América Latina y su cruzada para cumplir con el Acuerdo de París

América Latina y su cruzada para cumplir con el Acuerdo de París

Colombia ya puede acceder a recursos del Fondo Verde para el Clima, para mitigación y adaptación.

Energía solar en La Guajira

América Latina tiene potencial para el desarrollo de energías renovables no convencionales (solar, eólica, biomasa, geotérmica). La Guajira tiene enormes oportunidades en Colombia.

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EL TIEMPO

Por: Medioambiente
29 de octubre 2018 , 09:41 p.m.

Desaparición prácticamente completa de los arrecifes coralinos del mundo, derretimiento de glaciares, migración por cambio climático, incendios forestales y sequías más intensas, aumento del nivel del mar, lluvias torrenciales, extinción masiva de especies y propagación de enfermedades; estos son tan solo algunos de los escenarios que el planeta empezaría a experimentar si no reducimos rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera, generadas por la actividad humana.

Sin embargo, lograrlo no es tarea sencilla. Como una de las principales limitantes para dar pasos más ambiciosos en esta senda sostenible es el dinero, durante la Cumbre de Cambio Climático de París (COP21), en el 2015, se anunció la creación del Fondo Verde para el Clima, un mecanismo financiero para que los países desarrollados movilicen 100.000 millones de dólares anuales a los países en desarrollo o emergentes, como Colombia, a fin de que puedan cumplir con sus compromisos de mitigación (reducción de las emisiones) y adaptación (hacer frente al cambio climático).

Colombia se comprometió, a través de las contribuciones nacionales determinadas (NDC, en inglés), a reducir sus emisiones en un 20 por ciento a 2030, pero para ello necesita cerca de 57,4 billones de pesos, de los cuales el 62 por ciento corresponden a recursos del sector privado y el 38 por ciento, del sector público. Pero, según el Departamento Nacional de Planeación (DNP), el país, en promedio, está invirtiendo actualmente 1,1 billones de pesos cada año en la lucha contra el cambio climático, cuando en realidad la cifra debería ascender a 3,1 billones.

Los procesos para acceder a estos recursos son lentos, pero, desde la semana pasada, Colombia ya puede usarlos a través de Fondo Acción y Findeter. Hasta el momento se han acreditado 75 entidades, desde pequeñas organizaciones gubernamentales hasta grandes bancos multilaterales de desarrollo. En América Latina, solo dos entidades habían logrado su acreditación: el Fondo Peruano para los Parques Nacionales y Áreas Protegidas, y la Unidad para el Cambio Rural en Argentina.

En cuanto a los bosques, por ejemplo, los países se comprometieron a reducir la deforestación y reforestar áreas degradadas en todo el mundo, pero, según el último informe de Climate Focus, presentado a finales del año pasado durante la COP23, en Alemania, la financiación total para estos dos objetivos ha sido de aproximadamente 20.000 millones de dólares desde el 2010, una cantidad marginal si se la compara con los 777.000 millones de dólares que le han llegado al sector de la tierra –principalmente a la ganadería y cultivos de soya y aceite de palma–, que puede o no tener resultados positivos sobre los bosques.

Ad portas de la COP24, en Polonia, donde se definirán las reglas del juego para cumplir con el Acuerdo de París, que tiene el ambicioso y necesario objetivo de mantener la temperatura del planeta por debajo de los 2 °C con respecto a los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitar ese aumento a 1,5 °C, EL TIEMPO habló con Carlos Ruiz Garvia, coordinador regional de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, quien asistió a la X versión del Congreso Internacional de Mediomabiente, organizado por el Centro de Estudios para el Desarrollo Sostenible.

Carlos Ruiz Garvia

Carlos Ruiz Garvia, coordinador regional de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático.

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CEID

¿Qué rol juegan ustedes para ayudar a los gobiernos de la región a alcanzar sus compromisos globales?

Nosotros gestionamos el diálogo para que, a partir de un proceso inclusivo y democrático, se tengan los mejores resultados, tomando las perspectivas y realidades nacionales.

Para llegar a los compromisos, como el del Acuerdo de París, es necesario trabajar con expectativas y factores que son críticos de cada Estado, y así buscar los puntos de convergencia para alcanzar un total acuerdo. En ese proceso somos muy neutrales y abiertos a las distintas perspectivas. Ayudamos a encontrar un lenguaje común que atienda las intenciones de todos como región.

