Secciones
Síguenos en:
Pfahl, el orquidiólogo gringo que descubrió tres especies en Bogotá
Jay Pfahl

Pfahl es una especie de guía botánico en su propia casa, en Cayo Hueso, Florida.

Foto:

Efe y Jay Pfahl

Pfahl, el orquidiólogo gringo que descubrió tres especies en Bogotá

Autor de la 'Wikipedia de las orquídeas', el experto tiene 4.000 plantas sembradas en su casa.

Según los campesinos colombianos, Jay Pfahl no es un orquidiólogo sino un “orquidio-loco”, pues su afición por este tipo de plantas puede rayar en lo obsesivo.

Un muestra de ese jocoso título que se ganó en Colombia es que en su casa de Florida (Estados Unidos) cultiva unas 4.000 orquídeas.

De hecho, Pfahl es autor de una enciclopedia 'online' sobre estas plantas y en 2020 logró una hazaña: descubrió dos especies hasta ahora desconocidas. Mientras exploraba fincas privadas de la Montaña del Oso, que está situada a las afueras de Bogotá, Pfahl se topó con dos especies que hasta ahora no se habían registrado y que él tuvo el deber de nombrar. Y, por razones personales, las llamó 'Epidendrum pfahlii' y 'Epidendrum gongorarum'.

(También puede leer: El largo camino de los monos huérfanos de Gabón hacia la vida salvaje).

La primera, de color limón, lleva su apellido; la segunda, de color marrón, el de sus cuñados, de apellido Góngora, en agradecimiento por haberles dado refugio a él y su esposa durante los cinco meses que estuvieron “atrapados” en Colombia durante el año pasado a causa del cierre del espacio aéreo por la pandemia de covid-19.

Así lo cuenta el mismo Pfahl, profundamente enamorado de esta, la familia de plantas más grande del mundo y a la que pertenece la 'Cattleya Trianae', flor nacional de Colombia.

Por toda América

“Hay orquídeas desde el Ártico hasta el extremo sur de América”, dice apuntando con los dedos a dos puntos de un globo terráqueo imaginario durante una entrevista en su casa, en Cayo Hueso (Key West, Florida) donde tiene su orquidario.

Y gracias a esa abundancia de estas plantas en toda América, Pfahl se dedicó a clasificarlas para construir una enciclopedia digital en la que se alojara toda su información.

Orchidspecies.com podría consierarse, fácilmente, la Wikipedia de las orquídeas. Tiene registradas 23.536 especies de 872 géneros, incluidas las dos descubiertas en 2020. El documento en el que todo esto está registrado es de su total autoría y compilación.

Y aunque 23.000 no parece un número menor, él insiste en que le falta trabajo, pues “en el mundo hay más de 30.000”.

(Le puede interesar: El ruido provocado por el ser humano altera la vida en los océanos).

Pfahl está a la espera de que las dos especies que descubrió sean incluidas en el Índice Internacional de Nombres de las Plantas (IPNI), pero está seguro de que no habrá problemas pues están avaladas por el botánico mexicano Eric Hágsater, una autoridad mundial en las orquídeas 'Epidendrum'.

Y es que el estadounidense no lleva poco tiempo metido en el mundo de las orquídeas. Según él, va a cumplir unos 36 años de estar detrás de estas plantas.

“Empecé con las orquídeas allá en el año 1985 o por ahí. Compré una planta, floreció y murió. Estaba furioso y compré otra, luego otra, luego otra y otra. Todas morían”, relata.

Para él, es muy fácil enamorarse de las orquídeas, pero es difícil cuidarlas, y por eso hay que pasar años estudiándolas.

Por fin, sobrevivieron

Las cosas cambiaron cuando Pfahl, nacido en Ohio hace 67 años, se compró la casa en la que hoy vive en esta isla a solo 90 millas (144 km) de Cuba como reza una enorme boya que es el icono de Cayo Hueso. Situada cerca del mar pero no en primera fila, la casa tiene unas condiciones de brisa y luz ideales para el cultivo de orquídeas y las primeras que crió allí ya no se le murieron.

