Conmovedora carta de Nina García donde habla de su doble mastectomía

Conmovedora carta de Nina García donde habla de su doble mastectomía

La editora de la revista 'Elle' cuenta cómo es su vida tras la cirugía. Adelanto de columna BOCAS.

Nina García BOCAS

Una de las partes más complicadas del trayecto hacia la cirugía fue el hecho de poner cara de persona valiente y de intentar vivir el presente.

Foto:

Álvaro Corzo / Revista BOCAS.

Por: Nina García*
13 de febrero 2019 , 10:07 a.m.

Hace unos meses, mirando los calendarios de las próximas Semanas de la Moda que se acumulaban sobre la mesa de mi despacho, no paraba de pensar en lo extraño que era saber que por primera vez en 25 años echaría de menos la energía y la creatividad de unos desfiles que siempre me recuerdan por qué amo la industria de la moda.

Esta temporada no estaré presente en las Semanas de la Moda. He estado y voy a seguir atenta a todo lo que acontezca en las pasarelas desde mi hogar, recuperándome de una doble mastectomía preventiva. Como editora, estoy acostumbrada a expresarme a través de las palabras, pero en este instante tengo muchos problemas para encontrar lo que quiero decir realmente. He estado enfrentándome a mis propias emociones, siempre preguntándome las mismas preguntas. ¿Estoy asustada? Sí. ¿Estoy aliviada? Sí. ¿Tomé la decisión adecuada? Sin lugar a dudas, sí.

Una de las partes más complicadas del trayecto hacia la cirugía fue el hecho de poner cara de persona valiente y de intentar vivir el presente como si nada hubiera sucedido. No quería que mis niños estuvieran espantados o que mi marido estuviera aún más preocupado de lo que ya estaba. Me puse el traje y fui cada día a Hearst Tower como si nada hubiera acontecido.

Mi batalla con mis senos empezó en el 2015. Por una historia familiar, me hice unos tests genéticos para detectar mutaciones en los genes BRCA (BRCA1 y BRCA2), que elevan el riesgo de padecer cáncer de pecho y ovarios. Días después recibí un sobre con los resultados que indicaban, para sorpresa mía, que tenía una mutación y un riesgo alto de padecer cáncer de pecho. Los tests detectaron una mutación en el gen BARD1 que interacciona con el gen BRCA1. Los doctores piensan que esta mutación incrementa el riesgo de cáncer, pero aún no existen suficientes datos que puedan cuantificar las probabilidades de padecerlo.

Aunque disponía de un increíble asesoramiento genético y doctores que me brindaron su apoyo en todo momento, no existía ninguna indicación sobre qué debería hacer. Así, durante tres años me estuve monitoreando, realizando mamografías y chequeos en mis pechos de manera constante. Durante este tiempo, me hicieron biopsias, me pincharon aquí y allá. Ninguno de los resultados fue terrible, pero había signos –cicatrices radiales, un grupo de microcalcificaciones, la presencia de células precancerígenas– que servían de adelanto de lo que podría pasar.

El pasado mes de enero me hicieron más pruebas y, después de estudiar los resultados con mis doctores, decidimos que lo mejor era que me hicieran una doble mastectomía preventiva. Estuve viviendo en un bucle de chequeos infinitos, levantándome cada día pensando: ¿Será este el día en el que me diagnostiquen un cáncer? Ya no quería tener estos pensamientos negativos y sabía que la única manera de pararlos era programar una cirugía. La respuesta estaba clara. Los días que siguieron a la toma de esta decisión fueron los más oscuros. Fueron meses de sentirme sola y superada. Muy poca gente sabía de mi situación. Estaba preocupada por mis hijos, sin saber cómo comunicarlo en el trabajo y pensando en que tendría que estar fuera de la oficina en uno de los momentos con más trabajo del año. No sabía cómo la gente iba a reaccionar y tenía miedo a ser vista como débil.

A una amiga mía, una escritora muy respetada, le practicaron una doble mastectomía preventiva y decidió hacerlo público. Decidí contactarla y me contestó de manera inmediata con un mensaje muy gracioso y consolador. “¡Siento mucho que tengas que vivir en este infierno temporal, pero yo voy a ser la hada madrina de tus senos! Vas a superarlo y en el camino vas a descubrir muchas cosas nuevas, nuevos shows, libros y gente que te demostrará que son realmente tus mejores amigos. Yo tuve el mismo instinto de empezar en silencio, pero al final tuve que buscar apoyos en mis amigos y estoy muy feliz de haberlo hecho, ya que ellos querían ayudarme”. El mensaje seguía con un listado de cosas prácticas: la mejor almohada, el mejor cinturón de seguridad para mi carro. Me puse a reír. Luego lloré.

Después de compartir mi historia con ella, llamé a otra amiga a la que también le hicieron una mastectomía, y luego llamé a otra, y a otra quien me dio el número de “su amiga”. Al instante me di cuenta de que me había encontrado con un grupo increíble de mujeres fuertes que pasaron por lo mismo que yo y que querían ayudarme compartiendo sus historias. Por primera vez en años, una nube oscura desapareció y me embargó una sensación de alivio y lucidez. ¡Estoy muy agradecida de haber encontrado a estas mujeres, ya que me han dado la fuerza y las indicaciones necesarias para ganar esta batalla!

Realmente estoy muy agradecida. Agradecida por la ciencia y la tecnología que han hecho de la detección precoz una realidad. Estoy agradecida por mi fantástico equipo de doctores que me han monitorizado en los últimos años. Estoy agradecida por el cariño fraternal de estas mujeres que me han brindado su apoyo. Estoy agradecida por mis hijos, mi esposo y mi increíble familia. Estoy agradecida por mis queridos amigos, colegas y mi equipo en la revista ELLE. Me he dado cuenta de lo increíblemente privilegiada que he sido de estar donde estoy hoy. Tengo opciones y un seguro médico que me permite tener acceso al mejor tratamiento médico. Mi corazón está latiendo por los millones de mujeres que no tienen la misma suerte y que no disponen de seguro médico, medios para ser testeadas o que no tienen acceso a la última tecnología. Como inmigrante, también soy muy consciente de que hay muchas mujeres alrededor del mundo que no tienen acceso a mamografías y que están muriendo innecesariamente de cáncer de pecho.

En estos días he aprendido que tienes que mirar adelante y estar abierta a compartir tu historia. Decidí escribir este texto pensando que pudiera servir de consuelo para una mujer que esté viviendo la misma situación. A esta mujer quiero decirle que no está sola, y aunque en este momento mis fuerzas empiecen a fallar, yo sé que mis hermanas estarán esperándome a mi lado, siempre preparadas para ayudarme a levantarme de nuevo.

NINA GARCÍA
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
CORTESÍA REVISTA BOCAS
*Esta columna saldrá publicada en la edición de la revista BOCAS de este mes.

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