‘¿Yo replico estereotipos o están en su cabeza?’

‘¿Yo replico estereotipos o están en su cabeza?’

Brigitte Baptiste habló sobre los mitos sexistas que se viven en el periodismo.

Brigitte Baptiste

Brigitte Baptiste, directora del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt.

Foto:

Cortesía Instituto Humboldt.

Por: LINDA PATIÑO
25 de noviembre 2019 , 09:34 a.m.

Siendo una de las científicas colombianas más conocidas y hoy en día rectora de una universidad, Brigitte Baptiste es un ícono para la comunidad trans, pero también es la persona que saluda a su vecina con el árbol de frutos al bajarse de un taxi.

En entrevista exclusiva con EL TIEMPO, Baptiste narró cómo ha vivido el sexismo en entrevistas para medios de comunicación y de qué forma cree que puede cambiarse.

¿Recuerda algún episodio en el que haya sido víctima de sexismo por una pregunta de un periodista?

Hay una genérica que tiene manifestaciones permanentes y es… ¿cómo le va, cómo se siente… vamos a empezar… Señor díganos… Yo me quedo mirándoles... y digo: ‘¿Brigitte no le indica algo?’ Luego se disculpan y dicen que no preguntaron cómo quería que me refiriera a usted... La gente no capta la señal de voluntad. Si me estoy manifestando de una manera, quisiera recibir el tratamiento acorde a esa voluntad y no al juicio de género del otro. Algunos sonríen… y miran como diciendo sé que tú no eres y dejan el tema flotando, no hacen ningún gesto de inclusión. Independientemente de dónde ocurra, es un acto de agresión que vivimos muchas mujeres trans en la cotidianidad.

¿Cuál es la razón por la que persiste el sexismo en el periodismo?

Porque los estereotipos de género venden mucho y al mismo tiempo fomentan el morbo de la ruptura, que vende más. Entonces, es fácil asociar al sexismo con el sensacionalismo. Incluso, se pueden ver niveles de sexismo que actúan de manera discreta, con insinuaciones.

¿Cómo se manifiesta ese sexismo discreto?
En el aspecto verbal, vemos la resistencia al reconocimiento de género. Pasa con hombres y mujeres. Algunos tienen razones religiosas y se sienten con la autoridad para distinguir, siendo la voz de Dios. Entonces, resulta complicadísimo.
Pero esto no es solo del lenguaje verbal. Según la clase y tipo de instrucción, quienes no están contentos con lo que ven te lo hacen saber con el guiño, con la carita, con frases como ‘es que como tú tienes otros órganos’... o preguntas como ‘¿al fin que, usted tiene pene o no?'

¿Siempre le preguntan eso?

Siempre hay alguien que tiene que preguntar eso. Yo lo manejo con mucho humor, pues creo que la pregunta representa precisamente lo que tenemos que combatir y es la reducción de la identidad a un órgano o a la anatomía. Normalmente no se discrimina a las personas por su color de ojos o porque tienen las manos largas. Entonces ¿por qué es tan importante la anatomía para nombrar a una persona o respetar sus derechos.

Entran también las discusiones, por ejemplo, de si mi busto es natural o no. Me llaman inconsecuente, me dicen que por qué defiendo la naturaleza estando operada. Ante eso... lo primero es que yo no voy a todas partes anunciando si tengo cirugías o no, es irrelevante. Pero, además, esa argumentación sobre la naturaleza hay que verla de forma más profunda. Podría decir: ‘¿usted tiene calzas? Eso no es natural, como tampoco lo es usar gafas o vestirse...

El sexismo se manifiesta en el estereotipo y en la conformidad con ello. Tristemente la comunidad trans se ve obligada, por ese estereotipo, a tratar de conformar. Muchas chicas trans sufren porque no pueden ser las mujeres soñadas por la cultura popular. Entonces hacen barbaridades como insertarse biopolímeros o realizar modificaciones del cuerpo, que no surgen como un acto creativo al que todas tenemos derecho para disfrutar más la vida, sino para conformar y convertirnos en los objetos de reconocimiento o de consumo que se mueven en la sociedad. Es un tema muy delicado de discusión entre las mujeres trans ¿qué significa ser mujer?

¿El sexismo es diferente cuando viene de las mismas mujeres?

Hay una crítica feminista interesante que aborda las manifestaciones de la feminidad en las mujeres trans. Depende de cómo se haga puede sonar muy sexista o una invitación a una discusión importante sobre la percepción de la mujer en la sociedad, que en mi caso ha sido muy constructiva. Mi relación con las pensadoras feministas es muy constructiva.

Pero sí hay mujeres que dicen: ‘si usted está defendiendo una posición femenina ¿por qué replica estereotipos?’. Yo respondo: ‘¿Yo replico estereotipos? o están en su cabeza’. Yo trato de ser yo, experimento conmigo misma, con mi pelo, mi fisionomía, mi anatomía, mi voz, mi comportamiento y formas de expresión. Algunas serán más femeninas que otras, pero no estoy pendiente de conformar. Hay gestos en el erotismo, en la estética, en la comunicación, que son más ambiguos que otros y que finalmente acaban siendo interpretados por el prejuicio del otro, que por el mensaje en sí mismo. Finalmente, el juego de los géneros es un juego de ambigüedades, complejo y semiótico. Ahí es donde tenemos pocos elementos en la sociedad para lidiarlos, llegamos a ser simplistas.

Hay quienes creen que se trata de generaciones, que los jóvenes suelen ser menos sexistas.

