Secciones
Síguenos en:
Despenalización del aborto: una oportunidad para reflexionar / Opinión
En fotos: despenalización del aborto
Foto:

Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

Despenalización del aborto: una oportunidad para reflexionar / Opinión

Columna de Lina Acuña, jefe asesora del Instituto de la Familia, Universidad de la Sabana.

Un embarazo en crisis es un evento que genera muchas emociones, incluso, el mismo embarazo planeado en ocasiones causa dificultades, porque pareciera a veces una “enfermedad” más que una condición propia de la naturaleza.

(Le sugerimos: La hora cero en la Corte para la despenalización del aborto)

Cuando esta situación se presenta de forma no esperada hay miedo, incertidumbre, desconcierto, rabia y dolor, y dependiendo las circunstancias que lo rodean estas emociones pueden ser experimentadas en un grado mayor.

Y aunque, es la experiencia de muchas mujeres, con embarazo deseado o no, la tendencia actual a nivel mundial pareciera no poder ofrecer otra alternativa diferente a la terminación del embarazo, cuando se presenta como una crisis en la vida de la mujer.

Se pretende constantemente presentar una confrontación de derechos, como posturas irreconciliables, un dilema entre la vida de la madre y la criatura gestante.

Desde el punto de vista bioético, vale la pena plantear salidas a esta situación, que estén a favor del cuidado de la salud integral de la mujer y la protección del que está por nacer.

En estos días la Corte Constitucional colombiana está frente a una decisión trascendental, dado que se plantea el paso de una aprobación del aborto por supuestos (las tres causales aprobadas en la sentencia C-355) a una apertura del mismo por una vía de ley de plazos o tiempo, lo que significa que, no importa las condiciones por las cuales la mujer decida el aborto y mucho menos el tiempo en que lo quiera realizar, sería posible hacerlo en cualquier momento.

(Puede leer: ‘Aborté y ni siquiera sabía que era delito’: Margarita Rosa de Francisco)

Una liberación del aborto, indiscutiblemente, pone a la sociedad frente a una situación de desconocimiento del valor de la vida del no nacido

Uno de los argumentos con los que se justifica esta práctica es la necesidad del cuidado de la salud de la mujer, como si cuando el médico tratante, ante esta situación solo tuviera en cuenta la vida del embrión-feto y le diera prioridad a éste y no a la otra. Nada más lejano de la realidad ya que si no hay madre la viabilidad del feto también se ve comprometida.

Interrupciones de embarazos se realizan a diario en las unidades de atención obstétrica, situación que es común cuando hay algún riesgo para la salud materna, solo que dichos procedimientos se realizan en el momento donde haya más posibilidades de viabilidad fetal, garantizando que se proteja adecuadamente a los dos pacientes. Es una realidad que cuando una mujer embarazada consulta con su médico busca bienestar y salud tanto para ella como para su hijo, por lo que siempre se consideran al embrión y al feto como pacientes.

La deontología médica es clara, los médicos están llamados primero a no hacer daño, a cuidar de la salud de los pacientes, a prevenir enfermedades, a tratarlas cuando ellas aparecen y a acompañar cuando llega el momento de la muerte (Asociación Médica Mundial).

En ese sentido, una liberación del aborto, indiscutiblemente, pone a la sociedad frente a una situación de desconocimiento del valor de la vida del no nacido, en un momento en el desarrollo de máxima vulnerabilidad, dado que por sí misma no puede solicitar sus cuidados.

En este terreno, se debe reflexionar, frente a la llamada medicina del deseo. ¿Es suficiente el desear o no desear algo para que se realice un procedimiento que puede ir en contra da la salud integral del paciente o en este caso del binomio madre-hijo por nacer?, o ¿que se elimine deliberadamente a un individuo de la especie humana en desarrollo, porque la madre así lo decide?

(Le recomendamos leer: Despenalizar el aborto en todos los casos: argumentos en pro y en contra)

Es cierto que muchas veces puede haber circunstancias objetivas que hacen más difícil llevar a término un embarazo, sin embargo, no debemos olvidar que estamos frente a nueva realidad biológica, un nuevo miembro de la especie humana que también requiere el cuidado en la medida de posibilidades que da hoy la medicina.

La respuesta frente al embarazo no planeado debe ser mucho más integral que el solo hecho de promover el aborto en cualquier momento de su desarrollo, como una práctica deseable, que desconoce los elementos de las estrategias de salud pública que deben estar orientadas principalmente a la prevención y de acompañamiento en la crisis.

Así mismo, vale la pena tener en cuenta algunas consideraciones frente a la realidad del embrión-feto.

Desde hace mucho tiempo la biología ha descrito el proceso de desarrollo de diferentes individuos animales, características que son objetivas, en el desarrollo del individuo de la especie humana. Este desarrollo es como un flujo que tiene diferentes fases que, al permitir que se den siempre darán como resultado un individuo humano, con todas las características del mismo.

Se pretende constantemente presentar una confrontación de derechos, como posturas irreconciliables, un dilema entre la vida de la madre y la criatura gestante

Es también una realidad, que en estos diferentes momentos, gracias al desarrollo de técnicas de diagnóstico pre natal, cada vez más precisas se puede evidenciar el momento en el que inicia el latido cardiaco y también ya hay evidencia del momento en que el feto empieza a percibir dolor (ser sintiente), por lo que se puede afirmar que en cualquiera de las circunstancias en las que se realice el aborto, si supera el primer trimestre (después de las 13 semanas aproximadamente) del embarazo, el feto experimentará al menos dolor por el procedimiento que genera su muerte.

Adicionalmente, la Academia Americana de Pediatría, exige el uso de anestesia tanto en fetos en los que se realicen cirugías fetales como en recién nacidos, con el fin de alcanzar mejores desenlaces de los procedimientos y dar el mejor cuidado posible a este paciente.

Recientemente en entrevista realizada por la redacción judicial del periódico El Espectador (11 de Noviembre de 2021), se afirmó que luego de “…12 años de despenalización del aborto con más de 60.000 atenciones se evitaron siete vidas maternas…” y aunque salvar una sola vida materna debería ser suficiente, hay que decirlo claramente fue evitando que potencialmente 60.000 niños o niñas nacieran, lo que hace ver y cuestionar sobre la efectividad de la despenalización del aborto como estrategia de salud pública para la prevención de la mortalidad materna.

(Además: Aborto: las situaciones que enfrentan las menores de edad judicializadas)

El cuidado de la salud de la mujer, del respeto por sus derechos sexuales y reproductivos, debe estar garantizado, bajo la premisa de que se cuide igualmente la vida del embrión que es un individuo de la especie humana, que está en sus estados iniciales de desarrollo y abre una oportunidad para cuestionar sobre cómo percibimos y tratamos a los nuevos miembros de nuestra especie.

Sin duda estamos frente a uno de los mayores retos como sociedad, donde todas las visiones deben ser integradas en pro de la mujer y su salud entendida desde una perspectiva global, la cual incluye la nueva realidad biológica en desarrollo.

LINA ACUÑA
Médica consultora en Planificación Familiar Natural y NaProTecnología
Instituto de La Familia Universidad de La Sabana

Sigue bajando para encontrar más contenido

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.