“Fue una maravilla, compre más y más, actuaba como lo haría un adicto con las drogas”, dice, a modo de exageración, este botánico empírico y apasionado.
“Viajaba hasta Georgia a comprar orquídeas para tener algo nuevo”, recuerda el “orquidio-loco”.

Aunque en un tiempo las cultivaba con fines comerciales, ahora solo lo hace por placer, dice Pfahl, quien también diseña joyas y las vende en su tienda de la calle principal de Cayo Hueso.

(Le recomendamos: Las especies de aves y mamíferos que se han salvado de la extinción).

De joven no quiso estudiar una carrera y su padre, que era profesor en la universidad estatal, lo mandó en los años 70 a que se curtiera como vaquero en Paraguay, donde estuvo trabajando un año en una hacienda propiedad de una familia brasileña y aprendió guaraní.

Pfahl muestra con orgullo su colección de orquídeas mientras relata su experiencia en Suramérica hablando un español con dejo colombiano.

La planta más pequeña que tiene, una 'Bullbophyllum moniliforme', mide menos de un centímetro y crece sobre un pedazo de corteza de árbol en su orquidario, y la más grande, una 'Grammatophyllum speciosum', de la misma especie que la que el sultán de Brunei traslada en avión privado a las ferias de orquídeas, puede convertirse en un árbol de cinco metros de altura, señala con orgullo.

Jay Pfahl

Imagen editada de una de las orquídeas descubiertas por Pfahl el año pasado. A esta la nombró Epidendrum pfahlii, por su apellido.

Foto:

Efe y Jay Pfahl

Orquídeas de todas las formas, tamaños y colores cuelgan al aire libre de una estructura hecha con madera y alambres en un espacio lateral junto a la cocina de su casa.

Los aromas también son variados: algunas tienen un intenso perfume y Pfahl, cual guía de museo o profesor en excursión, obliga a olerlas para vivir la experiencia completa. Otras, sin embargo, son inodoras.

Un capítulo aparte de la lección es el “sexo de las orquídeas”.

Arranca una flor de una planta “perfecta”, porque tiene los dos sexos, y le va quitando pétalos para que los órganos sexuales puedan verse mejor y así explicar cómo los insectos polinizadores hacen posible la fecundación.

(Lea también: WWF busca respaldo de Latinoamérica para salvar el jaguar).

Al concluir la explicación del proceso, dice con humor: “Ahora es cuando la planta necesita un cigarrillo”.

También muestra la vaina de una orquídea “embarazada”, que al cabo de nueve meses se abrirá y soltará las semillas que se diseminarán con el aire y darán lugar a nuevas plantas, para lo que necesitan árboles que tengan hongos. “Sin hongos no hay orquídeas”, sentencia.

Primer descubrimiento

Autor de una cincuentena de artículos sobre orquídeas, Pfahl ya había descubierto una orquídea no descrita en 2012, pero se le dio el nombre del pintor y botánico colombiano Francisco Javier Matiz, quien trabajó con el sabio naturalista José Celestino Mutis.

Fue así porque Matiz dibujó la hoy llamada 'Lepanthes matissi' pero la describió solo como “orquídea”. Estuvo 300 años sin nombre, dice Pfahl, que la descubrió en 2011 cerca de una finca privada en la carrera Séptima de Bogotá.

(Además: Colombia Birdfair, Previniendo la Extinción, ahora en formato virtual).

Luego, ocho años después, regresó a las montañas andinas de Colombia para continuar aquella expedición botánica que, aunque breve, ya tiene grandes resultados.
Y es que la verdadera pasión de Pfahl es “salir al monte y encontrar las orquídeas en su lugar natural, y esos lugares los estamos perdiendo”, señaló con preocupación, dejando ver que su pasión por las plantas también lo ha llevado a recorrer los caminos de la ecología.

ANA MENGOTTI
EFE
Cayo hueso (EE. UU.)

Sigue bajando para encontrar más contenido

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.