No. Eso es un mito. Tengo excelentes amigas y amigos mayores, que con 70 años, ya superaron el tema de género y de los estereotipos. También conozco señoras tremendamente conservadoras, que me dicen: ‘mijita, haga lo que usted quiera, somos felices de verla que es muy feliz y ver que es una persona que ayuda a la sociedad. También he visto a muchachos indignados conmigo porque la ambigüedad les parece un mensaje peligroso, que pone en riesgo su propia masculinidad o feminidad. También hablan de los niños y dicen que doy un ejemplo que no les parece. Afortunadamente siempre lo han puesto de frente y no a partir de comportamientos discriminatorios o violentos, pero, sí es cierto, es un mito que las edades definen el sexismo.

Lamentablemente, algunos creen que la comunidad trans ‘no se acepta a sí misma’...
Ese es un argumento que me llega mucho por las redes y nunca me lo hacen directamente, sino con cuando posteo cosas; tiende a salir en la cadena de mensajes cosas como ‘¿qué esperan de una persona que no se acepta a sí misma y atenta contra su cuerpo?’ también sale el argumento científico o religioso para afirmar la absoluta separación de los sexos y de los géneros. A veces opto por compartir bibliografía.
Ni biológicamente existe esa separación y existe toda una forma de entender que las personas siempre estamos construyendo nuestra identidad desde que nacemos o desde el vientre, y que la construimos con elementos biológicos de la genética, pero también de las enseñanzas tempranas de nuestros padres y nuestro entorno. Durante toda la vida estamos tratando de saber quiénes somos, dónde estamos y cuál es nuestro papel en el mundo. A veces, antes de morir pensamos nos faltó hacer esto o aquello.

Hay muchas patologías asociadas a los temas de diversidad de género, pero derivadas de la represión y de la incapacidad de una tranquilidad, derivadas de tratar de ‘corregirla’ como antes se le ‘curaba’ a los homosexuales con choques eléctricos, terapias o encierros. Pues, claro, ¿quién no se vuelve loco con todo eso? También, la enfermedad mental está asociada cuando no se logran encontrar caminos de salida.

Brigitte Baptiste en el foro Alianza del Pacífico

Brigitte Baptiste, nueva rectora de la Universidad Ean, habló de la importancia de los negocios sostenibles en el marco de la Alianza del Pacífico.

Foto:

Eduardo Lora / EL TIEMPO

Si hablamos de inclusión, parece que algunos creen que el sexismo se cura con decir las palabras correctas...

Para nada. Soy de las que piensan que un lenguaje correcto sin sentirlo es peor que decir las cosas directamente. Los marcadores identitarios tienen una función muy especial en la sociedad y en la comunicación: establecer puntos de referencia para el relacionamiento y saber en qué posición estoy respecto al otro, respecto al colectivo o respecto a algo. Si eso es fingido, ficticio, o un montaje, pues es peor porque luego emerge de formas muy oscuras en lo privado y lo íntimo. Yo prefiero que las personas hablen claro y digan ‘a mí no me parece lo que usted hace’. A veces digo: ‘qué es lo que yo hago?, ¿no le gusta mi forma de vestir?, ¿hablamos de moda? Me responden: ‘no, no me gusta que diga ser mujer cuando no lo es’. Entonces, digo: ‘listo, hablemos entonces de qué significa ser mujer u hombre’, pero rara vez llega la discusión porque a la gente no le gusta llegar a esas discusiones de fondo.

¿Quién establece un femininómetro, o esas cualidades identitarias? Ese es el problema. Los marcadores identitarios están para establecer relaciones de poder, jerarquías que permiten decir ‘yo soy mejor que tú porque yo sí soy mujer de verdad, yo sí tengo ovarios y tú no tienes, con lo que la experiencia femenina tuya es incompleta’. Entonces, ¿las mujeres que han sido histerectomizadas son menos mujeres o las que han decidido no tener hijos son menos porque la maternidad nos hace de distinta estirpe? Creo que el lenguaje correcto e inclusivo que se usa sola por hacer el gesto, si no está rodeado de ilustración y discusión puede ser muy venenoso.

Quienes están en temas de género terminan inevitablemente haciendo mucha pedagogía, ¿no se vuelve repetitivo?

A veces uno sí dice ya no doy más. Hay días. Pero yo entiendo lo que significa en estos tiempos la diversidad género y la diversidad sexual como temas contemporáneos de fondo. Entiendo que la sociedad está interesada en discutirlos, así que siempre lo hago con gusto. Lo mismo con los temas ambientales, con discusiones de fondo contemporáneos que son absolutamente seductores. Pero cuando se plantean desafíos superficiales para picarte la lengua, uno dice ‘¿otra vez?, pero bueno, con humor, generosidad y paciencia va uno haciendo su camino.

Como rectora y ser humano, ¿qué quieres entregar a esas personas que se graduarán bajo tu liderazgo?

Un sentido de la inclusión muy profundo y realista que esté basado en la convicción de que la diferencia es lo que realmente genera innovación y adaptación. Quiero entregar un mensaje muy robusto en una invitación para que todos hagamos el ejercicio de encontrar nuestra capacidad de participar constructivamente en el mundo. Este es un espacio en el que la universidad tiene una posición privilegiada y puede convocar a esa reflexión, generar ese espacio de aceptación y de comprensión del papel de la diversidad. Ese, me parecería que sería, si lo logramos, un legado muy importante.

LINDA PATIÑO
PERIODISTA DE TECNOLOGÍAEsta entrevista hace parte de la campaña de EL TIEMPO #RepreguntemosSinMachismo, una iniciativa que busca replantear preguntas y menciones sexistas hechas y replicadas por periodistas en todo el mundo. Puede explorar todos los contenidos de la campaña aquí.

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