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Preparémonos para el fin de año

Preparémonos para el fin de año

De tu lado con Alex

17 de noviembre 2021 , 07:01 a. m.

Ya que hay tanta gente con arbolitos decorados en sus casas y tanta Navidad en las calles, me anticipo ya a hablar del fin de año. El 26 de diciembre del año pasado hablaba con una buena amiga sobre las expectativas del 2021 y me hizo esta confesión: “Estoy aburrida de hacer propósitos porque aunque soy juiciosa y los escribo en un papel y después los quemo, nada se cumple. De todos los que pedí el año pasado solo se cumplieron dos”.
  
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Más allá de pedir deseos con las uvas, lo importante es luchar cada día para sacar nuestras metas adelante.

Foto:

iStock

Después de hacer un gesto de solidaridad le pregunté: “¿Y tú qué hiciste para que se cumplieran?”. Lo pensó un minuto, y avergonzada se rio y me contestó: “Me comí las doce uvas a las doce de la noche”. Mi amiga no es la única que se emociona el 31 de diciembre con la idea de que la vida se va a transformar radicalmente el 1.º de enero.

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Yo me incluyo en ese grupo de personas que tienen todo tipo de agüeros para ‘garantizar’ un maravilloso siguiente año. Entre esta lista incluyo y no me limito a: estrenar pantis amarillos, darle la vuelta a la manzana con una maleta, quemar el año viejo, atragantarme doce uvas mientras pido deseos y ponerme un puñado de lentejas en el bolsillo para la supuesta prosperidad.

A medianoche, con mucha fe e ilusión, soñamos con que el próximo año sea mejor. Añoramos que cuando el reloj marque las doce haya un ‘borrón y cuenta nueva’ en nuestras vidas.

La verdad es que si hacemos las mismas cosas de la misma manera, los resultados serán los mismos. La esperanza de que las cosas cambien no cambia nada. Los deseos de que las dificultades se desaparezcan como burbujas de la champaña no son suficientes.

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Fantasear con tener el cuerpo de una supermodelo no va a tonificar ni un músculo. Ver comedias románticas hasta que sepamos los diálogos no nos va a conquistar una pareja. Permanecer en una relación malsana sin buscar ayuda no frena el sufrimiento. Soñar con un trabajo nuevo desde el sofá de la casa no nos va conseguir una entrevista. Ser feliz acumulando rencores y sin perdonar y sanar no es viable.

No hay chance de modificar el destino con supersticiones, solo podemos cambiarlo y mejorarlo con acciones concretas. No hay agüero que valga si no nos empoderamos, creemos en nosotros mismos y tomamos las riendas de nuestra vida. No nos engañemos ni nos dejemos llevar por agüeros, la responsabilidad de cumplir nuestros propósitos del próximo 31 de diciembre es nuestra y solo nuestra.

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