Se acerca una era sin glaciares, cada vez se derriten más rápido

Se acerca una era sin glaciares, cada vez se derriten más rápido

Glaciares del Himalaya, por ejemplo, se han derretido al doble de velocidad en los últimos 15 años.

Glaciares del Himalaya

Entre el año 2000 y el 2016, los glaciares del Himalaya han perdido en promedio 45 centímetros de hielo vertical anualmente, el doble que entre 1975 y 2000.

Foto:

Roberto Schmidt / AFP

Por: Nicolás Hernández Gómez
14 de octubre 2019 , 01:01 a.m.

Sin tener boca, el planeta habla cada vez más fuerte y claro. Lo hace por medio de los glaciares, que ponen ante nuestros ojos los síntomas de la fiebre que castiga a nuestro mundo. Las montañas, con las cada vez más altas temperaturas, empiezan a ‘sudar’. La Tierra avisa que estamos en un punto en el que, tal y como lo dice la ONU, “si no tomamos acciones inmediatas, no habrá vuelta atrás”.

Un ejemplo claro de ello es que en agosto la Nasa declaró “muerto” al glaciar islandés Okjökull por culpa del efecto invernadero: el primero en ese país. Ese glaciar perdió 97,5 % de su masa de hielo.

A eso se suma que un estudio realizado por la Universidad de Columbia concluyó que los glaciares del Himalaya se están derritiendo al doble de velocidad que a finales del siglo pasado.

La investigación analizó las imágenes satelitales de los glaciares de la cordillera del Himalaya, que tiene 660.000 millones de toneladas de hielo distribuidas entre India, China, Nepal y Bután, de los últimos 40 años. Y la conclusión es que entre el año 2000 y el 2016, los glaciares del Himalaya han perdido, en promedio, 45 centímetros de hielo vertical cada año: el doble que entre 1975 y 2000.

Según Joshua Maurer, candidato a un doctorado en el Observatorio de la Tierra Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia y principal autor del estudio, “esta es la imagen más clara hasta ahora de lo rápido que se están derritiendo los glaciares”.

Aunque la superficie de los glaciares no se derrite de forma uniforme, las pérdidas anuales recientes han promediado alrededor de 8.000 millones de toneladas de agua o el equivalente a 3,2 millones de piscinas olímpicas, dice Maurer. Las elevaciones más bajas incluso han llegado a perder superficies de hielo de hasta cinco metros al año.

De hecho, un informe del International Centre for Integrated Mountain Development (Icimod), en el que participaron más de 200 investigadores, asegura que de no reducirse significativamente las emisiones de combustibles fósiles y otros gases de efecto invernadero para el 2100, el Himalaya podría perder el 66 % del hielo que compone sus glaciares.

Los investigadores descubrieron que durante los primeros 16 años del siglo XXI, las temperaturas en la parte de Asia donde se ubica esta cordillera aumentaron en promedio un grado centígrado.

Ese aparentemente ‘pequeño’ aumento en la temperatura bastó para que cientos de cuerpos de alpinistas que fallecieron congelados en el Himalaya reaparezcan a la luz del sol con cada vez más frecuencia. Especialmente en el monte Everest, donde al menos 280 escaladores han fallecido intentando llegar a su cima.

Los cadáveres que resurgen allí son una metáfora horrorosa de lo que le estamos haciendo al planeta y de lo que nos podría pasar por cuenta del calentamiento global.

Su importancia

Los glaciares son mucho más que picos helados de montañas: son piezas claves en el ámbito natural y humano. Sin los glaciares, las comunidades que viven en la alta montaña asiática no tendrían cómo obtener agua, afirman los investigadores del estudio.

Además, los científicos temen que “una disminución gradual del suministro de agua a las llanuras densamente pobladas en la India, Pakistán y China podría aumentar las tensiones geopolíticas locales e internacionales”.

Las fuentes energéticas también se ven comprometidas con el apresurado derretimiento de los glaciares ya que en el momento en que los ríos de la zona pierdan caudal, la creación de energía eléctrica se volverá más complicada.

Asimismo, crecerá el riesgo de avalanchas e inundaciones debido al aumento de lagos inestables.

Y ni hablar de su importancia para los ecosistemas. En primer lugar, para las especies de la zona –como por ejemplo lagures, yaks, takines, leopardos de las nieves–, “el deshielo significa directamente una pérdida de territorio, reducción de área reproductiva y de crianza –afirma Laura Baldrich, bióloga de la Universidad de los Andes–. Además, el aumento inicial del torrente de los ríos hace que algunas clases de peces sean cazados antes de su edad reproductiva. Es decir, antes de dejar sus crías, muchas especies estarían en peligro y esto afectaría profundamente los ciclos biológicos y alimenticios del lugar”.

