fuerza, sino de capacidad. En 1976 ingresaron las primeras 16 mujeres y hoy ya somos más de 5 mil en las Fuerzas Militares (Ejército y Policía). Tenemos política de género, con lineamientos que nos hablan de equidad y nos permiten llegar al grado más alto, que no pensábamos que podríamos tenerlo. Debo agradecer a la Vicepresidenta porque gracias a ella, las mujeres podemos llegar al grado de generales”, agregó Galvis Díaz.

Además de eliminar brechas y dejar a un lado los arquetipos culturales, las ponentes también destacaron la importancia de articular a la sociedad, la empres privada, el gobierno y la academia.

De acuerdo con Dolly Montoya Castaño, del 100% del cuerpo docente de la Universidad Nacional, sólo el 30% corresponde a profesoras. “Varias universidades del mundo han decidido hacer convocatorias sólo para las mujeres; podremos hacerlas, también, como una reglamentación de exigencia de equidad de ingreso docente”, añadió la Rectora de dicha Universidad cuya política de ingreso es por meritocracia y capacidad, lo que sugiere que los y las profesoras deben reunir gran cantidad de requisitos, por igual.

“¿Qué estamos haciendo en pro de las actividades de cuidado las mujeres que tenemos responsabilidades de liderazgo? ¿Qué tanta equidad entre hombres y mujeres, a la hora de acceder a ciertos trabajos hay? O, por ejemplo, si quiero hacer un doctorado y la fecha coincide con la época en la que quiero tener un hijo, ¿qué facilidades tengo?”, puntualizó la epidemióloga e investigadora Cucunubá quien destacó la importancia de armonizar la vida de la mujer científica, más allá del laboratorio.

“En la ciencia se trabaja hasta tarde en el laboratorio y entonces, ¿quién está a cargo de los cuidados del hogar?. Hay mucho en la estructura social por cambiar”.

REDACCIÓN VIDA

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