Se migra más por causas ambientales que por conflictos políticos

Se migra más por causas ambientales que por conflictos políticos

25 millones de personas en el mundo tuvieron que desplazarse en 2019 por problemas ambientales.

Migración ambiental

Dina Ionesco sugiere que los gobiernos deberían tomar responsabilidad respecto a la migración ambiental, que tiene diferentes causas.

Foto:

Zakir Hossain Chowdhury

Por: Tatiana Pardo Ibarra
24 de mayo 2020 , 12:01 a.m.

Las inundaciones, las tormentas, los ciclones y huracanes, los deslizamientos de tierra, los incendios forestales y las temperaturas extremas (factores relacionados con el clima), así como las erupciones volcánicas y los terremotos (factores geofísicos) desplazaron el año pasado a 25 millones de personas en 140 países del mundo.

India, Filipinas, Bangladés, China y Estados Unidos fueron los países más afectados, según el Centro para el Monitoreo del Desplazamiento Interno (IDMC, por su sigla en inglés).

Durante la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático (COP) –que en 2019 se realizó en Madrid (España) y este año la sede iba a ser Glasgow (Escocia)– llegaron reclamos de diferentes actores de la sociedad civil sobre la urgente necesidad de abordar la relación entre el cambio climático y la migración.

Los pronósticos del Banco Mundial no son alentadores: 100 millones de personas podrían caer en situación de pobreza en 2030 solo por los impactos del clima, y en 2050, en solo tres regiones –África subsahariana, Asia meridional y América Latina– el cambio climático podría obligar a más de 143 millones de personas a desplazarse dentro de sus propios países.

A pesar del panorama, hay vacíos de información cruciales. Faltan más datos y sigue siendo difícil, por la multiplicidad de factores que propician un desplazamiento, establecer un vínculo claro entre migración y cambio climático. Dina Ionesco, encargada de abordar esta conexión dentro de la Agencia de Migración de las Naciones Unidas (OIM), explica los desafíos y la importancia de la agenda 2030, donde 11 de los 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) contienen metas e indicadores que son directamente relevantes para este tema.

¿Deberíamos hablar de migración por cambio climático o de refugiados?

De acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), el término correcto es ‘migrantes ambientales’ porque no solo consideramos el cambio climático, sino otros temas como la degradación ambiental, la pérdida de ecosistemas y la mala gestión de los recursos naturales. El problema es que es muy difícil atribuirle a la migración un factor exclusivamente medioambiental, entonces en ese escenario hablamos del cambio climático como uno de los motores.

La migración ambiental e inducida por el clima es un fenómeno multicausal y multidimensional. Los factores ambientales y climáticos están mediados por la economía, la sociedad, aspectos políticos y demográficos. Todas estas distintas dimensiones definen la resiliencia o la vulnerabilidad de una comunidad o individuo.

¿De quién es la principal responsabilidad de los migrantes ambientales? ¿Es del país donde ocurre la afectación o de aquellos que más contaminan?

Cuando la migración es interna, las personas que se desplazan están bajo la responsabilidad de su propio Estado, no cruzan fronteras y no buscan protección de otro país o a nivel internacional.

Es importante tener claridad de que la migración puede ser forzada o voluntaria. Algunas veces puede ser una elección y en un contexto de cambio climático, las dos formas entran. Puedes desplazarte por un desastre natural, pero también tomar la decisión de irte por una sequía. La gran sombrilla es la ‘movilidad humana’, que abarca la migración, el desplazamiento y los planes de relocalización.

Entonces, ¿no funciona como ‘el que más contamina debería pagar más’?

Es muy difícil esta discusión porque no hay una conexión clara aún. Hablamos de justicia climática en términos políticos, pero si miras la realidad, sobre cómo la gente se está moviendo, no hay un vínculo directo entre los mayores contaminadores del planeta y los países donde se está migrando.

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Durante la COP25 se discutió sobre la financiación de la que habla el capítulo de ‘pérdidas y daños’ del Acuerdo de París, ¿también ocurre lo mismo con migración ambiental?

Muy importante. Esa es una de las razones por las que a veces las negociaciones políticas quedan estancadas. Hay diferentes posiciones. Las negociaciones en sí mismas no parecen incluir con claridad este aspecto.

¿En dónde están los vacíos?

