Agua hirviendo / De tu lado con Alex

Agua hirviendo / De tu lado con Alex

¿Permitiremos que lo externo nos haga más fuertes o nos rendiremos ante la incomodidad y el dolor?

Por: ALEXANDRA PUMAREJO
10 de octubre 2018 , 01:15 a.m.

Recientemente me di cuenta de un fenómeno que antes había contemplado. Si ponemos un buen tiempo una papa en agua hirviendo, pasa de ser durísima a ser tan blanda que se desborona al tocarla. Por el contrario, si ponemos un huevo en la misma agua hirviendo, pasa de ser como una baba a ser sólido y duro. Es la misma agua hirviendo, pero los resultados son infinitamente opuestos. Ese mismo calor y esa misma ebullición actúan de una manera completamente diferente según el objeto.

En la vida, y como seres humanos, somos muy parecidos. Hay personas, como Viktor Frankl, que después de sufrir horrores atroces e inimaginables en un campo de concentración nazi salió más fuerte y más determinado a darle sentido a su propia vida y a enseñarles a millones de personas a hacer lo mismo. No se permitió endurecer el corazón aun después de ver a millones sufrir y morir trágicamente a su lado.

Hay otras, como Hellen Keller, una mujer nacida en 1880, quien a sus 19 meses quedó completamente sorda y ciega, pero, gracias a su profesora Anne Sullivan y a su tenacidad de espíritu, aprendió no solo a comunicarse sino a convertirse en un ejemplo de fortaleza interior y una de las activistas y oradoras más sobresalientes de su época. Jamás consintió que la oscuridad que podía estar sintiendo físicamente opacará la luz que tenía en su mente y su alma.

Nelson Mandela no le dio cabida a que los 27 años injustamente encarcelado le endurecieran su corazón ni doblegaran sus intenciones de ver un país libre de odios e injusticias. Por el contrario, salió con una visión clara de que el perdón, la generosidad y el amor eran los ingredientes necesarios para una verdadera revolución.

Creo que todos tenemos nuestras propias versiones de agua hirviendo en nuestra cotidianidad. Para unos es la escasez de plata, para otros puede ser la falta de amor, de trabajo, o hasta problemas de salud. La esencia de la vida es entender que la función del “agua” es simplemente hervir, pero la nuestra es ser conscientes del poder de decisión que tenemos frente a cómo reaccionamos y en quién dejamos que ese calor intenso nos convierta.

¿Permitiremos que lo externo, por extremo que sea, nos haga más fuertes, sabios y resilientes o nos rendiremos ante la incomodidad y el dolor y nos desboronamos? Nadie más puede decidirlo por nosotros, ni siquiera quienes más nos quieren. Hoy les cuestiono: ¿cuál va a ser SU decisión?

ALEXANDRA PUMAREJO
@detuladoconalex

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