No tenemos tiempo, nos queda un poco más de una década para que la temperatura global del planeta se mantenga por debajo de 1,5 °C

Cumplir con el Acuerdo de París requiere las llamadas contribuciones nacionales determinadas. ¿Son suficientes los compromisos de la región?

El Acuerdo de París nos permite establecer una serie de herramientas para transformar nuestra economía a una descarbonizada. Ese es el gran desafío que tenemos porque requiere una serie de insumos económicos no solo significativos, sino que deben ser rápidos, pues se necesita implementar con urgencia cada uno de los compromisos.

Conforme lo señala el último informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (sigla en inglés, IPCC), no tenemos tiempo, nos queda un poco más de una década para que la temperatura global del planeta se mantenga por debajo de 1,5 °C. Si seguimos gestionando las mismas emisiones actuales, entonces los costos futuros para una transformación económica serían prácticamente inviables por las consecuencias que experimentaremos. Estamos aprendiendo a cambiar la cultura de la economía global, pero hay que aprender rápido porque tenemos muchos desafíos por atender y poco tiempo.

¿Cuánto le está llegando realmente al Fondo Verde del Clima?

La meta de 100.000 millones de dólares anuales no se ha logrado, no solo por la falta de compromiso de los países desarrollados para lograr esta ambición, sino por la capacidad de los países en desarrollo para acceder a estos fondos, creando y gestionando proyectos adecuados.

La transformación a una economía descarbonizada no solo es económicamente rentable, sino muy inteligente. Hay que trabajar de manera multisectorial

En su primera reunión del año, la junta de dirección del Fondo Verde para el Clima (FVC) aprobó dar financiación a 23 proyectos por un valor total de 1.093 millones de dólares, lo que eleva la cartera total a 76 proyectos con un valor de 3.730 millones.
Entre los proyectos aprobados se destacan estos para América Latina y el Caribe: 27 millones de dólares para resiliencia del sector del agua en Barbados, 25 millones para temas de pobreza, reforestación, energía y cambio climático en Paraguay, 103 millones para promover los instrumentos de riego y financiamiento de energía renovable en Argentina, y 195 millones para instrumentos financieros para las ciudades energéticamente eficientes en Brasil.

¿Cuáles son los obstáculos que tienen los gobiernos latinoamericanos para transitar hacia una economía descarbonizada?

El principal obstáculo sí es el financiamiento. Hay buenas ambiciones y compromisos, pero implementarlos requiere un financiamiento significativo que no tienen nuestros gobiernos, pero hay que saber proyectar los potenciales impactos del cambio climático para generar los fondos suficientes que les permitan reaccionar a tiempo y tener una capacidad de respuesta adecuada, especialmente porque estamos hablando de vidas humanas que se verán impactadas.

Y, como este es un trabajo multidisciplinario, armonizado y coordinado, el segundo punto que hace falta atender es el fortalecimiento de capacidades. Hay que invertir en el capital humano.

¿Cómo hacerle entender a un gobierno de un país en desarrollo que debe pensar en energías renovables, pues la ciencia dice que la explotación de hidrocarburos no es la salida a largo plazo?

La transformación a una economía descarbonizada no solo es económicamente rentable, sino muy inteligente. No hacerlo es, sencillamente, aferrarse a unas consecuencias que, incluso, ya estamos viviendo y serán imposibles de reparar si seguimos produciendo emisiones al mismo ritmo que lo hacemos actualmente. Será más costoso.

Importante entender que hay que trabajar de manera multisectorial, y ese es un trabajo que no se da de un día para otro. Por eso, el Acuerdo de París ofrece, a través de los NDC, la oportunidad de avanzar gradualmente en nuestros compromisos climáticos, dado que son revisados cada cinco años para que se vuelvan más ambiciosos.

Es muy importante también el rol de la sociedad civil. Si queremos alcanzar una meta real, efectiva y eficiente en el tiempo, son indispensables los cambios de comportamiento en nuestra sociedad, y eso incluye los gobiernos y también las ciudades, las ONG, la academia, los ciudadanos y el sector privado. El cambio climático nos compete a todos.

REDACCIÓN MEDIOAMBIENTE@ElTiempoVerde

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