En empezarnos a preguntar en qué momento la migración puede hacer parte de estrategias de adaptación, o cuántas políticas de ‘pérdidas y daños’ pueden responder a desplazamiento directamente, o si el Fondo Verde por el Clima (Green Climate Fund, en inglés) debería estar invirtiendo más en actividades que ayuden a los países a relocalizar a las poblaciones más vulnerables.

La justicia climática no está de lleno en las negociaciones porque hay posiciones políticas muy diversas y, además, porque la migración se ha politizado en sí misma. Hay que preservar los ecosistemas y proteger a las culturas que están vinculadas con la naturaleza.

¿A qué se refiere con que la migración se ha ‘politizado’?

Me parece que se está negociando cómo la financiación climática puede apoyar actividades de relocalización en los países más vulnerables, pero sin hablar profundamente de migración. Me tomó un tiempo entender que la Conferencia de las Partes (COP) no es un espacio de académicos, ni un intercambio intelectual, ni de utopías que llenan de esperanza, sino de discusiones sobre los intereses propios de los Estados.

En lugar de esperar a que la gente quede bajo el agua o lo pierda todo, los países están en el deber de prepararse y tomar acciones previas al desastre

¿Qué tan direccionadas están las contribuciones nacionales determinadas de los países con los temas de migración ambiental? ¿Hay coherencia?

En términos generales vemos que, de manera simplista, la migración es entendida como una cuestión negativa y sin matices. Siempre se aborda desde la victimización y la tragedia. Y sí, son víctimas, pero si decides moverte de manera voluntaria, posiblemente estás evitando la tragedia misma.

Falta mucho más, pero la migración ambiental ahora sí hace parte de la discusión. Hace 10 años ni siquiera se mencionaba. No había completamente nada de nada.

¿Cuáles serían los impactos positivos de los que habla?

Las migraciones humanas suelen ser violentas, negativas y trágicas, pero si se sabe que hay ciertas zonas que se verán críticamente afectadas por el cambio climático, en lugar de esperar a que la gente quede bajo el agua o lo pierda todo, los países están en el deber de prepararse y tomar acciones previas al desastre.

¿La migración como una forma de adaptación al cambio climático?

No lo sé. Solemos mencionarlo mucho, pero es la hora en la que no estoy segura de qué significa eso. La gente siempre se está adaptando a su ambiente, que además es cambiante. Una de las maneras de hacerlo es moviéndose, ¿pero es positivo o negativo? Depende de las condiciones en las que se dé. No me gustan los debates en blanco y negro. Podemos invertir en acción climática a la vez que invertimos en una política inteligente de migración.

¿Los gobiernos deberían evitar la migración, aun habiendo ciertos impactos positivos?

La migración forzada, sí. Hay una migración negativa, difícil, insegura y otra manera positiva, bonita, constructiva. El mensaje clave en la acción climática no es que la gente no se mueva, sino que deberíamos estar combatiendo los motores del desplazamiento forzado para aquellos que no tienen otra opción.

Los debates sobre la migración climática no deberían perder su enfoque en las medidas preventivas: el objetivo clave de nuestra generación es invertir en soluciones climáticas y medioambientales para nuestro planeta, de modo que la gente no tenga que abandonar sus hogares de forma forzada en el futuro. El Acuerdo de París ofrece un anclaje para la acción climática que considera la movilidad humana para evitar, minimizar y abordar el desplazamiento en el contexto del cambio climático.

(Le puede interesar: 'No olvidemos el cambio climático’)

¿Con qué sentimientos encontrados se fue de la COP25?

La migración es un tema muy complicado. Es una historia humana con factores psicológicos, pero también sobre las relaciones que existen entre el desarrollo y la pobreza. Creo que el principal problema es que no tenemos la suficiente data global (o no se recolecta, o está incompleta o no es comparable entre países), ni de los impactos de la degradación, ni desertificación, ni aumento del nivel del mar, ni acidificación de los océanos ni erosión costera en la migración ambiental. Todavía no hay claridad sobre cómo este escenario global afectará la movilidad humana.

Hay algunas proyecciones, pero, incluso, es difícil tener modelos que lo proyecten correctamente. Me explico: se puede proyectar en dónde vive la gente, los cambios demográficos, algunos escenarios donde las políticas se están llevando a cabo o no en distintos escenarios, pero lo que no podemos saber con exactitud es hacia dónde se terminará moviendo la gente realmente.

TATIANA PARDO IBARRA 
Especial para EL TIEMPO
En Twitter: @Tatipardo2

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