En segundo lugar, el deshielo aumenta el nivel del mar y transforma las dinámicas de los ecosistemas marinos, dice Juan Mauricio García, docente investigador del programa de Ingeniería Ambiental de la Universidad El Bosque. “Esto ocurre –explica– porque hay cambios en la temperatura del mar, y especies como el krill o los corales, que son muy sensibles, disminuirían, causando una cadena catastrófica”.

Okjökull glaciar

Los antropólogos de la Universidad de Rice, en Islandia, produjeron una película sobre la desaparición del glaciar y se instalará una placa en el sitio del antiguo glaciar.

Foto:

NASA - Earth Observatory

La situación en los Andes

Y en este lado del planeta, la situación de los glaciares de los Andes no es muy distinta. Un grupo de investigadores franceses y argentinos analizaron unas 30.000 imágenes satelitales de toda la cordillera de los Andes, desde Venezuela hasta Tierra del Fuego, tomadas durante 19 años, y observaron que las consecuencias de la crisis climática son palpables en vastas zonas, especialmente en la Patagonia, donde siguen retrocediendo año tras año, y algunos de ellos, cada vez más rápido.

El estudio, publicado en la revista ‘Nature Geoscience’, en septiembre, determinó que el adelgazamiento total en promedio es de 13,7 metros. “Esto obviamente está en sintonía con lo que está pasando en otras partes del mundo y tiene que ver con el cambio climático y el calentamiento global específicamente”, dijo a la agencia Efe Pierre Pitte, uno de los investigadores que participó en el informe.

Los datos más “graves” del trabajo son los de la Patagonia, los Andes centrales y los Andes áridos, áreas situadas en Chile y Argentina.

La zona sur de la Patagonia, donde se concentra gran parte de la superficie glaciar andina, es también la que presenta la pérdida de masa más severa, con 86 centímetros de adelgazamiento al año, lo que suponen 16,3 metros perdidos por glaciar en 19 años. En este territorio, que se extiende por el sur argentino y chileno, se encuentran algunos de los glaciares más conocidos de los Andes, como el Perito Moreno, foco del turismo mundial.

Otros grandes glaciares patagónicos como el Upsala (765 km²) y el Viedma (977 km²) pierden unos 15 metros de altura al año en su parte frontal, lo que equivale, según Pitte, a perder anualmente “un edificio de seis o siete pisos”.

“La morfología de los Andes que conocemos ha sido modelada a lo largo del tiempo por los glaciares, y su retroceso es una señal de alerta y una pérdida potencial de patrimonio absolutamente invaluable”, concluyó el científico.

El deshielo en Colombia

En 1889, Agustín Codazzi publicó su ‘Atlas geográfico e histórico de la República de Colombia’ en el que describió 13 montañas glaciares. Pasados 130 años desde su publicación, solo quedan seis de estos ecosistemas en el país, los cuales, advierte el Ideam, “están próximos a la extinción”. De hecho, según estimaciones de esta entidad, en el 2050 podría desaparecer el último glaciar colombiano.

El incremento de las temperaturas y la falta de precipitación sólida (nieve) necesaria han tenido como resultado que entre 1980 y 2016, el 61 por ciento del área glaciar de Colombia haya desaparecido. Este derretimiento es más del doble del registrado entre 1930 y 1950, periodo en el cual el deshielo de los glaciares colombianos alcanzó el 23,5 %.

Este proceso viene siendo monitoreado en el país desde el año 1850, cuando Colombia contaba con 349 kilómetros cuadrados de área glaciar. Hoy tan solo quedan 37 km², representados en dos sierras nevadas (El Cocuy y Santa Marta) y cuatro volcanes nevados (Ruiz, Santa Isabel, Tolima y Huila), es decir, el país ha perdido 92 por ciento de su área glaciar en los últimos 150 años.

Actualmente, el área glaciar colombiana representa el 0,16 por ciento de este tipo de sistema en Latinoamérica. En comparación, el área glaciar del país es pequeña frente a la del resto del continente. Este tipo de hielo cumple la función de ser modificador de las formas superficiales de las montañas por sus movimientos. Además, a medida que el agua que se produce a partir de los glaciares baja por los afluentes hídricos, aumenta la cantidad de especies que allí habitan, dice el documento ‘Glaciares de Colombia, más que montañas con hielo’, publicado por el Ideam.

Los datos del dramático y veloz derretimiento de glaciares en Colombia se suman a los hallazgos a nivel mundial de la preocupante situación que enfrenta el planeta en esta materia. Algo que deberíamos tratar de impedir, por la salud de la Tierra y el futuro de todas las especies que la habitamos.

NICOLÁS HERNÁNDEZ GÓMEZ*
Escuela de Periodismo Multimedia EL TIEMPO
* Con información de Efe.

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