Redes de dispersión de semillas, más especializadas en América

Redes de dispersión de semillas, más especializadas en América

Esta característica hace que las especies de frugívoros en el Neotrópico sean menos resilientes.

Tucan azul

Tucán azul, uno de los animales analizados en las redes de dispersión de semillas del Neotrópico.

Foto:

Matthias Dehling

Por: Medioambiente
25 de febrero 2019 , 09:31 p.m.

Ubiquémonos en un bosque colombiano donde habitan el tucán verde y el tucán azul. Aunque las dos aves pertenecen a la misma familia, cada especie come algo distinto. A la primera, por ejemplo, le gustan las plantas araliáceas, mientras que la segunda prefiere las variedades de palmas. Ambos juegan un papel fundamental, especial. En la medida en que los animales frugívoros se alimentan de frutos, dispersan sus semillas y estas, a su vez, pueden germinar y dar paso a nuevos individuos.

A estas interacciones complejas en la naturaleza que involucran a muchas especies, tanto de plantas como de animales, se les conoce como ‘redes de dispersión de semillas’, las cuales contribuyen a organizar y mantener el funcionamiento de los ecosistemas terrestres.

Investigadores de 23 instituciones del mundo se unieron para comparar las redes de dispersión de semillas en diversos bosques de América y África. El estudio, publicado recientemente en la revista Global Ecology and Biogeography, arroja que las redes de dispersión son más especializadas en el continente americano, lo que significa que las aves y mamíferos se están alimentando de diferentes conjuntos de especies de plantas, razón por la que tienen dietas más diferenciadas y limitadas a ciertas plantas.

“Esto sugiere que los bosques neotropicales, con su alta diversidad de plantas, tienen un mayor riesgo de extinción si un animal dispersor de semillas llegara a faltar en la naturaleza. Y esto ocurre porque cada especie de frugívoro cumple con un papel único como dispersor de semillas, el cual no es remplazable por otra especie”, explica la doctora Marcia Muñoz, coautora e investigadora del Instituto Alexander von Humboldt. Si se extinguen esas especies de frugívoros, “se podría afectar la regeneración de los bosques y a largo plazo se cambiaría la estructura de los bosques de nuestro continente”.

mono africano

Se analizaron 665 especies de animales frugívoros tanto en América como África. 

Foto:

Marcia Muñoz.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores compararon 65 redes de dispersión que incluyen a 665 especies de animales frugívoros (como palomas, mirlas, cuervos, pavas, tucanes, turacos, cálaos, elefantes, monos y antílopes) y 1.091 especies de plantas (como laureles, chefleras, higos, palmas y cafeto de monte), provenientes de los dos continentes. No solo tuvieron en cuenta datos generales de consumo de frutos, sino que compilaron información específica sobre el impacto humano. Para cada red registraron la latitud absoluta, la elevación, el nivel de la perturbación humana actual (es decir, el borde antropogénico, la fragmentación, la degradación y la defaunación), la invasión (por especies introducidas) y la riqueza de especies (número total de especies de plantas y animales registradas en el área analizada).

Los resultados arrojaron que “las redes son generalistas en África y especialistas en América, lo que le da una fortaleza a los bosques africanos en la medida en que si se extingue una especie de frugívoro muy seguramente habrá otras especies de animales que se seguirán alimentando de las mismas plantas, lo que a su vez permite que estas se sigan dispersando y no desaparezcan”, dice Muñoz. Pero en el Neotrópico, al haber una gran diversidad de plantas (un menú variado), los animales han preferido especializarse en lo que comen, por lo tanto, los bosques son menos resilientes a la pérdida de frugívoros dispersores.

Según los investigadores, hasta la fecha ningún estudio había probado cómo las diferencias entre los ecosistemas afrotropicales y neotropicales influyen en la estructura de las redes de plantas y animales frugívoros.

“Antes se hacían de una sola red, o sea una red de Kilimanjaro, una red de Tanzania y una red de Otún-Quimbaya, por ejemplo. Pero no se había realizado un estudio donde se compilaran tantas redes y de tantos países para hacer una comparación a nivel de continente. Ahora estos resultados tienen implicación en el manejo de los ecosistemas, lo que implica mayor responsabilidad en la conservación de los animales frugívoros del neotrópico y le da más respiro a los sistemas africanos por su resiliencia”, asegura Muñoz, quien trabaja con plantas y mecanismos de dispersión en el bosque seco colombiano.

REDACCIÓN MEDIOAMBIENTE
Twitter: @ElTiempoVerde

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